El preocupante avance de la pandemia en EE. UU. y Brasil

Noticias destacadas de El Mundo

La pandemia de covid-19, que se acelera en las Américas, podría alcanzar los 10 millones de casos la próxima semana, advirtió la Organización Mundial de la Salud: Estados Unidos y Brasil, los peligrosos focos.

Casi cuatro meses después de reportar su primera muerte por covid-19, Estados Unidos se enfrenta a una profunda crisis sanitaria. Más de 35.900 casos se registraron en las últimas 24 horas, según un recuento de la Universidad Johns Hopkins.

En total, 2,3 millones de personas han contraído la enfermedad en la mayor economía del mundo, con casi 122.000 muertos.

En este país, los aumentos récord de casos, alza de hospitalizaciones y enfermos cada vez más jóvenes son preocupantes en el sur, de Florida a California. Como señal del cambio de situación, los dos primeros focos de la pandemia en el país, Nueva York y Nueva Jersey, así como el vecino estado de Connecticut, decretaron el miércoles cuarentena obigatoria para quienes viajen desde los estados que están registrando estos aumentos.

Cerca de la mitad de los 50 estados estadounidenses registraron un alza de contagios en las últimas dos semanas, entre ellos California, el más populoso y quinta economía del mundo.

Solo el martes reportó 7.149 nuevos casos, un récord que empuja el total de positivos a 190.222 con 5.632 fallecimientos.

Ver más: El lado oscuro de Nueva York durante la pandemia

Los gobernadores de Texas y Florida, acérrimos aliados del presidente Donald Trump, se han visto forzados a decretar o alentar nuevas medidas de seguridad para mitigar la propagación de la covid-19.

Texas, que comenzó a desconfinarse a principios de mayo, registró el martes 5.489 nuevas infecciones, sobre un total de más de 120.000 casos.

Este récord llevó a su gobernador, Greg Abbott, a pedir a sus residentes que se queden en casa. También anunció que cuatro mascarillas serán entregadas a todos quienes se hagan el test.

El número de hospitalizaciones se duplicó en el curso del último mes y los centros médicos temen desbordarse.

Esta tasa de propagación es "inaceptable", dijo Abbott esta semana, instando a los tejanos a usar mascarilla y respetar el distanciamiento social. Advirtió que podría instruir medidas adicionales, aunque garantizó que no pensaba volver a cerrar los negocios por ahora.

Ver más: Protestas en EE. UU. desencadenarían segunda ola de COVID-19

La epidemióloga Rebecca Fischer cree que el pico de infecciones en Texas aún está lejos. Las medidas para limitar la propagación del virus deberían mantenerse el mayor tiempo posible hasta que "el brote o la epidemia estén casi extintos".

En Florida, las imágenes de los bañistas que regresaban a las vastas playas de Miami, cerradas durante casi tres meses por la pandemia, dieron la vuelta al mundo cuando reabrieron el 10 de junio con la esperanza de un retorno a la "normalidad".

Pero el miércoles este turístico estado del sureste también registró un récord de nuevos infectados (5.508) y el lunes superó la barrera de los 100.000 casos positivos.

Desde el martes, el uso de mascarillas es obligatorio en una decena de ciudades que conforman el populoso condado de Miami. Ya la semana pasada era obligatorio en otras ciudades y jurisdicciones, como Orlando, Tampa y los célebres Cayos de la Florida, en el extremo sur, donde los infractores son multados con hasta 500 dólares.

El gobernador, Ron DeSantis, lamentó la "verdadera explosión de nuevos casos entre la juventud" y advirtió que los bares y restaurantes que no siguen las reglas de distanciamiento social corren el riesgo de perder sus licencias de venta de alcohol.

La situación incluso empujó a este fiel partidario de Trump a tomar una posición opuesta a la del presidente al declarar por primera vez el sábado que el aumento en la cantidad de exámenes diagnóstico no podía explicar por sí solo el pico de infecciones.

Otros estados del sur como Arizona, las Carolinas, Oklahoma y Arkansas también están registrando aumentos en sus nuevos contagiados: Arizona alzanzó un nuevo récord el martes con 3.591 nuevos casos para un total de 60.000.

Para el inmunólogo en jefe de la Casa Blanca, el respetado Anthony Fauci, “las próximas dos semanas serán críticas” para combatir estos “preocupantes” brotes.

Brasil, segundo país más castigado por la pandemia

En Brasil, el segundo país más castigado por la pandemia, los contagios y muertes por coronavirus siguen aumentando de forma vertiginosa. En las últimas 24 horas, se registraron 42.725 nuevos casos (el segundo día con más notificaciones) y 1.185 decesos, según el último balance del ministerio de la Salud.

El país, de 212 millones de habitantes, acumula 53.830 muertes y más de 1,18 millones de contagios. Vecino a Sao Paulo y Rio, el estado de Minas Gerais no descarta imponer un confinamiento para contener la escalada de casos y evitar el colapso del sistema de salud.

“La curva brasileña sigue en fuerte ascenso. Todavía estamos en la primera ola, con casos confirmados y número de decesos que crecen de forma exacerbada”, apunta el investigador Domingos Alves, miembro del grupo científico COVID-19 Brasil y jefe del Laboratorio de Inteligencia en Salud (LIS) de la Universidad de Sao Paulo (USP).

Ver más: Bolsonaro es obligado por un juez a usar tapabocas

El virus avanza a ritmos diferentes según la región de este país de dimensiones continentales. Pero también ha encontrado respuestas dispares, por la división política del país.

Desde el inicio de la pandemia, el presidente de ultraderecha Jair Bolsonaro consideró las medidas de aislamiento social adoptadas por los estados para frenarla como un "remedio peor que la enfermedad" debido a su impacto económico, y atribuye a alcaldes y gobernadores las pérdidas humanas y económicas de la crisis.

Estados como Sao Paulo (con más de 13.000 muertos) y Rio de Janeiro (más de 9.000), donde la enfermedad llegó primero, registraron respectivamente 284 y 142 muertos por COVID-19 en las últimas 24 horas y encabezan la lista tanto de contagios notificados como de decesos.

Pero las capitales homónimas de esos dos estados iniciaron un proceso gradual de reapertura económica, después de más de dos meses de una cuarentena "tibia", que restringió las actividades comerciales pero no obligó a las personas a quedarse en sus casas.

Contiguo a Sao Paulo y Rio, el estado de Minas Gerais no descarta imponer un ‘lockdown’ para contener la escalada de casos y evitar el colapso del sistema de salud, tras una flexibilización del aislamiento social que llevó al estado a registrar un récord de 51 muertes en 24 horas.

Ver más: Sobrevivir en un país donde el presidente niega la pandemia

En la región sur, que acaba de entrar en el invierno austral, la situación también empieza a agravarse. En Curitiba, capital del estado de Paraná, las autoridades advierten que el sistema de salud podría colapsar si la población no colabora.

Por su parte Manaos, capital del estado de Amazonas que vio su sistema de salud colapsado en mayo, cerró su hospital de campaña esta semana, y registró apenas ocho muertos por COVID-19 en las últimas 24 horas.

Domingos Alves considera que los planes de apertura son precipitados y no atienden a todos los criterios señalados por la OMS, como la caída sostenida de casos confirmados y decesos durante varias semanas: “Estamos mandando la población hacia el matadero”, afirma.

En las últimas dos semanas se registraron aglomeraciones en calles comerciales de Sao Paulo.

En Rio, los cariocas regresaron el fin de semana a las playas, para tomar sol, jugar a la pelota o socializar en la arena sin mascarilla, pese a que la fase actual de reapertura solo permite la práctica de deportes individuales en el agua y en la senda peatonal de la costanera.

Pese a este clima de "vuelta a la normalidad", el riesgo de contagio sigue siendo "alto" en la ciudad de Rio, según un análisis de la Universidad Federal de Rio de Janeiro (UFRJ); el informe calcula una tasa de contagio de 1,39, número que indica la media de cuántas personas se contagian a partir de un individuo que contrajo el virus.

Ver más: La corrupción se agrava en Brasil con la pandemia

La alcaldía de Rio argumenta que la ciudad tiene “todas las condiciones de equipos y profesionales para tratar la demanda” y que actualmente “sobran” camas para pacientes con COVID-19, aunque aclaró que puede revisar el plan en cualquier momento y volver a cerrar las actividades.

La Organización Panamericana de la Salud (OPS) llamó a Brasil a aumentar la cantidad de pruebas para detectar la enfermedad, algo que considera clave para responder a la pandemia.

“Brasil ha progresado en incrementar el número de pruebas de diagnóstico pero todavía no llega a 10.000 pruebas por cada millón de habitantes. Entonces es necesario que aumenten”, dijo el director de Enfermedades Transmisibles de la OPS, Marcos Espinal.

Comparte en redes: