Cinco datos para entender lo que está pasando en Nicaragua

En medio de violentas protestas que dejan cerca de 30 muertos, pedidos de renuncia a Daniel Ortega y un intento de diálogo, los estudiantes dicen que seguirán en las manifestaciones. ¿Por qué protestan? ¿Qué piden? ¿Qué sigue?

La represión de la policía contra los manifestantes, así como la censura de canales de televisión generó una condena internacional.EFE

Las manifestaciones contra el Gobierno de Daniel Ortega, por buscar imponer una reforma a la seguridad social que recortaba beneficios y aumentaba contribuciones, han dejado al menos 30 muertos y 428 heridos, más cerca de 200 entre arrestados y desaparecidos, según varias ONG y fuentes oficiales. 

El diálogo se ve lejano en un país, en donde los estudiantes se adueñaron de la protesta. 

Las reformas que desataron el caos

El 17 de abril, el gobierno de Daniel Ortega anunció una dura reforma en el sistema de pensiones del Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS), que elevaba las contribuciones de trabajadores y empresarios e imponía una retención del 5 por ciento a los jubilados.  "Son medidas sumamente importantes para asegurar la confianza, la estabilidad y bienestar" del país, afirmó la vicepresidenta y portavoz oficial, Rosario Murillo, al justificar la medida el día de su firma.

La reforma no modifica la edad de 60 años para jubilarse y mantiene en 750 las semanas de cotización. Sin embargo, aumenta de forma gradual la cuota patronal, de 19% en la actualidad hasta 22,5% en 2020. La cuota para los trabajadores aumentará de 6,25 a 7% y deducirá 5% del monto de la pensión de los jubilados para atención médica. El Consejo Superior de la Empresa Privada (Cosep), un aliado del gobierno en los últimos 11 años, rechazó el proyecto.

La Fundación Nicaragüense para el Desarrollo Económico y Social (Funides) advirtió a su vez que la reforma provocará "despidos y más desempleo" y proyecta que unos 200 millones de dólares dejarán de circular en la economía, lo que redundará en una desaceleración del consumo y mayor informalidad. 

Funides, un centro de pensamiento de políticas económicas y sociales, acusó al Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS) de atribuirse funciones legislativas al modificar los aportes que recibe.

El presidente del INSS, Roberto López, justificó que la medida es necesaria para darle sostenibilidad financiera a la institución por un período de 10 años, tras lo cual se requerirá un nuevo ajuste.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) recomendó al gobierno efectuar reformas a esa entidad, entre las que sugería aumentar la edad de jubilación y las semanas cotizadas a lo que el gobierno y sindicatos afines se oponen.

Estallan las protestas

Jubilados, empresarios y universitarios comenzaron las protestas el miércoles 18 de abril en Nicaragua. "Ladrones" y "el pueblo unido jamás será vencido", coreaban jóvenes y jubilados que enfrentaban  a grupos movilizados por el gobierno para apoyar la medida en Managua.

Las manifestaciones de descontento dejaron 8 heridos el primer día sólo en Managua, pero los brotes de violencia continuaron en Masaya (Pacífico) y Estelí (norte), con enfrentamientos a palos y piedras entre los grupos antagónicos y el lanzamiento de gases por parte de la Policía.

Este jueves los principales enfrentamientos se han registrado en las sedes de algunas de las principales universidades públicas o subvencionadas de Nicaragua, como la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN), la Universidad Nacional Agraria la Universidad Centroamericana (UCA), y la Universidad Politécnica de Nicaragua (Upoli).

Representantes de la oficialista Unión Nacional de Estudiantes de Nicaragua (UNEN) y personal administrativo obligó a los estudiantes becados a apoyar las medidas del Gobierno, ante lo cual se negaron.

En sedes como la UNA los becados, junto con los estudiantes no oficialistas, se enfrentaron con palos y piedras a los que apoyan al Gobierno, quienes se reforzaron con motociclistas y encapuchados y a gozaron de la protección de la Policía Nacional, que lanzó balas de gomas y gases lacrimógenos a los estudiantes independientes. 

El obispo Silvio José Báez, uno de los personajes más respetados en Nicaragua, fue más directo en sus señalamientos anoche al hacer "un llamado a Daniel Ortega y a su esposa (la vicepresidenta Rosario Murillo), para que detengan la violencia y la represión".

Retiro de reforma 

El presidente de Nicaragua, Daniel Ortega,  buscó el domingo aplacar la furia de las calles revocando los aumentos en las contribuciones obreras y patronales al fondo de pensiones que administra el Instituto Nicaragüense del Seguro Social (INSS).

Esos incrementos fueron la chispa que encendió las protestas de estudiantes, que rápidamente se extendió a otros sectores de la sociedad. Pero la inconformidad ya había tomado nuevas razones para mantener las manifestaciones.

"Las protestas ya no son solo por el INSS, es contra un gobierno que nos niega libertad de expresión, libertad de prensa y de manifestarnos pacíficamente", declaró a la AFP Clifford Ramírez, un estudiante de Ciencias Políticas de 26 años que participó en el inicio de las marchas.

"Creemos que ya no hay espacio para el diálogo", agregó Ramírez en una conversación telefónica.

Caos y saqueos 

Las manifestaciones iniciadas por los estudiantes recibieron apoyo de pobladores de barrios que salieron a sonar cacerolas, obreros y jubilados disconformes con la corrupción que ven en el gobierno y el deterioro en sus condiciones de vida.

Las protestas recrudecieron el fin de semana, con barricadas de piedras y llantas incendiadas en las calles, mientras turbas saquearon comercios en varios puntos de la capital.

El lunes las calles de Managua lucían vacías, sin circulación de autobuses y varias empresas reportaron una baja asistencia de los empleados a sus puestos de trabajo.

El gobierno recurrió a las fuerzas antimotines para controlar las protestas, y según los manifestantes, usaron armas de fuego. Ortega comparó a los manifestantes con los pandilleros que siembran el terror en el norte de Centroamérica y adelantó que "esto que está sucediendo también nos obliga a los nicaragüenses a poner en nuestra agenda el combate a las pandillas".

La violencia generó respuestas de consternación de la comunidad internacional, con llamados a la calma y al respeto de los derechos de manifestación por parte del papa Francisco, la Unión Europea, Estados Unidos y México.

Diálogo en entredicho 

Antes de revocar la reforma al sistema de pensiones, Ortega había llamado a un diálogo con el sector privado para superar la violencia, que este miércoles ya dejaba 34 muertos. Sin embargo, el COSEP dijo en un comunicado que condiciona su partición en el diálogo al fin de la represión de manifestantes y de la censura de medios de prensa, así como a una amplia participación ciudadana en las conversaciones.

En tanto, y ante versiones de que la Conferencia Episcopal se reuniría con Ortega en busca de una salida a la crisis, el obispo auxiliar de Managua, Silvio Báez, dijo en Twitter que "no veo condiciones para ningún diálogo con el gobierno de Nicaragua".

"Hay que detener la represión, liberar a los jóvenes presos, restituir la transmisión del (censurado) Canal 100% Noticias y discutir la democratización del país con todos los sectores", agregó el prelado.

El papa Francisco, había dicho el domingo estar "preocupado" por la situación e instado al "cese de toda violencia" y a que "las cuestiones abiertas se resuelvan pacíficamente y con sentido de responsabilidad".

El estudiante Ramírez considera que la ola de muertes y censura desatada en los días de protesta cerraron la posibilidad de un diálogo. Varios estudiantes denunciaron haber sido torturados y golpeados por la policía durante su detención. 

 

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-Redacción Internacional

El Mundo

Cinco datos para entender lo que está pasando en Nicaragua

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