Los huracanes no dan tregua

Así esperan a Irma los colombianos en Miami

Florida es uno de los destinos favoritos para los colombianos que, persiguiendo la idea del sueño americano, deciden quedarse a vivir en Estados Unidos. Algunos de ellos nos contaron cómo viven la espera del paso del huracán por sus casas, o muy cerquita. Todos coinciden en que el clima del viernes por la tarde, antes de su llegada, era hermoso y soleado. Sin embargo, en las tiendas de alimentos y gasolina ya se notaba que pasaría por Miami, con todas sus fuerzas.

Quienes se quedaron en Miami protegieron sus casas con bloques de madera y barricadas. EFE

Camilo Cañizares, 23 años

“Trabajo en una empresa de construcción y me fui a vivir a Estados Unidos, junto a mi mamá y mi hermano menor, cuando tenía 14 años. Ahora vivo en el barrio Coral Way. Todo aquí funciona por zonas. Las zonas A y B fueron evacuadas. Como estamos en la C, afortunadamente no tuvimos que dejar la casa. Pero hay mucho susto. Mi vecina está asustada, porque no sabe nadar. La gasolina se acabó muy rápido. Compré agua y comida para una semana. Aunque nos dijeron que sólo por tres días, es mejor prevenir. Nos dieron un listado de albergues para alojarnos, esos son gratuitos, en caso de ser necesario”.

Miguel Garcés, 33 años

“Vivo en el condado de Broward, que queda como a 10 millas de la zona evacuada y a 20 de la costa. Lo que nos tranquiliza a mi novia y a mí es que muchas de las personas que evacuaron han llegado a este condado para pasar la noche. Muchos amigos han tenido que evacuar, porque las autoridades les dicen: ‘Tú verás si te quedas’. Hubo gente que no salió a comprar alimentos a tiempo y ayer en la tarde ya no encontrabas una sola lata de fríjoles, ni atún, ni agua. Ya en la tarde surtieron todas las tiendas de nuevo, pero hubo un momento de mucha tensión. En la empresa, tanto a mi novia como a mí, nos dieron galones de agua. Estoy muy preparado para todo y eso nos da tranquilidad”.

Rosa Castro Cruz, 50 años 

“Nuestra familia está tranquila, pero la gente sí tiene bastante temor. Las clases de todas las escuelas las suspendieron. Las de High School (secundaria) las evacuaron desde el jueves para utilizarlas como refugios, así como sucedió con varios hospitales. Nosotros nos quedaremos en casa porque estamos en la zona C; es decir, a más de 30 minutos de la playa. No hay peligro de inundación. El tráfico está terrible porque muchas personas están cogiendo por las carreteras hacia el norte. Hay mucho miedo. En los supermercados ya no se encuentran pan, leche, enlatados y lo principal. Casi no hay agua, así como tampoco baterías ni linternas”.

Sonia Arévalo, 58 años

“Todos están preparados con agua y enlatados. La gente  cubrió como nunca las ventanas. Las casas móviles y las viviendas que no estén del todo seguras tienen evacuación obligatoria. Con mi familia decidimos quedarnos, aunque el huracán ha girado un poco a nuestra área, pero su trayectoria puede cambiar en cualquier momento. El gobernador fue claro: los cayos de Florida sacaron a casi todos los habitantes. Muchos refugios permanecen abiertos”.

Diana Cardoso, 53 años

“Salí huyendo de allá porque sé lo que es un huracán, aunque en Weston no tenemos orden de evacuación. La situación está muy difícil: no hay gasolina. Nuestras cosas van a sufrir graves daños y no hay dónde dejar los carros. Todos estamos muy nerviosos porque la intensidad de este huracán es muy grande. Me vine a Charleston, Carolina del Sur, donde mi hijo. Al comienzo decían que el huracán también iba a pasar por acá, pero los últimos reportes nos dijeron que sólo iban a haber fuertes lluvias”.

Javier Rey, 28 años

“Me di cuenta de la gravedad de Irma cuando el miércoles 6 de septiembre salí a hacer diligencias personales, después del trabajo, y mientras manejaba observé que cada uno de los postes de energía estaban marcados con números grandes, probablemente para identificar las zonas en caso de inundación. Más tarde me dirigí a la isla de Key Biscayne a visitar a un amigo y fue muy difícil el acceso, ya que había demasiado tráfico (gente tratando de entrar y salir de la isla lo más pronto). Fuimos con algunos conocidos y vecinos a buscar comestibles y agua, pero casi todos los establecimientos estaban cerrados y muchos de ellos protegidos con tablas de madera en las puertas y ventanas. Los administradores de los edificios y  condominios que quedan en zonas aledañas al mar emitían boletines de evacuación, porque estaban dentro de la zona naranja; fue en ese momento que por precaución y cumpliendo las medidas de seguridad tomé la decisión de ir hacia el oeste y encontré que en las consideraciones que daban una era de evacuar lo más lejos posible con el fin de permitir a otros llegar a los sitios protegidos más cercanos, y por eso viajé a New Orleans”.

Andrés Lizarazu, 32 años

“La situación aquí en Miami está  complicada. Nosotros vivimos en una zona al oeste de la ciudad, en un área muy segura, y nuestra casa es muy alta. Por eso decidimos quedarnos. Además, las carreteras están imposibles, no hay casi gasolina y coger carretera con toda la familia, sin saber si vas a encontrar la gasolina, es muy complicado. Ya puse toda la protección de las ventanas, ayudé a mis vecinos a ponerlas. En la oficina, en la bodega, como tengo paredes de concreto, llevamos todas las motos, los carros, todo lo que teníamos de valor lo dejamos allá. Hay mucha gente evacuando. A mi hermana le tocó dejar su casa porque vive cerca del mar. Tuvo que venir al sector donde nosotros nos encontramos. Gracias a Dios pudimos comprar agua y todo lo necesario para pasar la tormenta. Estamos preparados para estar de 3 a 4 días sin energía. Ya los niños están preparados y la casa está lista. Esperamos que no sea tan duro”.