Carmen Lúcia Antunes, la mujer que inclinó la balanza en contra de Lula

La presidenta del Tribunal Supremo de Justicia de Brasil desempató la votación que terminó por poner al expresidente Lula da Silva a un paso de la prisión.

Carmen Lúcia Antunes, la presidenta del Tribunal Supremo de Brasil. AFP

“Vivimos tiempos de intolerancia y de intransigencia contra personas e instituciones. Por eso, este es un tiempo en el que hay que pedir serenidad. Serenidad para que las diferencias ideológicas no sean fuente de desorden social”, exhortó la presidenta del Tribunal Supremo de Justicia (STF), Carmen Lucía Antunes Rocha, antes de que el Tribunal decidiera si el expresidente más famoso de Brasil, Luiz Inácioi Lula da Silva, debía ir a prisión o seguir en libertad.

Esta mujer, de 62 años, y presidenta del Tribunal Surpemo desde septiembre de 2016, fue la inclinó la balanza anoche en contra de Lula da Silva.

Luego de un debate de más de diez horas en que cinco jueces se pronunciaron a favor de que Lula se defendiera de las acusaciones en libertad, y otros cinco acogieron la reforma hecha por el mismo tribunal, que determinó que un condenado en segunda instancia debe ir tras las rejas, a Carmen Lúcia Antunes le tocó desempatar.

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Votó en contra de Lula, algo que no sorprendió a nadie. La magistrada se había pronunciado en varias oportunidades en contra del expresidente y anoche no cambió su opinión. 

¿Quién es?

Carmen Lucia Antunes Rocha, de 62 años, asumió la presidencia del Tribunal Supremo de Brasil en septiembre de 2016, que por segunda vez desde su creación, en 1890, es ocupada por una mujer. Fue Luiz Inácio Lula da Silva quien la nombró, en 2016, miembro de la Corte, pero fue durante el gobierno de Michel Temer, que se convirtió en Presidenta.

En la ceremonia, Antunes Rocha recibió el cargo de manos del magistrado Ricardo Lewandowski, quien presidió el tribunal constitucional durante los dos últimos años. Durante ese período, la corte cobró singular importancia por el proceso que dio lugar al juicio político que llevó, el pasado 31 de agosto, a la destitución de la ahora expresidenta Rousseff.

Como corte constitucional, el Tribunal Supremo supervisó cada uno de los pasos del juicio de destitución, cuyos tramos finales fueron realizados en el Senado pero dirigidos por Lewandoswki, a quien le cupo esa responsabilidad por su condición de presidente de la corte.

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Uno de los pocos oradores en el acto fue el decano de la corte, José Celso de Mello, quien destacó "la histórica presencia de la mujer en la justicia y la vida nacional" y valoró la elección de Antunes Rocha como presidenta del Supremo como "un reconocimiento a ese innegable hecho".

Pero Mello también criticó con rigor los últimos escándalos que han sido descubiertos en el país, en algunos de los cuales figuran como sospechosos varios políticos del entorno de Temer y también el propio Lula, que ya responde en un juicio por supuesta corrupción.

En su discurso, el decano de la corte le pidió a Antunes Rocha que "se muestre intolerante ante los saqueadores de la República" que han "violado el pacto democrático" establecido entre los ciudadanos y sus representantes políticos.

Al tomar la palabra, Antunes Rocha evitó referencias políticas directas y optó por subrayar la "necesidad urgente" de una reforma judicial que permita agilizar los procesos, a fin de que la justicia "llegue efectiva y con celeridad a todos los brasileños".

¿Qué sigue ahora?

Una vez que terminen de definir algunos detalles administrativos del proceso, que pueden demorar algunos días, la orden de detención de Lula deberá ser firmada por el juez federal de primera instancia Sergio Moro, en Curitiba.

Se calcula que Lula estará preso a finales de abril. Fue Moro quien en julio de 2017, en el marco de la Operación Lava Jato, halló culpable a Lula de corrupción y lavado de dinero por haber recibido de la constructora OAS un departamento tríplex en Guarujá como soborno en especie a cambio de garantizarle a la empresa jugosos contratos con la estatal Petrobras durante su gobierno (2003-2010).

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Dicen que Lula nunca usó ese apartamento. El exmandatario apeló el fallo, pero el 24 de enero, un Tribunal Regional Federal en Porto Alegre ratificó la sentencia y extendió la pena original de nueve años y medio de prisión a 12 años y un mes. Fue entonces que los abogados de Lula interpusieron ante el STF el habeas corpus preventivo.

La Corte Suprema de Brasil rechazó un recurso del expresidente Luiz Inácio Lula da Silva para apelar en libertad ante las máximas instancias judiciales una condena a 12 años y un mes de cárcel por corrupción pasiva y lavado de dinero. "El Supremo Tribunal Federal (STF) adoptó esa decisión por una estrecha mayoría de 6 votos a 5 poco después de la medianoche del miércoles, tras más de 10 horas de debates. Según juristas, Lula podría ser arrestado la semana próxima, cuando el tribunal de segunda instancia que lo condenó en enero analice las últimas objeciones de su defensa", aseguró anoche el periódico O'Globo.

 

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-Redacción Internacional

El Mundo

Carmen Lúcia Antunes, la mujer que inclinó la balanza en contra de Lula

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