EE le explica: El caso sin resolver del misionero cristiano asesinado por una tribu en la India

Más de ocho meses han pasado y aún no ha sido posible recuperar el cuerpo de John Allen Chau, el estadounidense de 27 años que viajó a una remota isla de la India para evangelizar a una tribu indígena. La investigación judicial apenas ha avanzado y los habitantes de Sentinel del Norte se resisten a interactuar con las autoridades.

John Allen Chau, en una foto de su cuenta de Instagram.Tomada de Instagram

John Allen Chau, un joven estadounidense de 27 años, viajó el pasado mes de noviembre a Sentinel del Norte, una remota isla de la India, con el objetivo de convertir al cristianismo a una de las tribus más aisladas del planeta: los sentileneses.

Chau viajó a pesar de las múltiples recomendaciones de expertos, que le recomendaban tomar distancia de la tribu. Los sentileneses son conocidos por ser una de las tribus más agresivas de la India, con la que se ha tenido poco o nulo contacto, por lo que la visita del misionero estadounidense era para él un riesgo. Un riesgo que terminó finalmente con su muerte.

El joven fue recibido a flechazos y piedras por parte de los habitantes de la isla apenas pisó tierra firme. Unos pescadores que le ayudaron a llegar presenciaron la muerte del joven, pero no pudieron hacer nada. Lo único que pudieron hacer fue ver cómo los miembros de la tribu se llevaban el cuerpo y lo enterraban en una parte de la isla.

La muerte del joven atrajo la atención mundial hacia la tribu sentilenense, pero ocho meses aún no ha sido posible recuperar el cuerpo y la investigación judicial apenas ha avanzado. Las autoridades han intentado entrar a la isla, pero la tribu volvió a confirmar que los intrusos no son bienvenidos.

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¿Qué ocurrió?

El 16 de noviembre, John Allen Chau, ciudadano estadounidense de 27 años, murió al intentar entrar en contacto con la tribu de los sentileneses, un grupo de cazadores y recolectores, que no superan las 500 personas, que viven aislados de la civilización desde hace siglos en Sentinel del Norte, una pequeña isla del mar de Andamán.

Cuando Chau se disponía a desembarcar en la isla, fue recibido a flechazos por parte de la tribu, que rechazaba su presencia. El estadounidense había viajado, contra todas las recomendaciones, con el objetivo de evangelizar a los sentileneses y convertirlos al cristianismo.  El aislamiento en que vive esta tribu preneolítica atrajo al joven, que según declaraciones de sus allegados estaba empeñado desde hace años en cristianizar “el último bastión de Satán” del planeta.

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¿Cómo son los sentileneses?

De acuerdo con los pocos estudios realizados sobre esta pequeña pero feroz tribu, se mantienen como una sociedad esencialmente cazadora-recolectora que subsiste a través de la caza de pequeñas aves y tortugas, la pesca y la recolección de plantas silvestres. Así mismo, no hay evidencia de prácticas agrícolas ni métodos para producir fuego.

Aunque no superan los 500 miembros, de acuerdo con estimaciones del gobierno indio, los sentileneses muestran una particular ferocidad. La muerte de Chau no fue el único caso de extranjeros atacados en la isla. Por ejemplo, en 2006 dos pescadores fueron masacrados luego que se acercaran demasiado a la tribu. Además, se sabe que las tribus dispararon flechas y arrojaron piedras a aviones o helicópteros que volaban a baja altura en misiones de reconocimiento.

Tras el asesinato de Chau, el gobierno de la India confirmó 44 infracciones previas de las regulaciones para acceder al archipiélago de Andamán y Nicobar por parte de extranjeros. Nadie ha seguido desde entonces los pasos del misionero estadounidense.

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¿Por qué no han podido recuperar el cuerpo?

Tras el suceso, las autoridades indias se dirigieron a la isla para buscar el cadáver, pero pronto interrumpieron la búsqueda ante el rechazo violento por parte de los aborígenes de la isla y el consejo de expertos de preservar los 72 kilómetros cuadrados de su hábitat. No llegaron a pisar la isla.

El gobierno envió una unidad policial a la isla remota, parte del archipiélago Andamán y Nicobar del Océano Índico, pero los agentes detuvieron la embarcación a unos 400 metros de la costa.

Ayudados de binoculares, vieron lo que les esperaba en la playa: hombres armados con arcos y flechas, las armas que supuestamente fueron usadas para matar a Chau, explicó el director general de la Policía del archipiélago, Dependra Pathak.

Desde ese momento, las autoridades indias no han intentado entrar en la isla, por lo que tampoco se ha podido interrogar a los miembros de la tribu ni han recuperado el cuerpo de Allen Chau. Solo se sabe su supuesto paradero a partir de las declaraciones de los cinco pescadores a los que pagó para que le llevaran a la isla y que supuestamente vieron dónde fue enterrado.

Y mientras tanto, las autoridades indias siguen en contacto con antropólogos y psicólogos para buscar formas de ingresar a este territorio, pero, por ahora, parece aún difícil.

 

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