Elecciones EE. UU.: desinformación en la noche electoral

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¿Y si no se conoce el nombre del ganador de las elecciones presidenciales estadounidenses la noche del 3 de noviembre? El reto de los medios ante la posibilidad de informar con resultados incompletos: clics o transparencia.

La crisis de confianza no es nueva en Estados Unidos; de hecho, fue justo ese problema el que llevó a Donald Trump a la presidencia en 2016. Entonces, los estadounidenses acumulaban años de dudas sobre los bancos, las grandes empresas, el sistema de salud e incluso las iglesias, el sistema penal y, claro, los medios de comunicación.

“Estamos en un momento peligroso”, dijo Peter Wehner, exasesor estratégico del expresidente George W. Bush y crítico manifiesto de Trump, al periódico The New York Times. “El peligro es que la gente llega a creer que nadie le da los hechos ni la realidad y que cualquiera puede inventarse su propia historia y su propio discurso”.

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Hoy el 47 % de los estadounidenses confiesa que le cuesta saber qué información es verdadera. Un mal que se acentuó durante la campaña electoral de 2020 y vivirá su clímax la noche electoral, que se anticipa larga y complicada, por la cantidad de noticias falsas que ya circulan: que hay riesgo de fraude por el aumento del voto por correo; que los “socialistas” gestaron una ola de vandalismo en varias ciudades y que si no hay resultados definitivos la noche electoral es porque hubo trampa.

Ese gran círculo de desinformación estará más activo la noche del 3 de noviembre, cuando comienzan a salir los primeros resultados de la decisión de los estadounidenses en las urnas. ¿Cómo actúa? A través de influenciadores o cuentas en Twitter, YouTube, Facebook y WhatsApp se prevé la difusión de resultados sin confirmar. Grandes medios ya han advertido que las proyecciones de la noche electoral pueden estar incompletas y ser usadas por las campañas para reclamar la victoria.

¿Declararán los medios estadounidenses al ganador correcto la noche de la elección? No cuenten con ello”, escribieron, en una columna en The Guardian, varios expresidentes de la American Political Science Association.

¿Clics o transparencia? Varios sectores alertan sobre la competencia de los medios del mundo, pero particularmente los estadounidenses, por declarar primero un resultado para atraer la atención de lectores, televidentes y usuarios. La cadena de noticias CNN dijo que no lo haría porque sería contraproducente.

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Pero Vanita Gupta, presidenta de la Asociación para la Defensa de los Derechos Humanos Leadership Conference on Civil and Human Rights, mostró públicamente su preocupación porque Fox News, el canal de noticias más visto en EE. UU. y con tendencia conservadora, ceda ante Donald Trump y anuncie prematuramente un resultado. “La integridad de nuestra mesa de decisiones es sólida como una roca”, señaló la cadena en un comunicado.

¿Cómo ayudar a los ciudadanos? Los principales medios de comunicación tienen la obligación de ser transparentes y pedagógicos, dicen analistas, además deben ser claros en explicar los riesgos de dar una información incompleta. “Hay una gran cantidad de evidencia que demuestra que las falsedades absolutas siempre consiguen más participación y tracción de la audiencia que cualquier otra cosa que las desacredite”, explicó a Deutsche Welle Graham Brookie, director del Laboratorio de Investigación Forense Digital del Consejo Atlántico, que se centra en la lucha contra la desinformación.

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Para no sumar más caos a la contaminada política estadounidenses las grandes canales y periódicos tomaron medidas. El Instituto Poynter y varias cadenas de televisión se han organizado para combatir la información por la red social WhatsApp.

Las grandes cadenas tienen listos “grupos de decisión” (decision desks), equipos de estadísticos y de analistas que alimentan la transmisión en pantalla con estimaciones y resultados. Esos equipos han tenido por tradición apoyarse sobre encuestas de boca de urna para proyectar un ganador con certeza. Pero “ya no es posible”, anticipa Costas Panagopoulos, presidente del departamento de ciencias políticas de la Northeastern University y miembro del equipo de la mesa de decisiones de NBC News, porque la votación por correo o anticipada en persona creció tanto por la pandemia, que el conteo de esos votos, dependiendo del estado, puede ser más complejo y tomar más tiempo que los emitidos directamente en las urnas.

“En algunos casos pueden ser días o semanas, según lo que vimos en las primarias”, dice Joe Lenski, director general de Edison Research, que suministra datos a los canales ABC, CBS, NBC y CNN sondeos, proyecciones y conteos, materia prima de sus grupos de decisión (decision desks).

“Si no hay un ganador en la noche de las elecciones, eso no significa que algo esté mal”, dice Joe Lenski, “este año se necesitará más paciencia”.

Así se viralizan las “fake news”

¿Cómo llega una noticia falsa a tanta gente? Explican expertos que en YouTube, por ejemplo, un internauta puede buscar videos de fitness y ser llevado a remedios naturales que luego se transforman en teorías de conspiración que dicen que se ha exagerado con la respuesta al coronavirus, uno de los temas que define el voto.

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En pocas palabras una mezcla entre algoritmos, que envían a las personas contenido similar al que buscan, y lo politizado que está el panorama digital. En ese mar de falsedades en línea, entra WhatsApp, en donde se suelen compartir esos contenidos, que luego se filtran a un sistema de medios sin fuentes confiables, páginas web o emisoras sin seriedad que, a través de polémicas figuras con una tendencia política, amplifican esos mensajes dañinos.

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“En una era atomizada, eso permite a los individuos refugiarse en sus propios relatos, fantasías y cuentos, en los que su tribu siempre es la buena o está bajo asedio, y la otra siempre es la cobarde y falsa”, explicó al Times Ben Domenech, fundador de The Federalist, un sitio web de noticias conservador.

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