Cámaras inteligentes y un ranking de ciudadanos: el sistema de vigilancia en China

Para 2020 el gigante asiático planea haber multiplicado la cantidad de cámaras con las que monitorea a sus ciudadanos. Para el mismo año habrán terminado de implementar su "sistema de crédito social".

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La tecnología es la clave de las ciudades del futuro porque puede jugar un papel central cuando se trata de resolver problemas como el tráfico o la seguridad. Allí es donde debemos enfocar la atención”, dice en su oficina el presidente de una compañía china de tecnología, en el norte de Bogotá. A miles de kilómetros, en su país, ese futuro ya es una realidad, pero en lugar de disipar sin más viejas preocupaciones, la tecnología ayudó a crear otras.  

En China las cifras siempre son exorbitantes. Para cada uno de los 1.300 millones de habitantes del gigante asiático existen aproximadamente 170 millones de cámaras de vigilancia. Una cantidad que recientemente mostró su efectividad cuando, en medio de un experimento, el reportero de la BBC John Sudworth decidió poner a prueba los mecanismos de vigilancia que operan en Guiyan, al suroccidente del país.

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Mientras Sudworth caminaba por la calle, en el centro de control desde el que operan las cámaras trataban de dar con su paradero utilizando la tecnología de reconocimiento facial que no solo puede determinar la identidad de cualquier tipo de transeúnte sino que, además, también perite descifrar su edad, género y etnia.  Apenas pasaron siete minutos desde que Sudworth fue reportado como sospechoso hasta el momento en que fue capturado en una estación de transporte.

Para 2020, las autoridades chinas planean haber agregado 400 millones de cámaras a su arsenal de vigilancia inteligente y las historias de personas que han encontrado sus pertenencias extraviadas o a personas desaparecidas gracias a las cámaras parecen demostrar que la gente no solo está habituada a su presencia, también la agradecen:

"El tráfico en China es horrible, ya que hay demasiada población, sobre todo en las principales ciudades del país. Todos los días ocurren miles de accidentes de tráfico. Las grabaciones nos ayudan a investigar cómo ocurrieron, descubrir de quién es la culpa y buscar soluciones", le contó al medio digital Xataka uno de los tres millones de habitantes de Guiyang, otra de las cien chinas en las que se emplea el sistema de identificación facial a través de cámaras.

La información que recolectan los sistemas de seguridad les permite le autoridades profundizar en la cantidad de detalles que conocen sobre una persona. Además de los rasgos faciales de una persona, las cámaras reúnen información como el modelo de carro que manejamos o con quién mantenemos conversaciones, algo que, al parecer no parece molestar mucho a los ciudadanos chinos.

A finales de septiembre, WeChat, uno de los aplicativos móviles más populares en china, donde no funcionan Facebook, ni Twitter, ni Google, actualizó su política de privacidad y, de paso, confirmó una vieja sospecha.  El programa que sirve para pedir domicilios, hacer transacciones e incluso pedir un Uber, comparte los datos de sus usuarios con el gobierno chino. Por su parte, las autoridades no tienen empacho en reconocer y utilizar la cantidad de información que tienen de los ciudadanos.

Hace un poco más de seis décadas, el matemático Earl Isaac y el ingeniero eléctrico Bill Fair crearon un método para determinar qué probable era que una persona pague sus deudas teniendo en cuenta su historial financiero. Para 2020, el gobierno chino planea llevar ese método a un nuevo nivel mediante la implementación de un“sistema de crédito social” en el que cada ciudadano estará incluido obligatoriamente y mediante el cual, según documentos oficiales de 2014, se trata de crear “un entorno en la opinión pública en el que la confianza será gloriosa”.

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Las pruebas para el “sistema de crédito social” ya están en marcha gracias a Alibaba, un aplicativo semejante a WeChat y que, como su homologo, permite realizar pagos, reúne una gran cantidad de información sobre sus usuarios y está fuertemente vinculado con el gobierno. En 2015, en entrevista para la revista Caixin Li Yingyun, director del sistema de crédito de Alibaba, dijo que “Alguien que juega videojuegos durante diez horas al día, por ejemplo, sería considerado una persona ociosa, y alguien que frecuentemente compra pañales, probablemente un padre de familia, será considerado como alguien con sentido de la responsabilidad” .

El puntaje de los ciudadanos dentro del sistema de crédito social no solo podría determinar la posibilidad de acceder a créditos hipotecarios, también estaría relacionado con la calidad de las instituciones educativas a las que se puede acceder o los trabajos a los que se puede aspirar, le dijo a la BBC Rachel Botsman, experta en tecnologías digitales.

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