Las conversaciones arrancarán el 9 de enero

Corea del Norte: ¿Un salto olímpico a la paz?

Las sanciones económicas y las amenazas militares podrían estar detrás de la reciente actitud conciliadora del régimen de Kim Jong-un.

El decomiso de dos buques petroleros con rumbo a Corea del Norte habría complicado aún más la situación de Kim Jong-un. / AFP

El jueves 29 de septiembre la pareja de patinadores norcoreanos Ryom Tae-ol y Kim Ju-sik entró a la pista de hielo para poner a prueba su última coreografía. Seis meses atrás habían quedado en el puesto 15 en el Mundial de Patinaje Artístico y, desde entonces, no pararon de entrenar en Canadá, de la mano de Bruno Marcotte, cuyos gritos de “¡sigan adelante!” se escuchaban sobre la música de Ginette Reno que salía de los altoparlantes y cantaba “Sólo soy una canción”, mientras ellos sorprendían con su rutina.

Tras cuatro minutos intensos, el esfuerzo de ambos atletas fue suficiente para clasificarlos a los Juegos Olímpicos de Invierno, a llevarse a cabo en Corea del Sur a partir del 9 de febrero. La celebración fue sobria. Cuando la prensa le preguntó a Marcotte si sus pupilos podrían ir a los Olímpicos contestó que el asunto estaba “fuera de sus manos”, y tenía razón, el 30 de octubre el Comité Olímpico Norcoreano dejó pasar la fecha límite que tenía para confirmar la asistencia de sus patinadores.

La incógnita sobre la participación de los deportistas norcoreanos en los Olímpicos sólo se empezó a resolver en el discurso de año nuevo del líder del régimen norcoreano. “Espero sinceramente que los Juegos Olímpicos de Invierno en Pyeongchang se lleven a cabo con éxito”, dijo Kim Jong-un, quien además añadió que estaba dispuesto a enviar a una delegación de deportistas y facilitar un encuentro con las autoridades de Corea del Sur, país con el que, a pesar del pacto de no agresión firmado en 1953, está técnicamente en guerra.

El gobierno de Corea del Sur respondió con una invitación a dialogar a partir del 9 de enero, lo que en medio de la tensión provocada por las pruebas balísticas y nucleares del régimen norcoreano fue recibido con optimismo. A través de Twitter, Donald Trump calificó los hechos como una “buena noticia” y se los atribuyó a las fuertes sanciones económicas que pesan contra Corea del Norte.

Desde del 22 diciembre y a través de una resolución, Naciones Unidas tomó medidas para reducir el 90 % de las importaciones de gasolina y otros derivados de petróleo a Corea del Norte. Del mismo modo, se prohibió la exportación de maquinaria y equipos electrónicos norcoreanos y, por si eso no fuera poco para ponerle un cerco a la economía de Pyongyang, las sanciones también buscan detener el flujo de remesas hacia el país asiático al solicitar que todos los norcoreanos que trabajan en el extranjero sean repatriados.

Las sanciones, a las que el régimen norcoreano describió como un “acto de guerra”, fueron complementadas por la determinación del Departamento del Tesoro estadounidense, mediante la cual congeló los bienes y prohibió que se realice cualquier tipo de negocio con Kim Jong Sik y Ri Pyong Chol, figuras centrales en el desarrollo de los misiles norcoreanos.

“Queremos una solución pacífica, pero, como lo ha dicho el presidente, todas las opciones están sobre la mesa y debemos estar preparados para, de llegar a ser necesario, empezar la desnuclearización de Corea del Norte, aun si no contamos con la cooperación del régimen”, dijo para la BBC H.R. McMaster, consejero de seguridad nacional de Donald Trump. Las declaraciones de McMaster se unen a las que ha recogido el periodista Oliver Knox y medios como el Telegraph, según las cuales los oficiales del gobierno de Trump cada vez ven más plausible realizar un ataque como el que en abril de 2017 tuvo como blanco el territorio sirio, tras el uso de armas químicas por el régimen de Bashar al-Asad.

La última vez que el régimen norcoreano se sentó a charlar con Corea del Sur sobre las negociaciones, en las que también participaban China, Rusia, Estados Unidos y Japón, las conversaciones fracasaron porque Pyongyang continuó con sus pruebas nucleares e intentó poner en órbita un satélite, algo que requiere la misma tecnología que los misiles que condujeron a la reciente crisis. Sólo el tiempo puede decir si la presión económica y las amenazas militares son suficientes para mantener a Kim Jong-un en la mesa de negociación.

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