Chicago: la ciudad que se enfrenta a Donald Trump

El concejo municipal actualizará la legislación para proteger aún más a los migrantes indocumentados. En la actualidad, la Policía no puede preguntarles a los indocumentados sobre su situación legal o colaborarles a las autoridades migratorias.

Este martes manifestantes se apostaron frente a la Torre Trump para defender la migración hacia el país. Uno de los carteles decía: "Puentes, no muros".AFP

El caballo de batalla del presidente Donald Trump son los inmigrantes. Quedó muy claro desde el momento en que asumió la presidencia: una de sus primeras medidas fue aprobar la deportación de millones de migrantes en todo el país y renovar y dotar con más fuerza de personal a la policía de migración (ICE). El muro es, en buena medida, una propuesta para detener la migración por la frontera sur del país. Entre las muchas estrategias que ha presentado —y que todavía rinden muy pocos frutos, para su pesar— está la reducción de fondos federales para las llamadas ciudades santuario: 300 ciudades en todo el país cuyas leyes protegen a los migrantes indocumentados.

Entre estas ciudades se encuentran Nueva York, Los Ángeles, San Francisco y Chicago. Bill de Blasio, el alcalde de Nueva York, aseguró en un discurso hace unos meses que los indocumentados estaban protegidos en su ciudad. El burgomaestre de Los Ángeles, Eric Garcetti, respondió en estos días que “los valores de la ciudad no están en venta”. La alcaldía de San Francisco, ante la presión de Trump, dijo que sus leyes “están en concordancia con la ley federal”. En resumen, las ciudades santuario se resisten a ceder a las peticiones de Trump, que les ha ordenado colaborar con la ICE para deportar a los indocumentados si no quieren someterse a una reducción del dinero que les llega para financiar su defensa estatal. Ahora Chicago se suma a la desobediencia.

El concejo municipal planea actualizar la ordenanza que convirtió a Chicago en ciudad santuario. En la ley actual, la Policía tiene prohibido preguntar sobre el estatus migratorio de las personas, amenazarlas con deportarlas o colaborar en su detención. La ampliación de las protecciones incluye un énfasis en los migrantes veteranos de guerra y que hayan servido en las Fuerzas Armadas y los jóvenes indocumentados que fueron incluidos en el programa de “dreamers” durante la presidencia de Barack Obama. Los migrantes también podrán acceder a una tarjeta de identificación y se tomarán medidas especiales, como en el caso de San Francisco, para que su información no caiga en manos de las autoridades de migración.

“Vamos a requerir el mínimo posible de información, y no preguntaremos el estatus migratorio de las personas”, aseguraron fuentes en el concejo de Chicago. La ciudad no tendrá copias de ningún documento y en la tarjeta de identificación se podrá registrar una dirección alternativa. La desobediencia llegaría hasta el punto de no detener ni siquiera a los indocumentados sospechosos de haber cometido un delito.

Trump intenta presionar para que las ciudades santuario entreguen a los indocumentados. Sin embargo, las medidas que ha tomado resultarán rebatidas en las cortes. Chicago ha anunciado que luchará desde el Congreso con sus representantes contra la prohibición de recursos federales para la ciudad. Los Ángeles insistirán en el argumento de que sus leyes están acordes a las leyes federales y, en ese sentido, no están incumpliendo ninguna norma. San Francisco y otras ciudades santuario, entre ellas chicago, ya han presentado una demanda en contra de los recortes federales. Como en el caso del veto contra los migrantes, las ideas de campaña de Trump terminarán en manos de jueces federales.

686925

2017-03-29T15:25:05-05:00

article

2017-03-29T15:28:16-05:00

alagos_86

none

redacción internacional

El Mundo

Chicago: la ciudad que se enfrenta a Donald Trump

49

3386

3435