Aumenta la crisis en la provincia siria de Idlib luego de bombardeos rusos

El último ataque ruso al último bastión opositor en Siria ha dejado, según Amnistía Internacional, un dramático desplazamiento en la zona de Idlib. Millones de civiles se encuentran en peligro.

Según Amnistía Internacional, millones de civiles permanecen en riesgo de morir por los bombardeos.AFP

Cuatro aviones de la Fuerza Aérea rusa bombardearon "blancos de la organización terrorista" Jabhat al Nusra en la provincia rebelde de Idlib, en el noroeste de Siria, declaró este miércoles el portavoz del ministerio ruso de Defensa Igor Konashnkov. El 4 de septiembre, "cuatro aviones de las Fuerzas Armadas rusas despegaron de la base de Hmeimim y bombardearon blancos del grupo terrorista Jabhat al Nusra", declaró Konashnkov.

El comunicado se refiere al grupo yihadista Hayat Tahrir al Sham, formado por miembros de Al Nusra, exrama siria de Al Qaida. Los ataques apuntaron a "depósitos, fuera de las zonas residenciales, donde estaban almacenados drones, y zonas de lanzamiento de drones desde donde se ataca la base de Hmeimim", dijo el general, que agregó que también había sido atacado un depósito de misiles tierra aire.

El martes, el director del Observatorio Sirio para los Derechos Humanos (OSDH), Rami Abdel Rahman, afirmó a la AFP que al menos 13 civiles, entre ellos seis niños, habían muerto durante los ataques rusos en Idlib. Las advertencias se multiplican ante la perspectiva de una "masacre" en Idlib, si el régimen sirio lanza una ofensiva contra este último bastión rebelde, a dos días de una cumbre decisiva en Teherán entre los apoyos internacionales de los beligerantes. Vea acá: Nueve civiles mueren en bombardeo ruso en provincia siria de Idlib

Casi todos los días, el gobierno de Bashar al Asad y su aliado ruso hacen declaraciones guerreras sobre Idlib, provincia del noroeste de Siria, controlada por los yihadistas de Hayat Tahrir al Sham, la exrama siria de Al Qaida. Entre tanto, Estados Unidos pidió una reunión del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y el enviado especial de la ONU para Siria exhortó a evitar "un baño de sangre" en Idlib, provincia fronteriza con Turquía.

La ONU teme que una ofensiva para reconquistar Idlib provoque una nueva catástrofe humanitaria de grandes proporciones en un país azotado por la guerra que desde 2011 dejó más de 350.000 muertos y millones de desplazados y refugiados.

"¿Que Dios nos libre!" Una lluvia de misiles podría provocar una masacre", advirtió el presidente turco Recep Tayyip Erdogan, citado este miércoles por la prensa de su país.

Turquía, que respalda a los rebeldes y dispone de tropas en Idlib, teme que una ofensiva provoque una afluencia masiva de refugiados en su frontera.

"Con la ayuda de Dios vamos a impedir una acción extrema del régimen en Idlib, obteniendo resultados positivos en la cumbre de Teherán", dijo Erdogan, al referirse a la reunión, que se anuncia decisiva, prevista el viernes en la capital iraní con sus homólogos de Rusia, Vladimir Putin, e Irán, Mohamed Rohani.

La aviación rusa interrumpió los ataques este miércoles, pero la artillería siria continuó bombardeando varias localidades, en particular Jisr al Shughur en el oeste de Idlib, afirmó el OSDH. Conquistada en 2015 por los insurgentes, Idlib es el último gran bastión rebelde en Siria.

A Idlib afluyeron decenas de miles de rebeldes y civiles evacuados de los bastiones insurgentes conquistados por el ejército sirio en el resto del país, como los de Alepo o Guta Oriental. Actualmente, en la región de Idlib viven casi tres millones de personas, la mitad de ellos desplazados por la guerra, según la ONU. En 2010, antes del inicio de la guerra la población era de 1,3 millones. Le recomendamos: ¿Quién es quién en la guerra en Siria?

Desde hace varias semanas, el gobierno concentró tropas en los alrededores de la provincia de Idlib. A pedido de Estados Unidos, el Consejo de Seguridad de la ONU se reunirá el viernes en Nueva York. "Millones de civiles inocentes están bajo la amenaza de un ataque inminente del régimen de Al Asad, con el apoyo de Rusia e Irán", advirtió el martes un comunicado de la Casa Blanca.

Las potencias occidentales favorables a los rebeldes advirtieron sobre un posible uso de armas químicas por parte del gobierno sirio. En abril acusaron al régimen sirio de haber utilizado esas armas ilegales en Idlib, causando la muerte de 40 civiles, según los cascos blancos, los socorristas de las zonas rebeldes.

"Si el presidente Bashar al Asad decide utilizar nuevamente armas químicas, Estados Unidos y sus aliados responderán rápidamente y en forma apropiada", declaró la Casa Blanca en un comunicado.

En abril, los occidentales habían lanzado ataques de represalia contra el ejército sirio. El enviado especial de la ONU para Siria, Staffan de Mistura dijo que la ofensiva en Idlib podría comenzar hacia el 10 de septiembre.

Probablemente, el destino de Idlib se resuelva el viernes en Teherán, donde los presidentes de Rusia, Irán y Turquía -Vladimir Putin, Hasan Rohani y Recep Tayyip Erdogan- celebran una cumbre crucial para el conflicto sirio. 

"La situación en Idlib sigue siendo motivo de creciente preocupación. Esto, por supuesto, está en la agenda de todos los contactos de Rusia, en todos los niveles", declaró el miércoles el portavoz del Kremlin, Dimitri Peskov. Una victoria en Idlib sería de un gran valor simbólico para Bashar al Asad, determinado a recapturar el control de todo el país.