Congresista demócrata denuncia campos de concentración para migrantes en EE. UU.

La congresista demócrata Alexandria Ocasio-Cortez aseguró que en la frontera entre Estados Unidos y México hay campos de concentración para migrantes. Inmediatamente recibió múltiples críticas por parte de los republicanos.

Una mujer inmigrante y su hijo esperan en la frontera de EE. UU.AFP

Desde que fue elegida, la congresista demócrata Alexandria Ocasio-Cortez (AOC), una de las más jóvenes en la historia del país, se perfiló como una dura crítica del gobierno de Donald Trump. El día de hoy atacó las políticas antimigratrias del mandatario y denunció que los recintos en los que se interna a los inmigrantes en Estados Unidos son "campos de concentración", desatando críticas de republicanos que afirman que esto menoscaba a los judíos que murieron en el Holocausto.

"Estados Unidos tiene campos de concentración en nuestra frontera sur y eso es exactamente lo que son", dijo el lunes la congresista en las redes sociales, después de que varios medios citaran a expertos que afirman que los centros de detención para migrantes tienen esa estructura.

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Ocasio señaló en directo por Instagram que "el hecho de que los campos de concentración sean una práctica institucionalizada en el 'hogar de los libres' es muy perturbador", y agregó que es necesario hacer algo al respecto.

Asimismo, dijo que "un gobierno que crea campos de concentración es fascista" y advirtió que no está utilizando estos términos a la ligera.

El uso de la expresión "campos de concentración" generó revuelo en las redes sociales y la congresista republicana Liz Cheney aseveró que las declaraciones de Ocasio eran una deshonra para la memoria de las víctimas del Holocausto y para la propia representante demócrata.

"Por favor Alexandria Ocasio Cortez háganos un favor y pase unos pocos minutos leyendo sobre la historia. Seis millones de judíos fueron exterminados en el Holocausto", señaló la política.

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Las detenciones de migrantes en la frontera de Estados Unidos con México alcanzaron las 144.000 personas en mayo, tocando un máximo en 13 años. Se trata en su mayoría, aunque no solamente, de centroamericanos que huyen de la violencia y la pobreza.

El presidente Donald Trump ha hecho de la lucha contra la inmigración irregular una pieza angular de su gobierno, y se ha embarcado en una agria pugna con el Congreso en su búsqueda de fondos para construir un muro en la frontera con México con el fin de frenar la llegada de personas.

A principios de 2017, Trump anunció un endurecimiento de la política migratoria y en 2018 lanzó su política de "tolerancia cero", que propició a que más de 2.300 niños fueran separados de sus padres migrantes.

El mandatario amenazó hace poco a México con imponer aranceles progresivos si no lograba frenar el flujo de migrantes. Tras unas tensas negociaciones, el gobierno mexicano logró una tregua de 45 días en la que se comprometió a desplegar 6.000 elementos de la Guardia Nacional en su frontera sur.