EE. UU.: estos son los hallazgos un mes después de la toma del Capitolio

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El FBI ha recibido más de 200,000 piezas de información digital del público que permitieron identificar a más de 400 personas sospechosas.

Cuatro horas de horror, cinco muertos, 14 policías heridos, 168 imputados, y 400 sospechosos, fue el saldo de la jornada más convulsa de la reciente historia de EE. UU.. Hace un mes, una turba de simpatizantes de Donald Trump se tomaron el Capitolio en Washington, mientras una sesión bicameral en el Congreso cumplía con el protocolo de certificar las elecciones de noviembre que dieron como ganar al hoy presidente Joe Biden.

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El FBI ha recibido más de 200,000 piezas de información digital del público que permitieron identificar a más de 400 personas sospechosas, imputar a 168 y arrestar a más de 135, de acuerdo con Univisión. Texas es el estado donde más sospechosos han sido capturados hasta el momento, le siguen Nueva York y Pennsylvania, según el medio estadounidense. En su página web, del FBI publicó más de 200 fotografías de personas que aún no han sido identificadas.

Algunas cifras claves: 142 de los 165 imputados enfrentan acusaciones por entrar al Capitolio y permanecer sin autorización en áreas restringidas, de acuerdo con Univisión. Mientras que 84 personas están acusadas de ingresar con violencia, 15 de hacerlo con armas, y 11 están acusados de agredir a funcionarios federales, según el medio estadounidense.

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Algunos de los arrestados: Jake Angeli es un viejo conocido de las marchas a favor de Donald Trump. Se hace llamar también Q-Shaman y se convirtió en uno de los personajes más populares dentro del círculo de manifestantes del mandatario de Estados Unidos. Fue arrestado en Arizona y trasladado a Washington para responder a los cargos de ingresar con violencia y provocar desórdenes en el Congreso.

Además de Angeli, Richard Barnett, quien entró en la oficina de la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, fue arrestado en Arkansas y acusado de obstruit un procedimiento gubernamental y permanecer con un arma en áreas restringidas. Adam Johnson, que se ve en varias imágenes llevándose el atril de Pelosi, fue detenido en Florida y quedó en libertas días después.

El juicio político

La presidencia de Donald Trump tocó fondo con el asalto al Capitolio. Un hecho sin precedentes alentado por el propio mandatario, que arengó a sus seguidores congregados frente a la Casa Blanca con teorías conspirativas, falsas esperanzas y un supuesto fraude sin pruebas.

Es por esto que la Cámara de Representantes aprobó, con el apoyo de los demócratas y de 10 republicanos, los artículos de un nuevo impeachment en el que acusan al exmandatario de incitar a la insurrección. “El presidente convocó a esta turba y encendió la llama de este ataque”, dijo la representante republicana Liz Cheney. “Nunca ha habido una traición más grande por parte de un presidente de Estados Unidos a su cargo y su juramento a la Constitución”

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En su segundo juicio político -algo sin precedentes-, Trump es acusado de fomentar el ataque de sus partidarios al Legislativo estadounidense hace un mes, forzando a los legisladores a detener los procedimientos para certificar la victoria de Joe Biden, su rival en las elecciones presidenciales de noviembre.

Trump se negó este jueves a testificar en el juicio político que se abre la próxima semana en su contra y que consideró “inconstitucional”, declinando una petición de los legisladores que ofician de fiscales en el proceso. La defensa de Trump ridiculizó la solicitud del congresista demócrata Jamie Raskin, que lidera la parte acusadora, para ser interrogado sobre el ataque del 6 de enero al Capitolio, como un “golpe de efecto comunicacional”.

“Su carta solo confirma lo que todos saben: no puede probar sus acusaciones” contra Trump, dijeron los abogados Bruce Castor y David Schoen en su respuesta. Raskin le había pedido a Trump que diera su testimonio “bajo juramento”, antes o durante el juicio, entre el lunes 8 y el jueves 11 de febrero. “Si rechaza esta invitación, nos reservamos todos los derechos, incluido el derecho a argumentar en el juicio que su negativa a testificar pesa mucho en su contra”, escribió.

Trump ya había sido enviado a juicio a fines de 2019 por pedirle a Ucrania que investigara por supuesta corrupción al hijo de Biden. No testificó en ese primer juicio y rápidamente fue absuelto por un Senado con mayoría republicana. Pero aunque desde entonces los demócratas han recuperado el control de la Cámara Alta, les resultará difícil concitar el apoyo de 67 de 100 senadores necesario para un veredicto de culpabilidad.

La semana pasada, 45 de los 50 senadores republicanos dejaron en claro en una votación que creen que juzgar a un expresidente es inconstitucional. El juicio empieza este martes.

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