Diez drones bombardearon la refinería más grande del mundo

Ataques a petróleo saudí: ¿un riesgo global?

El conflicto en Oriente Medio atraviesa uno de sus momentos más difíciles. El último ataque a la petrolera estatal de Arabia Saudita incrementa las tensiones entre las grandes potencias del mundo y abre la posibilidad de una escalada militar. Habría efectos en Colombia.

Aramco, la petrolera estatal de Arabia Saudita, es considerada la petrolera más grande y la empresa más rentable del mundo. / AFP

A primera hora del pasado sábado, un grupo de aproximadamente 10 drones golpeó las instalaciones del gigante estatal Aramco, el mayor productor de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) y el corazón de la industria petrolera del reino de Arabia Saudita. El daño, que en este caso no fue humano, pues no se han detectado heridos o muertos, yace en el sector económico y en la imagen internacional del reino árabe de cara a futuros ataques de sus adversarios.

Los ataques implicaron la suspensión de la mitad de la producción de Aramco, lo que se traduce en un impacto sobre cerca del 6 % del suministro de crudo a nivel global. La empresa, responsable de todas las excavaciones de petróleo y gas en Arabia Saudita, cuenta con las segundas mayores reservas del mundo —después de Venezuela—, con cerca de 260.000 millones de barriles.

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Todavía en caliente, los primeros en reivindicar el hecho fueron los rebeldes hutíes, un grupo armado que opera en Yemen y que tiene el apoyo del gobierno de Irán. El tema no es de poca monta teniendo en cuenta el sensible momento que pasa la relación entre Teherán y Washington. Y precisamente, horas después del ataque cada posición involucrada señaló a alguien diferente como responsable.

Estados Unidos arremetió contra Irán a través de su secretario de Estado, Mike Pompeo: “Irán ha lanzado un ataque sin precedentes contra el suministro mundial de energía. No hay evidencia de que los ataques provinieran de Yemen”. Mientras Teherán, a través del portavoz de su Ministerio de Relaciones Exteriores, Abbas Musavi, rechazó ayer esas declaraciones y afirmó que se trata de “acusaciones y comentarios estériles, ciegos, incomprensibles e insensatos”.

Al tiempo, Shaylyn Hynes, vocera del Departamento de Energía de Estados Unidos, afirmó que su país está dispuesto a ofrecer sus reservas de petróleo para mitigar el impacto de los ataques en el suministro energético mundial. Ese departamento controla la Reserva Estratégica de Petróleo, que, según reportó Efe, cuenta con las mayores provisiones de crudo para casos de emergencia de todo el mundo, que se encuentran bajo tierra en el golfo de México.

Efectos de un posible conflicto

 

¿Podría haber una escalada militar? Según Amirali Hajizadeh, comandante de la rama aeroespacial de los Guardianes de la Revolución, la fuerza de élite de la República Islámica de Irán, es posible, aunque ninguna de las partes involucradas tiene intención de hacerlo en principio. “Las tensiones actuales, con fuerzas que están frente a frente en el terreno, pueden desencadenar un conflicto armado. Irán está preparado para una guerra total, pero ni nosotros ni los estadounidenses queremos la guerra”, declaró.

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Aunque Arabia Saudita dice que puede responder militarmente, lo cierto es que ya son varios los ataques que hacen pensar en posibles vulnerabilidades de sus sistemas de defensa. Mientras sus pozos petroleros, desperdigados por una vasta extensión geográfica, se presentan como un blanco complicado, sus refinerías son vulnerables a posibles ataques rebeldes.

La zona de Abqaiq, una de las dos atacadas el sábado, es la más vulnerable de todas, según un informe del Center for Strategic and International Studies de Washington. Es, además, la mayor refinería y planta de estabilización petrolera de Aramco, con una capacidad de más de siete millones de barriles diarios, según la compañía.

El amplio sistema de oleoductos, estaciones de bombeo y puertos de Aramco en el golfo Pérsico y el mar Rojo también se muestra frágil frente a potenciales ataques. En mayo, por ejemplo, los drones de los rebeldes hutíes atacaron dos estaciones de extracción del oleoducto que une el este y el oeste del reino, lo que lo dejó inoperativo durante varios días.

Las infraestructuras petroleras también son vulnerables a los ciberataques, un peligro cada vez mayor para cualquier gobierno del mundo. En 2012, Aramco fue una de las víctimas de Shamoon, un agresivo programa maligno de borrado de discos. Se considera que es el peor ciberataque al país hasta la fecha. Por último, está el agua. Las plantas desalinizadoras proporcionan más del 70 % del agua potable del reino, según datos oficiales, y Ras al Jair, la mayor planta desalinizadora del mundo, localizada en la costa del golfo Pérsico de Arabia Saudita, parece vulnerable a los ojos de los expertos. De ser atacada, el suministro de agua del reino podría verse gravemente afectado.

Mal momento para Aramco

 

El ataque a la infraestructura de Aramco, considerada no solo la petrolera más grande sino la empresa más rentable del mundo, se da justo cuando la compañía estatal se prepara para ofertar públicamente parte de sus acciones. Lo sucedido durante el fin de semana no solo tendrá efectos económicos globales, sin duda, sino también en la confianza de los eventuales inversionistas. Este domingo, el índice de la Bolsa de Valores de Arabia Saudita cerró con una caída de 1,05 %.

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La salida de Aramco a la bolsa —con la venta de 5 % de su capital— forma parte del plan del príncipe heredero, Mohamed bin Salmán, anunciado hace cerca de tres años para diversificar la economía. En ese momento fue considerada la oferta pública más grande del mundo.

Arabia Saudita espera obtener unos US$100.000 millones con la operación. Como recordó la AFP este domingo, la entrada de Aramco a la bolsa se ha retrasado en varias ocasiones como consecuencia de condiciones adversas en el mercado.

El fin de semana, Amin H. Nasser, presidente y director ejecutivo de Aramco, visitó la zona afectada y aseguró que la empresa está tomando medidas para recuperar su capacidad de producción lo más pronto posible.

De acuerdo con Álvaro Younes, presidente de la Federación Colombiana de Distribuidores Minoristas de Combustibles y otros Energéticos (Fedispetrol), las verdaderas repercusiones del ataque no se sabrán hasta que un estudio dictamine la magnitud de los daños y el tiempo que tardarán en repararse. Por lo pronto, dice, es posible prever algún impacto en los precios del petróleo hacia el alza.

Respecto a la oferta de reservas que hizo el gobierno de Donald Trump, Younes afirma que da un mensaje positivo, pero, no obstante, no se sabe qué capacidad tiene Estados Unidos para suministrarlas de inmediato. Efectos a nivel local, como el incremento en el precio de la gasolina en Colombia, concluyó Younes, son una posibilidad que, sin embargo, depende de las decisiones que tome el Gobierno.

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redacción internacional

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