Dos años de brexit en Bruselas: 29 de marzo, el "día D" que nunca llegó

El 29 de marzo de 2017, un grupo de eurodiputados británicos eurófobos celebraban la salida del Reino Unido de la Unión Europea. May iniciaba unas negociaciones que debían haber terminado hoy con la salida efectiva de ese país del Grupo de los 27. No pasó y nadie sabe si va a pasar.

Theresa May dio el pistoletazo de salida a unas negociaciones sobre el brexit que deberían haber concluido hoy 29 de marzo de 2019. AFP

El 29 de marzo de 2017, un grupo de eurodiputados británicos eurófobos descorchaba una botella de cava en un bar irlandés de Bruselas y sacaba dos tartas con velas con el número 50: el mismo artículo del tratado de Lisboa que el Reino Unido acababa de activar para abandonar la UE después de 44 años.

Una carta de la entonces casi recién llegada primera ministra, Theresa May, dio el pistoletazo de salida a unas negociaciones que deberían haber concluido hoy, dos años después, pero que se encallaron en asuntos clave, como la frontera en la isla de Irlanda, y han acabado prorrogándose hasta, al menos, el próximo 12 de abril.

Londres pasará este 29 de marzo, que durante mucho tiempo estuvo marcado en los calendarios de ambas orillas del Canal de la Mancha como el día del divorcio, votando por tercera vez un acuerdo de salida que ha roto la política británica y causado divisiones en los dos grandes partidos del país.

"La discusión nunca fue mucho sobre el futuro del Reino Unido, sino sobre quién ganará dentro de los partidos y quién se quedará en el poder", diagnostica para Efe la directora en Bruselas del instituto Bertelsmann Stiftung, Stefani Weiss.

Para Weiss, el proceso en el Reino Unido ha mostrado que el país "no era realmente consciente de lo que significaba" votar por marcharse y también "lo sucia que se puede volver la democracia cuando entra en juego la desinformación y no se resuelven problemas, sino que es una lucha de poder entre líderes de partidos".

Todas las rondas de negociación del "brexit" han tenido lugar, no obstante, en la capital comunitaria, donde se han vivido dos años también sembrados de conversaciones técnicas, encuentros entre embajadores, ruedas de prensa a horas intempestivas cuando un plazo estaba a punto de acabarse y se sellaban avances 'in extremis' y cumbres en las que los Veintisiete iban validando cada paso del camino.

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"Los Veintisiete son muy conscientes de lo que tienen y, de alguna forma, (el 'brexit') ha reforzado la Unión", cree Weiss.

Una vez cerrado el acuerdo de salida que sigue bloqueado en Westminster y que Bruselas se niega a reabrir, la Unión Europea está impaciente por mirar hacia delante y dedicar su energía a empresas más productivas, como la necesaria reforma de la eurozona, la revisión del sistema europeo de inmigración y asilo y el siempre mentado pero nunca abordado renacimiento del proyecto europeo.

Weiss cree que el Reino Unido se quedará "merodeando" por la agenda europea durante un tiempo haya "brexit" sin o con acuerdo, ya que ante un divorcio a las bravas habrá que "lidiar con los efectos colaterales" y si la salida es ordenada deberá negociarse el encaje británico como país tercero en sus relaciones con la UE.

Según la experta, una de las lecciones que deja el "brexit" ha sido "mostrar cuán interconectado está todo en la UE" y cómo casi cualquier ángulo de las legislaciones nacionales tiene una dimensión europea.

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El Reino Unido no tendrá que negociar solo sus futuras relaciones comerciales con la Unión, que serán protagonistas durante los próximos años, sino su participación en programas comunitarios, la gestión de los intercambios de datos o las conexiones de transporte.

Weiss predice que el Reino Unido seguirá siendo "prominente" en Bruselas por su condición de "jugador importante" en el tablero europeo, pero apunta a que muchas de las conversaciones serán de carácter técnico y las encabezará la Comisión, por lo que las agendas de las cumbres, "secuestradas" en los últimos años por el "brexit", podrán dedicarse a otros asuntos.

"Tendrán el tiempo para hablar del futuro de Europa, pero la pregunta es si usarán ese tiempo", advierte Weiss, que duda de que los países vayan a emprender pronto la necesaria conversación sobre el futuro del proyecto comunitario. "Siento que están reticentes, aunque saben que sería ventajoso para la Unión y que solo como Unión serán capaces de lidiar con China, Rusia o Estados Unidos".

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La experta apunta a que las elecciones europeas del 26 de mayo "podrían" dar un impulso a este "impás" de ideas sobre cómo avanzar en la integración europea a Veintisiete, y advierte de que la "encrucijada" de la que los países llevan años hablando está a la vuelta de la esquina.

Si no se emprende este debate, concluye Weiss, "la Unión no se romperá, pero no será una Unión que pueda lidiar con los retos de este siglo". E