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hace 5 horas

Con escándalo en Alemania y Trump al teléfono, sigue la ofensiva turca en Siria

Según el Observatorio Sirio de Derechos humanos, la incursión militar ha dejado al menos 30 civiles muertos.

AFP

Según informó la Casa Blanca, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, le pidió a su homólogo turco, que desescale la ofensiva militar que desató en suelo turco desde el fin de semana pasado.

La reacción de Erdogan estaba cantada. Antes de su entrevista telefónica con Trump, el presidente turco prometió continuar con la invasión militar en suelo Sirio que lanzó el sábado pasado.

"La operación continuará hasta que el último terrorista esté neutralizado", prometió el mandatario, cuyas tropas tratan de quitarle el control a las milicias de Unidades de Protección Popular kurdas (YPG), un aliado crucial de EE.UU. en la lucha contra el Estado Islámico en Siria.

Ankara considera que las YPG son un grupo terrorista vinculado al Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), que lleva a cabo una insurgencia en Turquía desde hace tres décadas y también es considerada terrorista por Turquía y sus aliados.

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Las acciones de Turquía han provocado preocupación entre sus aliados en la OTAN, que temen que la operación impedirá la lucha contra el grupo EI y perjudicará los esfuerzos para lograr la paz en Siria tras siete años de guerra. Otra de las preocupaciones es que la incursión militar turca propicie el choque indirecto entre dos estados miembros de la OTAN: EE.UU. y Turquía.

"Nos encontramos en una fase muy, muy crítica", dijo el miércoles el emisario de la ONU para Siria, Staffan De Mistura, antes del inicio de una nueva ronda de negociaciones para buscar una solución al conflicto, que se celebrará en Viena entre jueves y viernes.

- "Feroz resistencia" -

Las YPG, que se consideran abandonadas por su aliado norteamericano, multiplicaron los llamados a Washington para que presione a Ankara para poner fin a la ofensiva.

Erdogan volvió a cargar este miércoles contra las YPG, calificándolas de "cómplices de la cruzada posmoderna de la que es víctima nuestra región".

En el quinto día de la operación turca, un corresponsal de la AFP vio más tanques alineados en el lado turco de la frontera, con soldados preparándose para dirigirse a Siria.

El Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH) dijo que aviones turcos atacaron zonas fronterizas en el noreste y el noroeste de Afrín para forzar a las YPG a recular y abrir la vía para un avance terrestre.

Según el OSDH, los combatientes kurdos impusieron una "feroz resistencia" sobre el terreno.

Desde el sábado murieron más de 90 combatientes de las YPG y de grupos rebeldes sirios favorables a Ankara, así como 30 civiles, la mayoría en bombardeos turcos, según la oenegé. Ankara desmiente haber atacado civiles.

También murieron tres soldados turcos, según Ankara, que afirma haber liquidado a más de 260 "terroristas". Y al menos dos civiles fallecieron por lanzamientos de misiles contra ciudades fronterizas turcas.

-La polémica por los tanques alemanes-

Turquía lanzó su operación después de que la coalición internacional antiyihadista liderada por Estados Unidos anunciara la creación de una fuerza fronteriza de 30.000 efectivos en el norte de Siria, compuesta sobre todo de miembros de las YPG y ha persistido en su estrategia a pesar de que sus aliados de la OTAN han calificado sus avances como “ilegales”.

Precisamente por eso, el uso de tanques de fabricación alemana en la ofensiva militar turca ha causado revuelo en el país europeo.

Para el parlamentario del partido Verde alemán, Volker Beck, el uso de este tipo de armamento por parte de Turquía viola las reglas que rigen la exportación de ese tipo de armamento.

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Las denuncias hicieron que se fretara la petición que Ankara le había hecho al fabricante de armas Rheinmetall para mejorar sus tanques y hacerlos menos vulnerables a explosivos.

Hasta agosto de 2017, Berlín había aprobado la venta de armas a Turquía por un valor de 25 millones de euros, sin embargo, el deterioro de las relaciones diplomáticas con el gobierno de Erdogan, hizo que el gobierno alemán prometiera regular los protocolos de ventas.

Entre 2014 y 2017, el gobierno de Angela Merkel llegó a uno de sus picos en venta de armamento con 21.500 millones euros.