Algunos secretos de Gadafi

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El líder, además de ser un admirador de Condoleezza Rice, intentó aproximarse a Washington para detener el avance de la OTAN.

El gobierno de Muamar Gadafi tuvo un error de un mes en sus pronósticos. Desde mediados de marzo, cuando Francia inició una ofensiva aérea contra Libia —misiones de las que se ocuparía la OTAN días después—, el líder del país y sus colaboradores veían posible la llegada del fuego a Trípoli, acompañada del avance rebelde en tierra. En junio, tres meses después del inicio de los bombardeos, el gobierno proyectó que la batalla final por la capital comenzaría a finales de septiembre o en octubre, pero la realidad marcó otra historia: fue a mediados de agosto.

Mientras los rebeldes parecen controlar toda la ciudad y los que hasta esta semana eran los refugios de Muamar Gadafi, entonces comienzan a aparecer documentos que develan información otrora confidencial. Unos de estos papeles, conocidos por el diario The Guardian, del Reino Unido, dieron cuenta del intenso lobby  que el gobierno libio puso en marcha en Estados Unidos para detener la ofensiva de la OTAN, que invadiría a gran escala el país “a finales de septiembre u octubre”.

En una carta fechada el 22 de junio, Sufyan Omeish, un delegado libio en Washington, informaba al primer ministro, Al-Baghdadi Ali al-Mahmoudi que el congresista demócrata Dennis Kucinich estaba preocupado porque su “seguridad personal en Trípoli no podía ser garantizada”. La comunicación respondía a los contactos que desde Libia se habían establecido con Kucinich, uno de los parlamentarios que se habían opuesto a una incursión militar en el país africano. Querían que él encabezara una “misión de paz” que viajara a la capital.

En la carta, Omish decía que adicionalmente ya tenían el interés de profesores de universidades como Princeton, que rechazaban la intervención, y de cineastas que estaban dispuestos a mostrar “la verdadera realidad de Libia”. Finalmente nada ocurrió, principalmente porque Kucinich —quien admitió para The Guardian haber conversado con el primer ministro— no aceptó viajar a Libia, por la situación de guerra que se vivía en ese país.

En otra misiva, fechada el 23 de junio, era el propio Al-Baghdadi Ali al-Mahmoudi quien la firmaba y el presidente Barack Obama su destinatario. Dice el reporte del diario que se trataba de una misiva aduladora, que pedía reconsiderar las sanciones económicas impuestas al régimen. El informe del mismo modo afirma que el primer ministro libio también envió una comunicación, en ese mismo sentido, a John Boehner, el líder republicano en la Cámara de Representantes.

Otro documento que salió a la luz pública y al que quizá no se le deba llamar secreto sino privado —por no decir simpático— fue un álbum de fotos de Condoleezza Rice hallado en el palacio de Muamar Gadafi. Podría compararse, dice la prensa internacional, con los álbumes que dedican los fans a sus cantantes favoritos. Sin embargo, en esta oportunidad la protagonista es la anterior secretaria de Estado de Estados Unidos, con múltiples fotos en actos públicos. La admiración de Gadafi por Rice ya se había hecho evidente anteriormente, cuando la había descrito durante una entrevista con CNN en 2007: “La admiro y estoy muy orgulloso de la forma en la que se reclina y da órdenes a los líderes árabes... Leezza, Leezza, Leezza. La amo mucho. La admiro y me siento orgulloso de ella porque es una mujer negra de origen africano”.

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