La compleja solución legal a esta crisis

Brasil: mucho que “Temer”

Aunque tiene ocho pedidos de “impeachment” abiertos, es el del Colegio de Abogados –que esta semana solicitará el juicio político con fines de destitución– el que pone a tambalear a Michel Temer. Los escenarios que se abren.

Resistir a toda costa parece ser la consigna del presidente brasileño, Michel Temer. / AFP

Una cosa es clara: la gravedad de los delitos de los que se acusa al presidente de Brasil, Michel Temer (corrupción, obstrucción a la justicia y organización criminal), supera con creces los que llevaron a que Dilma Rousseff fuera sacada del poder (emitir decretos que modificaron los presupuestos sin la venia del Congreso y contratar créditos con la banca pública en favor del Gobierno).

Sin embargo, Temer podría quedarse en la Presidencia. ¿Por qué? Resulta que la destitución de Rousseff fue un asunto más de venganzas e intereses políticos, que algo legal. Sus jueces (el desacreditado Congreso) estaban todos investigados por delitos que iban desde corrupción hasta asesinato, pero se arroparon bajo la misma cobija e interpretaron a su antojo las leyes para deshacerse de ella.

Incluido Temer, quien lideró la retirada de su partido, el PMDB, de la coalición gobiernista y alentó de manera abierta el impeachment a Rousseff. Hoy el presidente, político sagaz, frío y calculador, mueve sus fichas para esquivar el destino de su exaliada política. Se presenta como víctima de aquello que él maneja a la perfección: la manipulación.

En un discurso al país dijo que la grabación que lo tiene contra las cuerdas (existe un audio en el que autoriza seguir pagando un soborno al expresidente del Congreso, Eduardo Cunha, para evitar que diga lo que sabe) está manipulado y le pidió al Supremo Tribunal Federal (STF) que suspenda la investigación en su contra hasta que se verifique la autenticidad de la cinta grabada clandestinamente. El juez del alto tribunal, Edson Fachin, le concedió el beneficio y respondió que el pedido presidencial será evaluado en el plenario el próximo miércoles.

En medio de las marchas de miles de brasileños cansados de la corrupción que carcome todas las instituciones políticas del país y de los llamados a su renuncia, Temer recibió un respaldo de su aliado clave, el partido socialdemócrata PSDB, que decidió suspender una reunión para decidir su apoyo al mandatario.

Una salida del PSDB —que sufrió un duro golpe con la caída estrepitosa de su presidente, Aécio Neves, suspendido como senador esta semana al verse implicado también en las grabaciones— implicaría un golpe de gracia para Temer, que se ha convertido en un sobreviviente, que se mueve como pez en el agua en las sucias aguas de la corrupta política brasileña.

Temer ya perdió el respaldo del pequeño Partido Socialista Brasileño (PSB) y el Colegio Ae abogados de Brasil votó abrumadoramente para interponer un pedido de “impeachment” ante el Congreso, que se suma a al menos ocho solicitudes previas.

Si Temer deja el poder, por cuenta de un improbable juicio político, será el Congreso ilegítimo (el 61 % de sus miembros está untado de corrupción) el que elija a su reemplazo para que gobierne hasta de las elecciones de 2018. Porque la Constitución no prevé la celebración de elecciones anticipadas, lo que complica aún más el terremoto político.

La jugada de Temer es resistir, aunque tenga poco apoyo popular y las pruebas lo tengan en el banquillo. “No renunciaré”, fue enfático y gritó que sus acusadores habían hecho el “negocio redondo al acusarlo”.

La divulgación de la comprometedora conversación forma parte de la política de delaciones premiadas que hace la justicia de Brasil. A Temer lo acusan los ejecutivos del gigante mundial de la alimentación JBS, Joesley y Wesley Batista.

Fue Joesley el que grabó secretamente a Temer y lo acusó de haber recibido ilegalmente 6,37 millones de dólares en 2014 por actuar en favor de la empresa. Temer Temer fue más allá y dijo que el empresario los acusa de obtener beneficios millonarios con la grabación: “24 horas de desatar el caos político y causar el desplome de los mercados con la grabación, los hermanos Batista vendieron y compraron acciones ganando millones de dólares”.

Jueces y fiscales resisten. En este maremagnum de acusaciones, jueces y fiscales soportan. En sus manos están todos los procesos (Petrobras, Lava Jato y Odebrecht) que provocan la agonía de toda una clase política y empresarial que es rechazada por la mayoría del país.