El 23 de enero y una celebración que no es clara

Hace 60 años cayó en Venezuela el régimen del dictador Marcos Pérez Jiménez y comenzó una nueva etapa para el vecino país. Hoy, día en que se conmemora la lucha por la democracia, no está claro por qué se celebra esta fecha.

Los venezolanos celebran la caída de la dictadura de Marcos Pérez Jiménez el 23 de enero de 1958 con el gesto de la “V” de victoria en las oficinas de El Independiente. Humberto Rojas

A principios de 1958, cuando su presencia en el poder ya había desbordado los límites y se sostenía gracias a medidas represivas contra el pueblo, el gobierno del presidente de Venezuela, Marcos Pérez Jiménez, llegó a su fin. El último momento de su dictadura se dio el 23 de enero, cuando las calles de Caracas fueron escenario del desfile de tanques de guerra y combates, antes de que Pérez huyera del país.

Marcos Pérez Jiménez llegó a la política por la misma vía que lo sacó de ella: a través de un golpe de Estado. Fue él quien comandó un grupo de militares que, en compañía de Rómulo Betancourt, líder del partido Acción Democrática, derrocaron el gobierno de Isaías Medina Angarita en 1945. Con varias razones para este golpe. El partido Acción Democrática se oponía al gobierno de Medina porque se negó a adoptar el voto universal. Los militares buscaban relevo generacional en los altos cargos.

Tras este golpe, se realizaron en el país las primeras elecciones libres en las que se escogió al escritor Rómulo Gallegos como nuevo presidente. Sin embargo, la política en el país no encontró la estabilidad que se esperaba, pues las diferencias entre el pensamiento del partido Acción Democrática de Gallegos y los militares encabezados por Pérez Jiménez, fueron tan grandes que llevaron a un nuevo golpe en 1948.

En esta ocasión se tomó el poder la Junta integrada por Pérez Jiménez, Luis Llovera y Carlos Delgado Chalbaud. Este último fue electo como presidente, pero fue asesinado en 1950 en circunstancias aún debatidas. Tras su muerte, los miembros restantes de la Junta, Pérez Jiménez y Llovera, le confirieron la presidencia a Germán Suárez Flamerich. Él ostentaba el título de presidente, pero Pérez Jiménez y Llovera Páez eran los que gobernaban.

La Junta de Gobierno convocó elecciones para el 30 de noviembre de 1952 con la intención de legitimarse en el poder. Estas elecciones no escogían al presidente, sino a los miembros de una Asamblea Constituyente que debía encargarse de designar al nuevo mandatario. Las elecciones fueron fraudulentas y el Consejo Nacional Electoral le dio una victoria al partido Frente Electoral Independiente, órgano político de Pérez Jiménez.

Una vez conformada la Asamblea Constituyente llena de sus partidarios, Pérez Jiménez fue nombrado presidente de forma provisional. Más tarde la constituyente se encargó de ratificarlo por cinco años. Así fue como Pérez Jiménez se tomó el poder a la fuerza y luego se legitimó de forma fraudulenta. Aunque su gobierno terminaba en 1957, optó por un plebiscito para extender su periodo. Ningún partido opositor reconoció su victoria.

“Hago todo lo posible por dar a los venezolanos la clase de gobierno que mejor les conviene. La gente puede decir que se trate de un régimen dictatorial, pero mi país no está preparado para la clase de democracia que conduce al abuso de la libertad. Estamos aún en nuestra infancia”, declaraba. “Debe haber un líder que señale el camino sin que le perturbe la necesidad de alcanzar la popularidad demagógica”.

Lo cierto es que, como siempre sucede con quienes creen que el poder es ilimitado, cuando creyó que conculcando las libertades públicas podía sostenerse, Pérez Jiménez perdió definitivamente su conexión con la sociedad. Por eso se originó la rebelión de varios militares e intelectuales que precipitaron su caída. La censura a la prensa y diversas medidas represivas contra la clase obrera como la eliminación de los sindicatos, detonaron la crisis.

El primero de enero de 1958 se produjo el primer intento de golpe. Un movimiento que encabezó el coronel Hugo Trejo fracasó en su intención. Los involucrados fueron conducidos a las cárceles, que poco a poco se fueron atestando de rebeldes. Los movimientos estudiantiles se unieron a la causa a pesar de ser reprimidos. Las calles se volvieron motín y crecieron los grupos rebeldes. Finalmente, la Junta Patriótica, un grupo que reunían a los partidos opositores, convocó a un paro nacional para el 21 de enero.

Ese día, luego de enfrentamientos con la fuerza pública en los que murieron 30 venezolanos, el gobierno optó por instalar el toque de queda. “Se advierte a la población del área metropolitana que el toque de queda (…) se iniciará a las seis de la tarde y terminará a las cinco de la mañana. Solo podrán circular las autoridades militares, policiales, de seguridad y nacionales de tránsito”, comunicó el gobierno.

Los ciudadanos estallaron en júbilo una vez conocieron la noticia de la caída de Pérez Jiménez y salieron a las calles a gritar “nunca más”. / Fotos Leo Matiz 

Mientras en Caracas la comunicación era difícil por la cortina de silencio que reinaba en el país, en Colombia, los residentes del vecino país asumieron una conducta: diariamente se aglutinaban a escuchar las noticias frente a las instalaciones de los diarios. En particular lo hicieron frente a El Independiente, que reemplazaba a El Espectador desde 1956 porque también había sido censurado por la dictadura de Rojas.

En medio de la incertidumbre se comenzó a concebir el golpe contra Pérez Jiménez al caer la noche del 22 de enero de 1958. Los altos mandos militares se reunieron en la Base Naval de Mamo y en la Comandancia General de la Marina en el Centro Simón Bolívar en Caracas para exigir la renuncia a Pérez Jiménez. Si bien Pérez contaba con seguidores en las filas militares y en la Guardia Nacional, los miembros más antiguos determinaron que había llegado el momento de darle un nuevo aire a la democracia.

En esas circunstancias, en la madrugada del 23 de enero, Pérez Jiménez huyó del país rumbo a República Dominicana, donde entonces persistía la dictadura de Rafael Trujillo. En poco tiempo la noticia se regó en las calles de Caracas y el mensaje del nuevo gobierno se volvió explícito en la Radiodifusora Nacional de Venezuela: “Manifestamos nuestra alegría y júbilo por el derrocamiento de la tiranía, por estar en condiciones de demostrar a los países libres del hemisferio y de todo el mundo, que somos una nación digna y libre”. El 23 de enero pasó a considerarse como el día de la democracia nacional en Venezuela.

Aunque esta fecha representa una celebración de carácter nacional, Venezuela hoy se encuentra dividida también frente a este histórico festejo. Si bien tanto la oposición como el oficialismo hoy marchan por la democracia, los seguidores de Hugo Chávez y de Nicolás Maduro lo hacen para conmemorar el fin de la dictadura de Pérez Jiménez, mientras que la oposición lo hace para exigirle al oficialismo elecciones libres que permitan una verdadera democracia en el país.