Así persigue el chavismo a los "traidores" en Venezuela

El Tribunal Supremo de Justicia de Venezuela (TSJ) se puso a la orden de la Asamblea Nacional Constituyente para dar inicio a una investigación a dirigentes políticos por el delito de traición a la patria.

El presidente Maduro durante un acto público en Caracas. AFP

¿Qué es la traición en Venezuela?, se preguntan varias personas dentro y fuera de ese país. La Asamblea Constituyente venezolana anunció que enjuiciará por "traición a la patria" a líderes opositores a quienes acusa de promover las sanciones de Estados Unidos contra el país.

Los constituyentes aprobaron un decreto para iniciar "conjuntamente con los órganos del Estado un juicio histórico por traición a la patria contra los que estén incursos en la promoción de estas inmorales acciones contra los intereses del pueblo venezolano". Aunque el documento no menciona a nadie en particular, los asambleístas que intervinieron en la sesión acusaron a la dirigencia opositora, y en particular al presidente del Parlamento, Julio Borges, y a su vicepresidente, Freddy Guevara. 

"Sabemos que Freddy Guevara es un delincuente y tiene que pagar, que Julio Borges es otro delincuente que tiene pagar, ellos no tienen patria", arengó la asambleísta Iris Varela, arrancando aplausos de sus colegas, todos chavistas. 

El chavismo sabe bien cómo perseguir a sus contradictores políticos. No sólo los acusa de “traición” sino que los acorrala usando los recursos del Estado para ello. Los enfrentamientos entre chavismo y oposición comenzaron desde que Hugo Chávez llegó al poder (febrero 2, 1999). Sin embargo, el comandante tenía la habilidad para manejar a sus enemigos políticos, algo que su sucesor, Nicolás Maduro no ha conseguido.

Desde que ascendió a poder (2013) el mandato de Nicolás Maduro ha sido polémico. Su gobierno se ha caracterizado por la improvisación y por no estar a la altura de las demandas de los ciudadanos. Con un problema adicional: no tiene poder electoral tampoco carisma y está rodeado de un grupo de chavistas que no toleran la crítica.

En diciembre de 2015, cuando el chavismo sufre la peor derrota de su historia y la oposición se convierte en mayoría en la Asamblea Nacional, la administración de Maduro se radicalizó. “Nicolás Maduro no solo ha perseguido a los disidentes y opositores, como lo hiciera el propio Chávez en vida, el actual mandatario llegó más lejos instrumentalizando la crisis económica.

Ha arrinconado a los medios de comunicación detractores de su gobierno usando la escasez de insumos y las multas, obligándolos al cierre o la venta. Maduro ha limitado completamente los espacios comunicacionales de la oposición y sumado a la negativa de entregar datos oficiales, no se sabe cuál es la verdadera dimensión de la crisis que vive el país vecino”, escribía en este diario Ronal Rodríguez del Observatorio de Venezuela de la U. del Rosario.

Pero lo que estableció la ANC va más allá de todos los límites. No sólo señaló a sus contradictores políticos como “traidores” sino que solicitó a los órganos del Estado “el inicio inmediato de investigaciones” contra los acusados.

El juicio se iniciará ante un llamado del presidente Nicolás Maduro, quien señala a Borges como el principal responsable de alentar las sanciones que prohíben "transar nueva deuda emitida por el gobierno de Venezuela y la petrolera estatal" PDVSA.  El delito de traición a la patria, según el Código Penal, contempla una pena de 20 a 30 años de prisión. 

Maikel Moreno, presidente del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), acusado de servir a Maduro, propuso el 15 de agosto ante la Constituyente elevar la pena máxima de ese delito a "más de 50 años". Este organismo (cero independiente, pues en nueve años jamás ha fallado en contra del chavismo) puso a la orden de la Asamblea Constituyente, para dar inicio a una investigación a dirigentes políticos por el delito de traición a la patria.

"Estamos esperando que la Asamblea Nacional Constituyente formalice la solicitud ante el Tribunal Supremo de Justicia, como resultado de su decisión soberana", dijo el presidente del TSJ, Maikel Moreno, según un comunicado difundido hoy que recoge sus declaraciones.

"Quienes pregonan sentir al país y sufrir por la Patria, son los mismos que llevaron a decenas de jóvenes a morir en las calles, y ahora piden al mundo agresiones económicas para seguir haciendo sufrir al pueblo sin importar sus consecuencias", dijo Moreno.

Después de la muerte de Hugo Chávez, tres casos ejemplifican el accionar políticamente tendencioso del TSJ. Primero, la sentencia que permitió a Nicolás Maduro acudir como presidente en ejercicio a la contienda electoral en la que salió elegido, lo cual parecía estar en contra de la Constitución.

El segundo caso afectó la configuración del poder ciudadano, lo cual es fundamental para el proceso que vive hoy en día Venezuela. En diciembre de 2014, a pesar de que la tolda chavista no contaba con la mayoría calificada de dos terceras partes de la Asamblea Nacional, pudo designar a la fiscal general, el defensor del Pueblo y el contralor general de la República gracias a una sentencia favorable del Tribunal Supremo de Justicia. Esto permitió nuevamente que se eligieran cúpulas de los poderes públicos mediante una escasa mayoría parlamentaria, pese a lo que estipula la Constitución.

El tercer caso tiene que ver con la conformación del Consejo Nacional Electoral (CNE). En dos oportunidades, en 2003 y 2014, la elección de los rectores fue imposible tras agotar el procedimiento, dada la negativa de la oposición. 

Borges, uno de los “traidores”, según los chavistas, asegura que “traición a la patria es robarse el dinero de los venezolanos (...), traición a la patria es arrodillarse frente a Cuba o cualquier otro gobierno extranjero, traición a la patria es que hoy los venezolanos coman basura en la calle, que la gente se muera porque no hay medicinas".