Tensión en el Congreso

EE.UU.: Salud infantil o cierre del Gobierno

Este viernes, a medianoche, se producirá el cierre del Gobierno por falta de fondos. Para evitarlo, los republicanos proponen un proyecto temporal que autorice recursos para el Programa de Seguro Médico para los Niños. Los demócratas piensan su voto.

El presidente de EE. UU., Donald Trump, en el Capitolio esta semana. / AFP

Con pocas esperanzas de llegar a un acuerdo migratorio esta semana, los republicanos en el Congreso están contemplando un plan para detener un cierre de la administración este fin de semana al emparejar otra medida de gasto provisional con una financiación a largo plazo para el Programa de Seguro Médico para los Niños, desafiando a los demócratas a votar por el no.

Esa ley dejaría en el limbo a cientos de miles de jóvenes migrantes que llegaron a EE. UU. de manera ilegal en la infancia. Sin embargo, los demócratas seguirían enfrentándose a una difícil decisión política: detener sus votos a menos que se aborde la situación de esos migrantes, conocidos como dreamers debido a una propuesta que nunca fue aprobada por el Congreso, llamada Ley Dream, que habría proporcionado protecciones similares para migrantes jóvenes, aunque eso implique un posible cierre de la administración; o bien, votar para mantener activa la administración y financiar el Programa de Seguro Médico para los Niños, que brinda cobertura a casi nueve millones de niños.

La propuesta daría pie a otra posible confrontación a mediados de febrero, cuando el financiamiento gubernamental de nuevo estaría a punto de expirar. No obstante, daría a los legisladores tiempo para continuar con las negociaciones sobre la inmigración y los niveles de financiamiento gubernamental a largo plazo.

“Sin una fecha límite para la inmigración y con conversaciones bipartidistas en curso, no hay razón para que el Congreso mantenga como rehén el financiamiento gubernamental por el asunto de la inmigración ilegal”, dijo el senador Mitch McConnell, republicano de Kentucky, líder de la mayoría en el Senado.

Este plan republicano emergente no acaba con el suspenso prevaleciente en el Capitolio esta semana. Los líderes republicanos en la Cámara podrían no ser capaces de asegurar la aprobación de la ley sólo con votos republicanos, pues a los miembros de ese partido que están ansiosos por incrementar el gasto militar les han parecido frustrantes las medidas de gasto provisional.

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Es probable que los demócratas en la Cámara, la mayoría de los cuales votaron en contra de la última medida provisional en diciembre, tampoco acepten esta ley debido al punto muerto en cuanto a la inmigración, en especial porque se dice que el presidente Donald Trump hizo comentarios groseros en una reunión en la Casa Blanca sobre el tema la semana pasada.

Aunque los líderes republicanos logren que la Cámara baja apruebe la propuesta esta semana, el resultado en el Senado —donde se requerirán por lo menos nueve votos demócratas— no estará asegurado. Se espera que algunos demócratas en la Cámara alta —en especial quienes consideran postularse para la Casa Blanca— se opongan a cualquier medida de gasto que no proteja a los migrantes jóvenes.

Con todo, los demócratas que buscan una reelección este año pueden mostrarse renuentes a oponerse a la ley y arriesgarse a ser culpados por un cierre de la administración.

Trump se movilizó en septiembre para cancelar el DACA, pero le dio al Congreso hasta principios de marzo para presentar un sustituto legislativo. La semana pasada, un juez federal emitió un fallo que establece que, por ahora, la administración no puede finalizar el programa, por lo que el Gobierno ha vuelto a aceptar solicitudes de renovación.

En consecuencia, el senador Tom Cotton, republicano de Arkansas, argumentó que “no hay urgencia por ahora de tratar de meter a la fuerza un cambio importante en la ley migratoria para el viernes”.

Tras titubear durante meses, el Congreso de pronto descubrió una manera nada dolorosa ni costosa para extender el Programa de Seguro Médico para los Niños, o CHIP, por su sigla en inglés. Los republicanos en general apoyan una extensión de seis años. Los demócratas quieren al menos diez años.

Los legisladores pudieron destrabar un punto muerto partidista en el programa, iniciado durante el gobierno de Bill Clinton, cuando recibieron un nuevo cálculo de la Oficina de Presupuesto del Congreso (CBO, por su sigla en inglés) que mostraba que el costo se reduciría con el tiempo y que extender el programa de ocho a diez años más podría ahorrar dinero.

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Los miembros del Congreso responsables del programa dijeron que el nuevo cálculo debería despejar el camino para una renovación rápida del programa.

La solución se deriva casi totalmente de una curiosa peculiaridad en la forma en que la Oficina de Presupuesto del Congreso calcula los costos y de las consecuencias no anticipadas de la decisión del Congreso de eliminar un pilar de la Ley de Atención Médica Asequible: las penalizaciones a las personas que no tienen un seguro de gastos médicos.

“Gracias a que se rechazó el impuesto del mandato individual, la CBO actualizó su puntaje y nos dio el impulso para presionar con el fin de que una extensión del CHIP a largo plazo cruzara la meta”, dijo el senador Orrin G. Hatch, republicano de Utah, presidente del Comité de Finanzas. “Debemos dejar de mantener como rehén al CHIP”.

Los fondos para el programa expiraron a finales de septiembre. El Congreso proporcionó una infusión de dinero a corto plazo el mes pasado y el gobierno de Trump ha barajado el dinero entre los estados para ayudar a quienes tienen necesidades más apremiantes.

Sin embargo, algunos estados han informado a las familias que sus hijos podrían perder la cobertura debido a los retrasos y la falta de acciones del Congreso.

Extender el CHIP por seis años “podría no tener costos” para el gobierno federal, dijo el representante republicano de Oregon Greg Walden, presidente del Comité de Energía y Comercio de la cámara.

El senador de Oregon Ron Wyden, el demócrata más importante en el Comité de Finanzas, dijo que extender el programa diez años ahorraría US$6.000 millones, de acuerdo con la Oficina del Presupuesto. “Con estas noticias”, dijo, “asegurar la salud de los niños a largo plazo debería ser algo obvio”.

Al programa de Seguro Médico para los Niños, creado en 1997 con apoyo bipartidista, se le da el crédito por un gran aumento en el porcentaje de niños con cobertura. Aun así, republicanos y demócratas han reñido desde el verano pasado respecto a cómo pagarlo.

En la ley fiscal que Trump firmó el mes pasado, el Congreso eliminó las penalizaciones para las personas que no tienen seguro médico, a partir de 2019. La Oficina de Presupuesto del Congreso, al igual que muchos expertos en políticas sanitarias, cree que es menos probable que las personas sanas adquieran un seguro, así que la gente que permanezca en el mercado legal de la atención médica —incluyendo a los niños— enfrentará primas más altas de lo que serían de no haber eliminado las penalizaciones.

Extender el CHIP ahorra dinero, según la Oficina del Presupuesto, porque sería menos costoso para el Gobierno que las alternativas, es decir, que muchos de esos niños se inscriban a Medicaid o una cobertura de las que hay en el mercado subsidiadas por el Gobierno.

 

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