Cómics rusos subieron sus ventas luego de que el ministro de cultura llamó “patéticos” a sus lectores

Vladimir Medinsky, ministro de cultura de Rusia, dijo que consideraba “patético” que un adulto leyera cómics. Sus palabras causaron un aumento en la venta de historietas en el país.

Desde su nombramiento en 2012, el ministro de cultura de Rusia, Vladimir Medinsky, se ha convertido en una figura polarizadora, alabada por los conservadores sociales y a menudo burlado en los círculos artísticos liberales.Presidencia Rusia

Los lectores de cómics en Rusia están furiosos con las declaraciones del ministro de cultura ruso, Vladimir Medinsky, quien dijo en la feria del libro de Moscú que considera “patético” que un adulto consuma este tipo de material, pues, según él, están “diseñados para aquellos que no saben leer”.

Las tiendas de cómics rusas salieron en defensa de sus negocios y de sus lectores de inmediato. “Sé que muchas personas se sintieron realmente ofendidas por estas palabras. Lo interpretan como un insulto de Medinsky. No somos idiotas”, aseguró Ivan Chernyavsky, copropietario de la tienda de cómics Chuk and Geek en Moscú a la BBC en Rusia.

“Frases como 'los cómics son para niños', para aquellos a quienes no les gusta leer o para los idiotas están presentes en todas partes. Pero los cómics son una forma de contar historias, como la literatura, el cine y el teatro. Los cómics se leen en Rusia de la misma manera que en otros países. El valor de los cómics es su lenguaje universal: el lenguaje del dibujo es comprensible en cualquier parte del mundo”, agregó Dmitry Yakovlev, jefe de Bumkniga en San Petersburgo, una de las principales productoras independientes de Rusia.

La cultura de los cómics comenzó a ponerse de moda en Rusia desde principios de la década de 2010, tras derrumbar los persistentes estigmas de la era soviética que despreciaban las historietas y consideraban la literatura clásica como la única “literatura seria” que se podía consumir. Le puede interesar: Versión comunista de Superman, éxito en ventas en Rusia

Miembros de la industria del cómic en Rusia lamentaron que aún haya escepticismo sobre su trabajo. “El lenguaje de los cómics, por definición, contiene más componentes que solo la palabra escrita. Le pide a su audiencia que lea palabras, pero también imágenes en secuencia, y los espacios entre las imágenes”, aseguró Chrissy Williams, editora de cómics en Rusia.

La historieta Maus, por ejemplo, es una “memoria conmovedora e innovadora sobre el holocausto que abarca múltiples géneros, utilizando palabras e imágenes para comunicarse con tanta fuerza”, describe Williams. Maus consiguió el premio Pulitzer en 1992 gracias a su moderna propuesta. Le puede interesar: Comunistas rusos piden llevar ante la Justicia a los creadores de la serie Chernobyl de HBO

“Escribir es simplemente proporcionar información al lector en secuencia deliberada para obtener la respuesta deseada. Los novelistas hacen eso dentro de una oración, los dibujantes hacen lo mismo en el diálogo y la narración, así como también 'escribiendo' el orden de los paneles. Lo único que generalmente no podemos hacer es escribir símiles y descripciones evocadoras de imágenes, porque generalmente se muestran. Pero en general, los cómics son en gran medida 'literatura' en su creación. Creo que cuestionar eso es confundirse con los propios prejuicios de género”, explicó el caricaturista Stephen Collins a The Guardian.

Los ataques de Medinsky contra la industria del cómic en Rusia no solo provocaron una ola de rechazo a sus palabras, sino también un aumento en las ventas de las historietas en las tiendas del país, según informó The Guardian. “El comentario de Medinsky fue pura estupidez”, dijo Yakovlev, sin embargo “las ventas aumentaron”, concluyó.

 

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- Redacción Internacional

El Mundo

Cómics rusos subieron sus ventas luego de que el ministro de cultura llamó “patéticos” a sus lectores

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