CICR reduce sus actividades en Afganistán tras sufrir ataques

De acuerdo con la organización humanitaria, que lleva más de 30 años presente en el país, la medida se adopta tras tres grandes ataques perpetrados en los últimos nueve meses, el último de ellos, el asesinato de una fisioterapeuta española.

Tomada de Pixabay/Referencia

El Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) anunció este lunes la reducción de sus actividades en Afganistán y su partida del norte del país, tras haber sufrido en nueve meses tres grandes ataques que causaron siete muertos en sus filas. 

Esa decisión refleja la degradación de la seguridad en Afganistán en los últimos meses, sobre todo en el norte donde la violencia se ha intensificado, y también en el resto del país por culpa de un aumento de la criminalidad. 

Los centros de Maimana, en la provincia de Faryab (noroeste) y Kunduz (noreste) "cerrarán de aquí a finales de año y el de Mazar-i-Sharif (norte) reducirá mucho su actividad", dijo la responsable de la delegación del CICR en el país, Monica Zanarelli. 

El anuncio, difícil para una organización que lleva más de 30 años presente en Afganistán, se dio a conocer un mes después del asesinato de una fisioterapeuta española, Lorena Enebral Pérez, en Mazar.

La organización humanitaria cuenta con 1.800 empleados en Afganistán, incluidos 120 extranjeros, entre los cuales "unos 90 o 100 deberían permanecer en el país". 

"CICR sufrió tres incidentes graves en nueve meses", recordó Zanarelli. Antes del ataque de Mazar, uno de sus empleados fue secuestrado en diciembre de 2016 y retenido durante cuatro semanas en Kunduz. Y en febrero de 2017, seis empleados murieron en una emboscada en Jowzjan (norte) y siete fueron raptados durante siete meses antes de ser liberados en septiembre. 

Según las autoridades locales, una veintena de grupos armados están presentes en Afganistán, entre ellos los talibanes y el grupo Estado Islámico (EI), que son los más activos. 

 

últimas noticias