Corea del Norte: la otra tormenta perfecta para EE.UU y Japón

El lanzamiento del misil balístico del régimen de Pyonyang pudo pasar de agache, entre otras cosas, gracias al mal momento que atraviesan Japón y EE.UU.

AFP

Después de que uno de sus Misiles Balísticos Internacionales (ICBM por sus siglas en inglés) sobrevoló Japón, el líder de Corea del Norte declaró que su país se convirtió en “una invencible fortaleza socialista, que ningún enemigo formidable puede provocar”. Kim Jong Un parece tener razón.

A pesar de las promesas del presidente Trump, que había dicho que respondería con “fuego y furia” a cualquier provocación del régimen de Pyongyang, a pesar de las sanciones económicas y la presión diplomática que ya se ejerce en su contra, el lanzamiento de lunes parece haber dejado a Corea del Norte sin rasguños.

Desde la “fortaleza socialista”, Kim Jong-Un no pudo escoger un mejor momento para el lanzamiento.  En EE.UU., a la debilidad de la administración Trump por la investigación que trata de establecer los nexos de la campaña del mandatario con Rusia y la falta de apoyo por parte del partido Republicano, esta semana se sumó la emergencia del huracán Harvey.

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Hasta el momento, el desastre natural tiene a Huston bajo el agua pero se espera que la situación se agrave con lluvias intensas y el desplazamiento de Harvey que, convertido en una tormenta tropical, amenaza llevar las inundaciones a Nueva Orleans que hace poco más de una década sufrió los estragos del huracán Katrina.

Si en Estados Unidos la situación es complicada, en Japón, el otro país afectado por el lanzamiento norcoreano, la situación no mejora.

“Esta no es una situación ordinaria” le al Washington Post Yasunori Oishi, el rector de una escuela primaria en Erimo, el pueblo japonés más cercano al sitio donde cayó el misil Hwanson-12 disparado por el régimen de Pyongyang. “Ahora siento que todo Japón está dentro del rango de los misiles de Corea del Norte, eso da mucho miedo”. La situación, sin embargo, no es del todo excepcional.

Desde la primera vez que ocupó el cargo de Primer Ministro de Japón, allá en 2006, el ahora reelecto, Shizo Abe, recibió, uno de los campanazos más tempranos frente a la amenaza que representaba su vecino: ese año, Corea del Norte realizó su primera prueba con armamento nuclear.

Desde entonces, Abe ha tratado de ablandar las restricciones militares que pesan sobre su país. Desde la II Guerra Mundial, sobre Japón rige una Constitución redactada por EE.UU. y con un talante eminentemente pacifista. Eso hace que Japón pueda defenderse en caso de ser atacado pero no puede tomar la iniciativa para realizar una ofensiva militar.

 En 2015, Abe impulsó una ley que permitía a Japón salir a ayudar a EE.UU. ante un eventual ataque, lo que para muchos significó un primer paso para reversar la Constitución y empezar a organizar un ejército normal.

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La campaña militarista de Abe, que también ha estado acompañada por la compra de aviones militares y la adquisición de armamento para interceptar un ataque de Corea del Norte, lejos de fortalecer su posición política, lo ha debilitado.

Según una encuesta publicada en julio por el diario japonés Mainichi, el índice de favorabilidad del gabinete del Primer Ministro japonés cayó al 26%. La razón es doble: por un lado, está el rechazo que producen los intentos de Abe para manipular la Constitución y, por otro lado, están los escándalos protagonizados por el mandatario.

El primero de ellos tiene que ver con la donación de fondos a una escuela ultranacionalista cuyos operarios también habrían recibido un substancial descuento en la compra del lote en el que constuyeron una de sus escuelas en Osaka. El segundo escándalo, tiene que ver con la aprobación de una licencia para que el amigo personal de Abe, Kotaro Kake, abriera un instituto de formación en veterinaria saltándose la normativa que normalmente se aplica en esos casos.  

El lanzamiento del último misil norcoreano llega en un momento en el que la presión diplomática y las sanciones económicas parecen haber agotado todos los recursos contra Corea del Norte que, además, con este lanzamiento, demostró que puede anticipar, como pocos, los momentos de debilidad de sus adversarios.