Cuando los buses escolares son objetivos “legítimos” en la guerra en Yemen

El nuevo ataque de la coalición liderada por Arabia Saudita, que incluye a Emiratos Árabes Unidos, clarifica su verdadero objetivo en la guerra en Yemen: Un mercado popular y un bus escolar lleno de niños y niñas fueron impactados por bombardeos en la ciudad de Saada.

Vista de un mural que denuncia el ataque aéreo perpetrado por la coalición lidera por Arabia Saudí, que causó 50 muertos y 77 heridos. EFE

El nuevo ataque de la coalición liderada por Arabia Saudita, que incluye a Emiratos Árabes Unidos, clarifica su verdadero objetivo en la guerra en Yemen: Un mercado popular y un bus escolar lleno de niños y niñas fueron impactados por bombardeos en la ciudad de Saada. La respuesta de la coalición fue igual o peor que este ataque: fue una “acción militar legítima”.

Han pasado tres años desde que las acciones militares de la coalición liderada por Arabia Saudita iniciaron en Yemen. Lejos de alcanzar sus objetivos trazados, el resultado que ha generado, junto con otras variables en la guerra, es desastroso, caótico y alarmante.

La crisis humanitaria en el país más pobre de la península Arábiga ha alcanzado niveles extremos.

 

Bajo las distintas operaciones “Tormenta Decisiva“, “Restaurar la Esperanza”, “Flecha Dorada” y más recientemente las maniobras militares para controlar el puerto de al-Hodaida en el mar Rojo, la coalición ha intentado eliminar al movimiento Hutí y sus aliados, además de restaurar la “legitimidad” del presidente interino Abdo Rabbuh Mansur Hadi. Sin embargo, ni el movimiento Hutí ha sido destruido, cuya popularidad y apoyo fluctúa de acuerdo a diferentes acontecimientos, ni se ha podido reestablecer la “legitimidad” de Hadi. Al contrario, hoy más que nunca es visto como una figura supremamente impopular, y enfrenta una fuerte oposición, incluso en su ciudad de origen Adén. No cabe duda que es una carta que será pronto descartada.

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Quien realmente ha llevado el peso de la guerra, como es común en este tipo de escenarios, es la población civil. Si la epidemia de cólera ya era un asunto alarmante, el último ataque de la coalición a un bus escolar de niños que dejó 50 muertos, de ellos 29 niños (menores de 15 años) y 70 heridos, de ellos 30 menores, solo muestra el grado de impunidad y complacencia que rodea a la coalición liderada por Arabia Saudita y Emiratos Árabes.

Al hablar de esto como un “daño colateral” nos recuerda la misma narrativa de Israel y sus ataques en la franja de Gaza.

Más allá de la flagrante violación a las normas internacionales y del reciente llamado del Secretario General de Naciones Unidas a realizar una investigación sobre los hechos, no se espera que ocurra nada y continúen estos crímenes de agresión, porque ya lo son, al pueblo en Yemen.

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No solo la coalición es responsable, sino también, quienes le han dado carta blanca en este asunto y se lucran de la venta de armamento como Estados Unidos, Reino Unido, España y Alemania, por nombrar algunos. La población civil yemení es el laboratorio de guerra donde ponen a prueba todo este armamento.

Si bien el caso sirio recibe un poco más de atención en un mundo de indiferencia a estas cruentas guerras, no cabe duda que la situación en Yemen y su evolución decidirán mucho del futuro de la región. Arabia Saudita subestimó, en gran parte por ignorancia, a las diferentes fuerzas de resistencia y en últimas al pueblo Yemení.

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