Maduro convocó Asamblea Nacional Constituyente

Adiós a la Constitución de Chávez

Con esa jugada del Gobierno venezolano no se convocarían las elecciones regionales este año ni presidenciales para 2018 y puede cerrar el Parlamento. La decisión representaría “las puertas a la dictadura”, advirtió el abogado Pedro Alfonso del Pino.

AFP

La Constitución Bolivariana de Hugo Chávez, de 1999, tiene los días contados. El máximo logro del fallecido comandante de la Revolución Bolivariana será sepultada por su sucesor, Nicolás Maduro, quien desbordado por la actual crisis económica y social, decidió convocar una Constituyente. ¿La Carta Magna de Chávez fracasó? Al parecer sí, pues ninguna de las soluciones contempladas en esta (referendo revocatorio, elecciones regionales) fueron acogidas por el chavismo para solucionar los urgentes problemas del país.

“Convoco una constituyente ciudadana, no una constituyente de partidos ni élites, una constituyente ciudadana, obrera, comunal, campesina, una constituyente feminista, de la juventud, de los estudiantes, una constituyente indígena. Pero, sobre todo, hermanos, una constituyente profundamente obrera, decisivamente obrera, profundamente comunal. Convoco a los comuneros, a las misiones”, dijo Maduro al invocar el artículo 347 de la Constitución: “Reformar el Estado venezolano, modificar el ordenamiento jurídico y redactar una nueva constitución, todo con el objetivo de lograr la paz de la República”, agregó.

El presidente detalló que le hará llegar al Poder Electoral las condiciones para la elección de los constituyentes que participarán en la modificación del Estado venezolano. Indicó que serán “unos 500 constituyentistas” que serán elegidos por votación directa de los venezolanos. “Esto es una cifra descomunal, es imposible que sean elegidos por elección directa”, advirtió el analista venezolano y presidente de Datanálisis, Luis Vicente León. Y agregó en su cuenta de Twitter: “Los argumentos de ‘democracia directa’ sólo han servido en el mundo para esquivar procesos democráticos reales con participación nacional”.

Solo una de las voces que ve en este proceso varias complicaciones. La Asamblea Nacional Constituyente anunciada por el presidente Nicolás Maduro podría realizarse sin someterla a votación, eliminaría la actual Asamblea Nacional y representaría “las puertas a la dictadura”, advirtió en el periódico El Nacional el abogado constitucionalista Pedro Alfonso del Pino.

“La Constituyente es la puerta del precipicio del país (…) Lo más importante no solo es si el Gobierno la convoca o no, sino si habrá votación”, alertó el abogado en una entrevista a Vivo Play. Alegó que el gobierno carece de prestigio y popularidad, por lo que buscará evitar cualquier proceso electoral. A su juicio, la intención es diseñar una asamblea nacional que no dependa del sufragio directo y que luego suplante al actual Parlamento: “Sería un fraude”.

Ya lo había advertido semanas atrás el presidente de la Asamblea Nacional, Julio Borges, quien, el 30 de abril, denunció las intenciones de Maduro de convocar la Asamblea: “Cualquier paso de convocar una constituyente comunal es parte del golpe de Estado de Maduro. (...) Esta crisis se ve agravada con esa convocatoria” , afirmó.

El diputado reiteró que el presidente Nicolás Maduro sigue en proceso de destruir la democracia en el país y desconocer la Constitución: “Para nosotros, en representación del pueblo venezolano que nos eligió a través de 14 millones de venezolanos, queremos dejar muy claro que cualquier paso para convocar una constituyente comunal no es otra cosa que la continuación del golpe de Estado que se vive en Venezuela, un gobierno que desde la elección de la Asamblea Nacional ha desconocido al pueblo que votó por esa Asamblea, un gobierno que también impidió el revocatorio y también desconoce elecciones de gobernadores que tocaban en 2016, un gobierno que se niega a unas elecciones generales para renovar los poderes, un gobierno que lo que hace es reprimir al pueblo venezolano”.

Horas antes, como suele hacer el chavismo cada vez que está con el agua al cuello, Maduro anunció el aumento del salario mínimo (por 14.a vez) y el tique alimenticio. Algo insuficiente en un país donde la inflación desborda el 800 %. De hecho, él lo recordó: “Aprobé un aumento salarial de 60 %. También, el incremento del tique alimentación, así como el alza de las tablas de médicos, enfermeras, policías, militares”.

Constituyentes a la carta

No es la primera vez que en Venezuela se convoca a este mecanismo para sortear las muchas crisis que ha vivido el país. Según Manuel Caballero, en uno de sus libros, “una Asamblea Constituyente fue la que los venezolanos organizaron en 1810 para separarse de España. Algo similar se hizo en 1830, ahora, para separarse de la llamada Gran Colombia. Luego de la crisis del gobierno de José Tadeo Monagas, en 1858, Julián Castro organiza una asamblea –llamada ‘Gran Convención Nacional’. Algo parecido se hizo para zanjar la Guerra Federal (1864). Nuevas revueltas y nueva Asamblea Nacional Constituyente, ahora, en 1893. Cipriano Castro tuvo su asamblea en 1901, y su compadre, el general Gómez, tuvo algo parecido a una asamblea constituyente en 1914. Quizás para superar el gomecismo, fue convocada una nueva asamblea nacional constituyente en 1947. Y, para intentar superar a quienes quisieron superar al gomecismo, se convocó a una nueva constituyente en 1999”.

Explica, en el portal Prodavinci, el abogado venezolano y experto constitucionalista José Ignacio Hernández: “Ahora, esta convocatoria deberá realizarse de acuerdo con los pasos establecidos en la Constitución del 99, que es muy parca en eso”.

Según el abogado, “ninguno de los detalles operativos de esa iniciativa fueron precisados por la Constitución. Ello genera un vacío que posiblemente derive en retrasos y obstáculos. Todos recordamos cómo, gracias a un vacío similar, el Consejo Nacional Electoral de entonces retrasó la recolección de firmas para el revocatorio de 2004”.

El proceso esta vez estará encabezado por el ministro Elías Jaua, quien liderará una comisión presidencial, integrada –entre otros– por Aristóbulo Istúriz, Earle Herrera, Delcy Rodríguez, Iris Varela, Noelí Pocaterra, Francisco Ameliach y Hermann Escarrá, para consultar a las bases sobre la ANC.

Hernández advierte: “Si la propuesta de la Constituyente se hace como mecanismo para solucionar la actual crisis mediante la renovación de los poderes públicos, debe tenerse en cuenta que ese objetivo no es inmediato sino, en todo caso, mediato. Insisto: la Constituyente no existe para cambiar gobiernos, sino para dictar una nueva constitución. Será la nueva Constitución la que permita, eventualmente, renovar los órganos de Gobierno, incluso, de estados y municipios. Esto nos trae a otro punto: el primer actor en todo este proceso es el Consejo Nacional Electoral, a quien le corresponderá evaluar la iniciativa, regular y convocar a las elecciones. El segundo gran actor es el Tribunal Supremo de Justicia, al que le corresponderá revisar la actuación del Consejo Nacional Electoral”.

Es decir, más de lo mismo....