La calma no llega a la ciudad estadounidense de Portland

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Portland, Oregon, volvió a ser este fin de semana escenario de protestas contra el racismo y la brutalidad policial, en medio del proceso de salida de los agentes federales enviados por el presidente Donald Trump, cuya presencia inflamó el movimiento.

Autoridades de Portland, (Oregon), en la costa oeste de Estados Unidos, realizaron varios arrestos la madrugada del domingo después de que manifestantes se amotinaran en el edificio del sindicato de la policía causando supuestamente un incendio, sin que logre retornar la calma a la ciudad después de más de dos meses de protestas.

La manifestación que convocó cientos de personas en la noche del sábado habría comenzado de forma pacífica hasta que una multitud se dirigió a las oficinas de Asociación de Policía de Portland (PPA por su sigla en inglés), aseguraron las autoridades locales.

Según un comunicado del Buró de Policía de Portland, (PPB) los manifestantes “entraron ilegalmente y comenzaron un incendio”, por lo que las autoridades se vieron obligadas a declarar un motín para desalojar a los participantes de la protesta tanto del edificio como de las calles aledañas.

Tres oficiales resultaron heridos, incluidos dos que fueron trasladados a un hospital, en medio de las acciones para terminar con las protestas que se trasladaron a Kenton Park, ubicado a unas seis cuadras al norte del edificio de PPA.

Ver más: Oregon, el Estado de EE. UU. que no se cansa de protestar

Con la acción de anoche, los manifestantes han estado más de 70 días de protestas contra la injusticia racial y la brutalidad policial.

Las protestas, que iniciaron tras la muerte del afroamericano George Floyd, quién se encontraba bajo custodia de la policía de Minneapolis, y que se recrudecieron después que el gobierno del presidente Donald Trump enviara agentes federales para ayudar a controlar las protestas.

El mandatario defendió su política en julio pasado diciendo que los agentes combatirán una “ola” de violencia criminal en todo el país, con manifestaciones realizadas por lo que calificó de movimiento radical que promueve una “cruzada antipolicial”.

Ver más: El envío de tropas federales que calienta las protestas en Oregon

La presencia de los agentes federales en Portland habían avivado las protestas, al igual que el rechazo de alcaldes de otras ciudades como Chicago (Illinois) y Albuquerque (Nuevo México) en donde el presidente había dicho que mandaría agentes.

Desde el pasado 2 de agosto, los agentes federales comenzaron el retiro y abandonaron Portland por lo que las protestas habían bajado de intensidad. Sin embargo, el viernes pasado las manifestaciones culminaron con el arresto de 24 personas.

“Pasamos los 60 días y seguimos fuertes”, dijo uno de los organizadores de la manifestación por un megáfono, entre aplausos de cientos de personas que volvieron a concentrarse cerca del palacio de justicia federal, epicentro de las protestas en esta ciudad de Oregón, en el oeste de Estados Unidos.

Sin embargo, Trump dijo el 3 de agosto que las fuerzas federales de Estados Unidos permanecerán en Portland hasta que la policía local pueda terminar “la limpieza de anarquistas y agitadores”. Las fuerzas, cuyo despliegue es considerado por muchos como parte de la estrategia de ley y orden del presidente con vistas a su reelección en las elecciones presidenciales de noviembre, y que ha exacerbado las tensiones con los manifestantes contra el racismo.

“Seguridad Interior no abandonará Portland hasta que la policía local termine la limpieza de Anarquistas y Agitadores”, tuiteó el mandatario.

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