Estados Unidos, a un tapabocas de su nuevo presidente

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El debate político estadounidense se centra hoy en el uso del tapabocas. Mientras Donald Trump se rehúsa a usarlo por identificarlo como arma política de sus adversarios, los demócratas anhelan que la controversia incline la balanza a favor de Biden, quien, pese a ir adelante en las encuestas, no termina de convencer.

Máscara o cabellera son las más grandes posesiones de un gladiador de la lucha libre. Como en un combate de este mítico show, derivación de la lucha grecorromana, los electores estadounidenses presencian por estos días una batalla campal entre el actual portador del título, Donald Trump, y el retador de la corona, el demócrata Joe Biden. Y quién lo creyera, la balanza la podría inclinar un objeto tan insignificante, pero protagonista mundial por estos días: el tapabocas.

A menos de cinco meses de las elecciones presidenciales en la aún nación más poderosa del planeta, temas de geopolítica mundial como el rumbo en materia de política exterior, lucha contra el terrorismo, inmigración o incluso prosperidad económica no lograron protagonismo en el cuadrilátero.

Por el contrario, los electores estadounidenses, periodistas y analistas políticos comentan y toman partido a favor o en contra del uso del tapabocas. La coyuntura la sintetizó en una frase Swan Norman, una joven estudiante de Georgetown, quien departía este viernes junto con una docena de amigos en uno de los puertos turísticos de Washington, que congrega a cientos de personas que parecieran no estar enteradas de la pandemia mundial. “Si eres partidario de Trump, no usas una máscara; si estás en contra de Trump, debes usarla. Y como ves, los patriotas, que somos la mayoría en este país, no queremos usar máscara”, dijo la joven a El Espectador, mientras sus amigos repetían al unísono “keep America great!”, eslogan de campaña del presidente.

El tema también es protagonista en redes sociales. Esta semana, se hizo viral un video donde Deborah Baber, fanática partidaria de Trump, se fue lanza en ristre contra el uso del tapabocas. “La única máscara que nos puede salvar hoy a los estadounidenses es esta (y mostró una imagen de Trump). Nos quieren obligar a utilizar máscaras faciales que solo nos recuerdan los tiempos de la esclavitud y no lo vamos a permitir”, aseveró Baber durante una audiencia ante el consejo municipal de Ventura, California. Su discurso recogió la opinión de buena porción de los votantes de Trump, que argumentan que el requisito de usar máscaras infringe sus libertades civiles. Y fue tendencia toda la semana en redes sociales.

Los analistas aseguran que la estrategia del presidente para conquistar su reelección está basada en minimizar la pandemia y, por el contrario, “resaltar los avances económicos que su gobierno había logrado hasta antes de la aparición del virus”. Y en ese sentido, se enmarca su decisión de desestimar el uso de las máscaras faciales. Por ello, no promueve su uso, advierte que no le dará a la prensa el “placer” de ver su rostro cubierto en público y su correría por varios estados brilla por la ausencia del protector facial. “No sé, de alguna manera, no lo veo por mí mismo”, dijo en abril, cuando el uso del tapabocas parecía ser un tema menor.

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En una reciente entrevista con The Wall Street Journal, Trump aseguró que las máscaras son “una espada de doble filo” y sugirió que en lugar de usarlas para evitar el contagio, estas se usan como una manifestación política en su contra. “Las personas entran, hablan en mi contra a través de la máscara durante horas. Probablemente no las limpian después, ya sabes, se ponen un poco arrogantes, ¿verdad? Luego toman la máscara, ponen su dedo sobre la máscara, se la quitan y luego comienzan a tocarse los ojos, la nariz y la boca. Y luego no saben cómo lo atraparon”, señaló tras reiterar que no les dará el gusto a sus adversarios de mostrar su rostro portando el tapabocas.

En mayo, tanto el presidente como la Casa Blanca se burlaron, en sus cuentas oficiales de Twitter, del candidato demócrata, al que llaman Sleepy (dormilón) Biden por usar una máscara al aire libre en un evento del Día de los Caídos.

Consciente del elevado costo político que le acarrea al mandatario de su país ir en contra de las recomendaciones científicas del uso del tapabocas, Biden enfiló baterías: “Lo único que sabemos es que estas máscaras hacen una gran diferencia. Mientras no tengamos la vacuna, lo único que nos puede proteger es la distancia social y la máscara facial. Y él (Trump) es un gran idiota, muestra su falta de liderazgo y es un gran irresponsable al no ser capaz de presentarse en público usando este elemento que salvará las vidas de las personas que dice representar”, dijo Biden.

Trump no la tiene fácil. Pues su posición va en contravía incluso de lo expuesto por funcionarios suyos, asesores y gobernadores estatales de su partido. Lamar Alexander, presidente del Comité de Salud del Senado, uno de los principales bastiones de Trump, instó a los estadounidenses a dejar de politizar el uso de máscaras para hacer frente a la pandemia. “Es por eso que he sugerido que el presidente ocasionalmente use una máscara a pesar de que no hay muchas ocasiones en que sea necesario que lo haga. El presidente tiene millones de admiradores. Seguirían su ejemplo. Ayudaría a poner fin a este debate político. Hay mucho en juego para que continúe”, señaló.

En el mismo sentido se pronunció Anthony Fauci, asesor científico de Trump, tras advertir que las cifras históricas en contagios y muertes provocados por el virus en su país son a consecuencia de las reuniones “sin máscaras celebradas en bares y multitudes. Es una violación de los principios de lo que estamos tratando de hacer, y ese es el distanciamiento social, el uso de máscaras”, dijo Fauci el miércoles.

El líder de la mayoría del Senado, Mitch McConnell, también defendió el uso del tapabocas. “No debemos tener estigma, ninguno, sobre usar máscara cuando salimos de nuestra casa y nos acercamos a otras personas. Usar cubiertas faciales simples no se trata de protegernos a nosotros mismos; se trata de proteger a todos los que nos encontramos”, aseguró McConnell, mientras Marco Rubio, otro influyente senador aliado de Trump, admitía que “todos deberían usar una maldita máscara”.

El aumento descontrolado en el número de casos llevó incluso a que el gobernador de Texas, el republicano Greg Abbott, tuviera que ordenar el jueves el uso obligatorio de tapabocas en público, medida a la que se había resistido.

“Usa un tapabocas cuando estés en público”, aseveró por su parte Jerome Adams, considerado el representante del cuerpo médico del país. “No es un inconveniente. No es una supresión de tu libertad. Es en realidad un vehículo para conseguir nuestros objetivos. La mascarilla es un instrumento de libertad para los estadounidenses si todos la usamos”, señaló.

“Si quieres el regreso del fútbol universitario este año, cúbrete la cara”, dijo Adams. “Si quieres ir al baile de graduación la próxima primavera, ponte una mascarilla en la cara… Si quieres ir a las vacaciones de primavera el próximo marzo, el próximo abril, ponte una mascarilla”.

Incluso, un equipo de economistas de Goldman Sachs concluyó que el uso obligatorio de mascarillas podría ayudar a salvar un 5 % del Producto Interno Bruto de Estados Unidos. Esto golpea la estrategia del presidente centrada en minimizar los efectos médicos de la pandemia y anteponer los beneficios económicos de su gobierno.

Frente a esta situación, y a las nefastas consecuencias que el tema le traería a su propósito reeleccionista, Trump ha intentado dar marcha atrás. Primero, se autodenominó “un guerrero solitario” en su cuenta de Twitter, luego, el miércoles, admitió estar de acuerdo con que se usen las máscaras. Incluso, dijo que una vez él lo hizo y “le gustó”.

“Estoy a favor de las mascarillas, creo que son buenas”, dijo a regañadientes Trump a Fox Business Network tras aclarar que no las ha usado, “pues las personas en contacto conmigo son sometidas a pruebas permanentes de coronavirus. No tengo problema (en usar tapabocas), de hecho me puse una, me gustó cómo me veía, creo que me parezco al Llanero Solitario”, dijo.

Al menos 16 de los cincuenta estados, y el Distrito de Columbia, tienen el mandato de usar máscara facial de tela en público. Así las cosas, hoy el destino político de los Estados Unidos está en saber si en boca tapada entrarán o no los votos.

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