EE. UU. nos sigue espiando a todos

El gobierno estadounidense autoriza el espionaje fuera de sus fronteras. Algo que no es nuevo.

Paul Ryan, presidente de la Cámara de Representantes de EE. UU. / AFP

La Cámara de Representantes de Estados Unidos aprobó esta semana la renovación de la Ley de Vigilancia de Inteligencia Extranjera (FISA), que permite recolectar información digital de extranjeros. El presidente de la Cámara de Representantes de EE. UU., Paul Ryan, dijo: “Si no se renueva el programa, las consecuencias serán muy graves”.

En un primer momento, Donald Trump pareció mostrar su rechazo a la ley al asegurar que pudo haber sido utilizada para espiar con malas intenciones su campaña presidencial en 2016. Sin embargo, después afirmó que el voto de ahora “es sobre tipos malos extranjeros en territorio extranjero”.

La renovación afectaba a la Sección 702 de la FISA, a través de la cual la Agencia Nacional de Seguridad (NSA) recolecta información sin orden judicial sobre las comunicaciones por vía digital de extranjeros fuera de EE. UU., incluidas con ciudadanos estadounidenses.

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Este procedimiento estuvo sujeto a escrutinio tras las filtraciones del exespía Edward Snowden en 2013, por sus implicaciones sobre la privacidad, que han sido criticadas por organizaciones defensoras de los derechos civiles. Tras este escándalo, Washington limitó los programas creados en 2001, después de los ataques contra las Torres Gemelas. Pero el recorte se concentró en los sistemas que afectaban al territorio estadounidense, entre ellos el que permitía almacenar y filtrar secretamente miles de millones de llamadas domésticas.

“Los datos recopilados en el extranjero no entraron en este cambio legislativo. Y ello pese a que los papeles de Snowden mostraban que EE. UU. buscaba en el exterior no sólo atajar riesgos terroristas, sino obtener ventajas diplomática de países aliados como Alemania o Francia y económico con Japón o Brasil”, recordaba el diario El País.

Los servicios de inteligencia de EE. UU. consideran esta sección como una herramienta clave en sus labores de espionaje, pero, según dijo Snowden en varios foros y entrevistas en 2017, “no se trata del espionaje, se trata de la democracia. Y ¿qué pasa cuando la sociedad pierde control? los gobiernos comienzan a tomar decisiones sin consultar a los ciudadanos y redefinen los límites de nuestras vidas sin consultarnos”.