Cristianos, acosados por sus creencias

El ataque a iglesia copta de Egipto, el pasado domingo, es apenas una muestra. Según el más reciente informe de la fundación Ayuda a la Iglesia que Sufre, la principal amenaza proviene de grupos terroristas. Estados cerrados como China y Turkmenistán los reprimen con duras leyes.

Dos personas se lamentan por una de las víctimas del ataque a una iglesia copta en Alejandría el domingo.AFP

El asesinato de 43 personas en dos atentados en iglesias coptas de Egipto, ejecutados por el Estado Islámico, es la punta del iceberg de una persecución generalizada contra los cristianos en Oriente Medio, África y Asia. En ese sentido, el ataque no es una novedad: según la fundación Ayuda a la Iglesia que Sufre, los últimos años han visto el crecimiento de un “hiperextremismo” por parte de grupos yihadistas y terroristas que ven a los cristianos como apóstatas u obstáculos en medio de su guerra territorial. Regímenes como los de China y Turkmenistán castigan a los grupos religiosos que no siguen sus dictados. El “hiperextremismo” busca hacer desaparecer cualquier forma de expresión religiosa que le sea ajena y, por lo tanto, muchas minorías se encuentran amenazas en países como Siria, Afganistán, Irak, Mongolia, Indonesia y Sudán. En Corea del Norte y Eritrea ciertas expresiones espirituales son sancionadas en ocasiones con penas de prisión y multas altísimas. En Egipto, la tensión entre coptos, Estado y ahora extremismo se ha gestado desde los años 80. Les presentamos cuatro casos relevantes para comprender cómo, por qué, desde cuándo y qué consecuencias ha tenido la persecución contra minorías cristianas en el mundo.

Siria

La religión estatal, proclamada en la Constitución, es el islam. Sin embargo, la guerra, que cumplió seis años, ha desdibujado las líneas. El Estado Islámico y el Frente Al Nusra son las principales amenazas contra los cristianos. De 1.500 familias cristianas que había en Raqqa, la ciudad que el EI proclamó como su capital “de facto”, hoy sólo quedan 23, todas obligadas a pagarles impuestos. Desde 2014, han sufrido ataques sangrientos: miles de personas han sido desplazadas y decenas han sido asesinadas. Uno de los más fuertes ocurrió en Qamishli, una zona con predominancia de cristianos: 13 de ellos fueron asesinados juntos a seis musulmanes. La guerra los amenaza cada día.    

China

En este país, 7,9 % de la población es cristiana. Esa religión es vista como “contaminante” y transmisora de los valores consumistas de Occidente. El Partido Comunista Chino, cuyos integrantes son todos ateos por mandato, tiene la potestad para dirigir “efectiva” y “forzosamente” todas las religiones. Las comunidades cristianas están sometidas a duros estatutos para levantar sus templos y el nombramiento de obispos y sacerdotes, que regularmente es potestad del Vaticano, recae en este caso en el poder político. Para detener el flujo de la influencia cristiana, cientos de páginas web católicas y protestantes han sido bloqueadas en el país. 

Libia

Tras la caída de Muamar Gadafi, Libia se ha convertido en una tierra de nadie: tiene dos gobiernos (uno en Tobruk y el otro en Trípoli) y en decenas de regiones mandan bajo su propia ley grupos yihadistas y mafiosos. En la mitad están las minorías religiosas, amenazas todos los días por la tendencia al extremismo. En 2016 hubo un repunte en los asesinatos de cristianos. Su persecución es evidente y va “in crescendo”: en un playa nacional, un grupo de Trípoli, al parecer vinculado con el Estado Islámico, decapitó a 21 cristianos sin fórmula de juicio. En junio de 2015, 86 cristianos eritreos fueron secuestrados por el EI. Cinco parroquias en en la región de Sabha se encuentran en zozobra por un ataque con disparos que hubo el año pasado contra su sacerdote principal. 

Indonesia

Según el informe de la fundación, la llegada de Joko Widodo a la presidencia en 2014 implicó la anulación del apoyo estatal hacia grupos que reprimían a las minorías religiosas (el islam es la creencia mayoritaria), como el  Frente de Defensores Islámicos. Sin embargo, las políticas discriminatorias perviven y los incidentes violentos han aumentado (sólo en 2015 hubo 236). Iglesias son suspendidas por presión paramilitar y 10 de ellas fueron incendiadas por vándalos. Una mujer cristiana de 60 años fue sometida a latigazos en Aceh. Minorías musulmanas también son víctimas.    

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2017-04-11T22:00:00-05:00

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