De la Independencia a hoy

Colombia y la libertad de cultos

El clima de tolerancia religiosa se materializó en el país en la segunda mitad del siglo XIX. La Constituyente de 1991 fue clave.

La primera incidencia del protestantismo en Colombia data de principios del siglo XIX, en el marco de un Estado republicano largamente caracterizado por el confesionalismo religioso católico, fruto de la tradición española de más de tres siglos de dominación. La llegada de soldados provenientes de Inglaterra, en su mayoría protestantes, para apoyar el proceso de Independencia, demandó del Estado naciente garantías para la práctica de su fe, lo que se concretó inicialmente a través de tratados comerciales, como el Tratado de Amistad, Comercio y Navegación entre Colombia e Inglaterra (1), del 18 de abril de 1825; la Convención General de Paz, Amistad, Navegación y Comercio entre la República de Colombia y los Estados Unidos de América (2); el Tratado Mallarino-Bidlack del 12 de diciembre de 1846, suscrito entre la República de la Nueva Granada y los Estados Unidos (3), entre otros.

(Lea: Calvino y su contribución a la creación del Estado moderno)

Un clima de tolerancia religiosa que se materializó durante el radicalismo liberal de la segunda mitad del siglo XIX. En la reforma constitucional de 1853 o la Constitución de Rionegro de 1863 se promovió expresamente la pluralidad religiosa y se consagraron las libertades de culto y de pensamiento. En ese tiempo, con el consentimiento del Gobierno, las misiones protestantes estadounidenses, particularmente la Misión Presbiteriana de Estados Unidos, comenzaron sus actividades religiosas en Colombia (1865).

La Constitución de 1886 puso fin al régimen federalista y de paso a la tolerancia religiosa. Un gobierno centralista con la idea de la refundación de nación se abrió paso y, como lo resalta el teólogo e historiador bautista Pablo Moreno (4), sobrevino un período de caracterizado confesionalismo católico estatal. Hasta 1928, para los grupos misioneros el campo educativo fue su escenario prioritario. En los años 30, las reformas liberales dieron aportes significativos al tema religioso, resaltando la libertad de conciencia y de educación (5).

Según el teólogo e historiador David López Amaya (6), los misioneros aprovecharon la cercanía entre Colombia y Estados Unidos y la precaria presencia del Estado en algunos territorios como una oportunidad para reivindicar la causa protestante y establecer lugares de culto y escuelas. Según cifras citadas por el sociólogo e investigador William Mauricio Beltrán (7), en el año 1937 había en el país 15.455 protestantes, equivalentes al 0,18 % de la población. Una comunidad creciendo en oportunidades y tolerancia.

No obstante, se acentuó la violencia política y eso llevó a las iglesias protestantes, en aras de promover libertad religiosa, a fortalecer sus labores de incidencia ante el Congreso de los Estados Unidos y conformar en 1953 la Confederación de Evangélicos de Colombia, entidad que aportó el antecedente de la que hoy es la Confederación Evangélica de Colombia. En este contexto, en 1968 se realizó la primera manifestación pública protestante, a través de una marcha que los medios denominaron movimiento cívico de base religiosa.

Con la Constituyente de 1991, en la que participaron dos protestantes, se abrió el escenario para garantizar libertad religiosa y bases de construcción de políticas públicas que garanticen libertad de conciencia e igualdad de confesiones ante la ley (artículos 13, 18 y 19 de la Constitución), con ley estatutaria incluida (Ley 133 de 1994). En el gobierno de Juan Manuel Santos se incluyó por primera vez en un Plan de Desarrollo el desafío de reconocer la identidad religiosa, iniciándose desde 2016 la formulación de una política pública integral de pluralidad religiosa.

* Coordinadora de la Oficina de Asuntos Religiosos del Mininterior.