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Ariana Grande crece rápido

Junto a Miley Cyrus, Justin Beiber y Katy Perry, Grande vuelve hoy a Mánchester para cantar en beneficio de las víctimas del atentado que dejó 22 muertos y 59 heridos.

“Dangerous Woman” es el tercer y más reciente álbum de Ariana Grande. / AFP

En octubre de 2015, Ariana Grande les pidió a los 107 millones de personas que la siguen en Instagram que le contaran cuáles eran las tres cosas que más les gustaban de sí mismas. Y les dio ideas. Por ejemplo: “Tengo una cola maravillosa” o “me gusta mi gordito”. La publicación recibió más de un millón de “me gusta” y miles de comentarios, en donde sus fans le hicieron caso: se dijeron cosas lindas en público. Eran pequeñas píldoras adolescentes de amor propio. Y de amor por su estrella: “Te amo, Ari”, le escribían.

El público de Grande está compuesto, sobre todo, por niñas y adolescentes, o por mujeres de su edad, que crecieron a su lado. La serie Cat Valentine, de Nickelodeon, la convirtió en una celebridad y la dotó de un universo de fanáticos que se mueren de amor por ella. Nunca los traicionó. A diferencia de otras celebridades a quienes también les llegó la fama en la niñez, Miley Cyrus es el ejemplo recurrente, Grande no se fue en contra de la imagen que le heredó el público infantil, sino que cuidó su vida personal de la prensa, sin excesos o sin mostrarlos.

En 2013 se decidió a dar el salto. Lanzó su primer álbum, Yours Truly y con su debut se montó en el primer lugar de la lista Billboard en Estados Unidos. Dejó la actuación para dedicarse sólo a su carrera musical, se puso zapatillas y apretó sus 1,53 centímetros en trajes de cuerina ceñidos al cuerpo.

“Que una mujer exprese su sexualidad se malentiende a menudo con que estamos dando permiso de que nos falten el respeto.

Los hombres y las mujeres se pueden expresar como quieran. ¡Incluso sexualmente!”, escribió Ariana Grande en un comunicado que publicó en sus redes sociales después de vivir una situación incómoda con uno de sus fans. Iba con Mac Miller, quien era su novio en ese momento. Fueron por comida y se cruzaron con quien parecía ser un seguidor emocionado. Sin darse cuenta, el desconocido de la pareja estaba prácticamente adentro del carro, con ellos. “Pensé que era lindo”, escribió Ariana. Hasta que dijo: “Ariana es muy sexy, hermano. Te veo tirándotela”.

“No soy un trozo de carne que un hombre puede conseguir para usarla para su placer. Soy una mujer adulta en una relación con un hombre que me trata con amor y respeto”, escribió.

Después de este incidente se ganó un lugar en el universo de las estrellas femeninas que exigen autonomía sobre sus decisiones, su salario y su cuerpo. Y no perdió su estilo. Tener voz y carácter no le robó fanáticos, al contrario, más y más personas empezaron a identificarla como un modelo a seguir. Hoy tiene más de 150 millones de seguidores entre Instagram y Twitter, superando por mucho a artistas con más trayectoria, como Beyonce.

Su voz se parece a su personalidad. Cuando habla, deja salir la voz delgada y dulce con la que se dio a conocer en Nickelodeon. Cuando canta, lo hace con la voz de soprano, potente y aguda, que cultivó durante años de trabajo en el teatro musical.

Ese mismo temperamento dual le permite postear selfies todos los días en Instagram, contando los detalles más irrelevantes de su vida. Le permite, por el otro lado, organizar un concierto benéfico para las víctimas del atentado en Mánchester y agotar la boletaría en 20 minutos. El 22 de mayo, al finalizar su concierto, agendado en esa ciudad como parte de su más reciente gira mundial, un hombre de 22 años, simpatizante del Estado Islámico (EI) se inmoló y se llevó consigo 22 personas y dejó 119 heridos. Muchos niños, el público de la artista, forman parte de las víctimas. “Rota”, escribió en Twitter después del concierto.

Se rompió ante lo inesperado, sí, pero se levantó a hacer lo que sabe hacer: música. Y a convocar a sus amigos, otros artistas, y a convocar a sus seguidores a través de las redes sociales, que sabe manejar muy bien. Tiene 23 años, pero ya tiene la capacidad que han tenido otros artistas en el pasado, mayores y con más trayectoria que ella, para solidarizarse con el dolor ante situaciones similares. Como escribió Roger Cohen para The New York Times, “Ariana Grande va a crecer rápido ahora. Sus orejas de conejo tal vez no resistan la gravedad de la muerte así de cruda”. No debe ser fácil para ella. No lo ha sido. En la invitación oficial del concierto, escribió que pensará en las víctimas todos los días, por el resto de su vida.

“Desde el día que empezamos a organizar el álbum Dangerous Woman, dije que este espectáculo, más que cualquier otra cosa, tenía la intención de ser un lugar seguro para mis fans. Para celebrar, para sanar, para ser ellos mismos. Para encontrarse con los amigos que han hecho a través de las redes sociales”. Es cierto, sus redes sociales son espacios seguros. A diferencia de lo que pasa en el resto de la internet, donde mucha gente saca a relucir sus mejores insultos y sus peores emociones, sus redes sociales parecen un espacio de amor; se nota que la artista vigila de cerca el lenguaje que usan sus seguidores. En el mundo virtual de Ariana Grande no caben las ofensas. Con el concierto busca demostrar que, en el mundo real, tampoco.