Baiji: así es una ciudad muerta

Aniquilada por la guerra, la ciudad iraquí de Baiji tardará en resucitar.

Una mujer desplazada, originaria de Baiji, es vista a las afueras de un campo de refugiados. AFP

En una callecita polvorienta de la ciudad iraquí de Baiji, los habitantes abandonaron en su huida un caballito de madera blanco de crines negras con una montura roja en un cochecito de bebé.
Dos años después de haber expulsado a los yihadistas del grupo Estado Islámico (EI) de la localidad que fuera el emblema industrial de Irak, Baiji es un ciudad muerta a la que le llevará tiempo recuperarse ya que, pese a las promesas, el Estado todavía no ha invertido nada.

"Hasta ahora, no hay financiación para reconstruir la ciudad, pese a las promesas hechas por el primer ministro, Haider Al Abadi", explica Jaled Hasan Mahdi, miembro del consejo provincial de Saladino, donde se encuentra Baiji.

"La prioridad no es la reconstrucción. Todos los recursos del Estado están destinados a apoyar las operaciones militares contra la organización terrorista Dáesh (acrónimo en árabe del EI)", dice.

Y "de todas formas, incluso si los ministerios desbloquearan dinero, sólo será para reparar las infraestructuras, el agua, las carreteras, la electricidad, pero no van a dar ninguna prestación ni ayuda a los particulares para reconstruir sus casas", según él.

La ciudad, situada a 200 km al norte de Bagdad, fue declarada zona siniestrada por el Parlamento en julio de 2016.

En Baiji se encontraba la mayor refinería petrolera de Irak, actualmente inactiva. La ciudad y su región eran un parque industrial con sus refinerías y centrales térmicas, así como un eje ferroviario y una verdadera red de oleoductos.

 '90% destrozado' 

Según un alto responsable de la Compañía Petrolera del Norte (NOC), "será muy difícil que vuelva a funcionar la refinería de Baiji, construida en 1975, y que producía 250.000 barriles por día porque muchas de sus instalaciones fueron saqueadas".

Incluso si vuelve a funcionar, según él, "no tendrá la misma capacidad que antes".

"Baiji es la ciudad de Irak más destruida, después del oeste de Mosul", segunda ciudad del país, arrebatada al EI en julio pasado, afirma Jazaal Hamadi, otro miembro del Consejo de gobernación.

Aunque se mantuvieron intensos combates en la calles de Faluya, Ramadi o Tal Afar, ninguna de estas ciudades sufrió destrucciones tan importantes como Mosul o Baiji, donde los yihadistas lucharon hasta el final por cada manzana de casas.

La ciudad sunita de Baiji simboliza los grandes retos que tiene que afrontar el gobierno iraquí para iniciar las operaciones de reconstrucción en las localidades devastadas en los últimos conflictos. 

"90% de Baiji está destrozado y la gente todavía no ha vuelto", afirma el jeque Hatef Basam, miembro del ayuntamiento de la ciudad, donde vivían 180.000 personas en 2014.

Para este corpulento hombre, tocado con una kufiyya de cuadros blancos y negros, "las destrucciones son obra de los terroristas de Dáesh".

En junio de 2014, el EI tomó el control de la ciudad. En octubre de 2015, las tropas iraquíes, apoyadas por las fuerzas paramilitares del Hashd Al Shaabi, expulsaron a los yihadistas. 

El Estado 'no dio nada' 

Dos años más tarde, edificios en ruinas jalonan los dos lados de la arteria principal de la ciudad.
"Las casas no se pueden habitar, las carreteras están destruidas, la red de agua dañada y la electricidad es inexistente. Todos los habitantes se fueron", asegura Hajj Ibrahim Taha, comandante del Hashd.
Según el jefe de la policía local, el coronel Saad Nafus, "las familias vienen a veces a inspeccionar sus casas tras las autorizaciones de los servicios de seguridad", que temen que los yihadistas se infiltren.
En un campo de desplazados gestionado por oenegés a 3 km al norte de Tikrit, en la misma provincia, Amer Abas, habitante de Baiji, no sabe si su casa está destrozada o no. "Tenemos miedo de no encontrar nada si volvemos", señala.

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