¿Además de conducir, qué más podrían hacer las mujeres en Arabia Saudita?

Aunque el cambio no entrará en vigor antes de junio de 2018, el anuncio fue tan abrupto que dejó pasmado al país. Alegría, consternación, críticas. Los saudíes esperan más cambios.

Esta semana las mujeres saudíes dieron un paso más en sus derechos: el rey las autorizó a conducir carros. Ahora buscan que levanten otras prohibiciones. / AFP

Los grupos de derechos humanos la atacaron. Los conservadores la defendieron. Los comediantes la mencionaban en sus canciones. Un rey había prometido acabar con ella, pero se murió sin hacerlo. Luego, en un anuncio transmitido por la televisión del Estado, se dijo que finalmente acababa la prohibición que no permite a las mujeres manejar carros.

Aunque el cambio no entrará en vigor antes de junio próximo, el anuncio fue tan abrupto que dejó pasmado al país. Muchos saudíes se volcaron a las redes sociales para expresar su alegría o su consternación sobre el final de la prohibición de manejo y debatir qué otras laxitudes podrían darse. “No resolvió todos los problemas, pero hizo que haya uno menos”, dijo Muna Abu Sulayman, una presentadora de la televisión saudí. Aseguró que el cambio constituye “un paso para ser ciudadanas completas”.

Durante décadas, el asunto de que las mujeres pudieran conducir fue un campo de batalla clave en la lucha sobre la naturaleza del Estado saudí y su futuro. Construida sobre la base de una alianza entre una familia real y los descendientes de un clérigo musulmán ultraconservador, Arabia Saudita ha batallado a lo largo de su historia para reconciliar la modernización con la lealtad a la herencia religiosa.

Este debate se acaloró cuando la abundancia petrolera enriqueció al país, trayendo consigo costumbres desconocidas y tecnologías como la televisión, la educación pública y los automóviles. Con el tiempo, esferas opuestas se han enfrentado al tema de la mujer y su derecho a conducir. Para los liberales, la prohibición de conducir era una mancha nacional que estaba dificultando la modernización y debilitando la economía. Los conservadores, incluyendo a poderosos clérigos que trabajan para el Estado, pensaban que permitir a las mujeres conducir constituiría una grieta en el dique que dejaría al secularismo colarse y llevarse consigo la identidad islámica del reino.

El decreto real anunciado el martes les dio una victoria en esa batalla a los reformistas, que habían obtenido una ventaja en los últimos años debido a las características demográficas, la economía y la joven dirigencia del país, según los analistas.

Los dirigentes saudíes, a quienes se ha criticado por la guerra en Yemen, el bloqueo a Catar y varios asuntos de derechos humanos, claramente esperan que la medida ayude a mejorar la reputación del reino. “No hay nada malo en hacer lo correcto”, dijo a los reporteros el príncipe Khalid bin Salman, embajador saudí en Washington e hijo del rey Salman, después de que se anunciara el cambio. El gobierno trabajó tras bambalinas para controlar el mensaje.

Por lo menos ocho prominentes activistas de la causa de las mujeres recibieron llamadas y mensajes de texto de funcionarios de seguridad saudíes que les advertían no tuitear ni hablar a los medios de comunicación sobre el asunto, de acuerdo con tres activistas saudíes.

Supusieron que el gobierno no quería dar crédito a las activistas por promover el cambio y hablaron con la condición de que se respetara su anonimato para no poner en peligro a las mujeres o a ellas mismas. Muchas mujeres se alegraron por la decisión y se refirieron a ella como una victoria final tras una larga campaña por el cambio social.

Manal al Sherif, a quien encarcelaron por haber publicado videos de sí misma conduciendo y que escribió un libro sobre su activismo, dijo que su vida ha seguido los grandes cambios sociales del reino.

Nacida en una familia conservadora y pobre en La Meca, Al Sherif, ahora de 38 años, aprendió que las mujeres debían permanecer en casa y que los buenos musulmanes debían rechazar a los “infieles” que no compartieran su fe, dijo por teléfono desde Australia, donde vive ahora.

Su cosmovisión cambió cuando, como universitaria en la ciudad porteña de Yeda, cerca del mar Rojo, vio a mujeres que no cubrían sus rostros en público e incluso tenían novio, aunque a escondidas. Luego consiguió un empleo en la paraestatal petrolera Saudi Arabian Oil Co. En su extenso complejo, las mujeres disfrutaban de más libertades que en ningún otro sitio del reino, incluyendo el poder conducir.

Dijo que la condición de las mujeres en Arabia Saudita ha sido usada por el gobierno a lo largo de los años para aplacar a los conservadores. “Nuestros derechos como mujeres siempre se habían usado en el juego político, y eso es lo que queríamos que terminara”, dijo. “Realmente, eso mantenía al país atrasado”. Les dio el crédito al rey Salman y al príncipe heredero Mohammed bin Salma, otro de los hijos del rey, por tomar decisiones necesarias para que el reino avance. “El gobierno tomó la decisión correcta”, dijo. “Finalmente tuvieron los pantalones para decir: ‘Estábamos mal’”.

Fue difícil medir inmediatamente las reacciones entre los saudíes más conservadores a la rescisión de la prohibición. Hace poco, el gobierno arrestó a más de 24 individuos, incluyendo clérigos prominentes, algunos de los cuales habían criticado las políticas gubernamentales. Tres clérigos que trabajan para el gobierno se negaron a hacer comentarios cuando se les solicitó su opinión sobre la prohibición. “Jajajajajajajaja”, respondió uno por Whatsapp, sin ofrecer ningún otro comentario. Pero las redes sociales dan una idea.

Para mediodía del miércoles, la etiqueta en árabe “La gente rechaza a las mujeres que conducen” había aparecido en 335.000 tuits, mientras que la etiqueta “Victoria al rey por permitir a las mujeres conducir” había aparecido sólo en 33.700, según Twitter.

Sin embargo, muchos usuarios emplearon las etiquetas para unirse a discusiones, aunque no estuvieran de acuerdo con su mensaje. Incluso quienes habían hecho campaña durante mucho tiempo dijeron que esperaban algo de resistencia.

“Somos un país religioso”, dijo Fawziah al Bakr, una profesora que ha estado haciendo campaña a favor del derecho a conducir durante casi tres décadas. Pero la religión no tiene nada que ver con el asunto, dijo, y señaló que las mujeres en otros países predominantemente musulmanes, como Egipto y Pakistán, han estado conduciendo desde hace mucho.

“Todas estas mujeres son musulmanas y de todas formas manejan”, dijo. “No poder conducir no tiene nada que ver con el islam”. Otras reformas anteriores se toparon también con una gran resistencia en el reino. Los conservadores hicieron campaña en contra de la introducción de la televisión, pues temían que llenara las casas del reino con imágenes no islámicas.

Muchos clérigos saudíes tienen sus propios programas y son usuarios entusiastas de las redes sociales. También trataron de evitar la educación para las niñas. Ahora muchas de sus hijas estudian en universidades saudíes o incluso en Estados Unidos.

Para muchas mujeres saudíes, ganar el derecho a conducir no significa el fin de la batalla. Muchas esperan que el próximo paso del gobierno sea eliminar las llamadas “leyes de guardia”, que requieren que las mujeres cuenten con el permiso de un “guardián” de sexo masculino para obtener un pasaporte, viajar al extranjero o someterse a ciertos procedimientos médicos.

The New York Times 2017