El Acuerdo de Abraham: una visión histórica de paz y prosperidad

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El establecimiento pleno de las relaciones diplomáticas entre Israel, los Emiratos Árabes Unidos y Baréin es un momento decisivo para el Medio Oriente.

Si bien a menudo se piensa que esta región del mundo es algo así como una familia disfuncional, el Acuerdo de Abraham representa una decisión consciente de ser funcional. Es un hecho histórico que marca un nuevo comienzo para la región y, además de la paz, traerá prosperidad que se sentirá inmediatamente.

El acuerdo representa un paso alternativo y un cambio de paradigma para la región. Además, ha fomentado una oportunidad revolucionaria para que otras naciones árabes establezcan vínculos formales con el Estado de Israel, un concepto que antes se consideraba inverosímil e imposible. Proporciona una alternativa sorprendente a las fuerzas radicales que se oponen a la paz y prefieren perpetuar el conflicto hasta lograr la victoria, sobre la resolución pacífica y así lograr cosechar los beneficios que la cooperación puede proporcionar. Además, el acuerdo fortalece efectivamente el poder de la moderación frente al extremismo que Irán y sus representantes siembran en la región.

El acuerdo es una etapa importante para poner fin al conflicto en el Medio Oriente, y creemos que este tipo de acuerdo servirá eficazmente para inmunizar a los países contra la calamidad que acompaña al extremismo, contra el cual la paz es el único remedio.

Este acuerdo histórico, lo que es más significativo, no se produce a expensas de los palestinos, pero de hecho les presenta una oportunidad única de volver a las negociaciones directas con Israel quien está dispuesto a hacerlo y se sentará a la mesa de negociaciones con los principios de la Iniciativa de Paz de la administración estadounidense. El acuerdo de paz proporciona una base práctica y realista sobre la cual las dos partes pueden comenzar las negociaciones y, a la luz del Acuerdo de Abraham, ahora parece mucho más alcanzable lograr una resolución duradera entre Israel y los palestinos.

En última instancia, el Acuerdo de Abraham representa una alineación de valores. Israel, los Emiratos Árabes Unidos y Baréin se enfrentan a los desafíos comunes del cambio climático, la disminución de los recursos y, lo que es más pertinente, el desafío de las enfermedades. Es fundamental que nos enfoquemos en el acuerdo sobre el desacuerdo y combinemos nuestras capacidades para el bienestar de nuestros ciudadanos. Eso es exactamente lo que ha logrado el Acuerdo de Abraham, que debería ser la luz guía para todas las demás naciones de la región y del bien que puede resultar hacer las paces con Israel.

Hacemos un llamado a todos los que observan el desarrollo de este acuerdo histórico a reconocer la importancia de este momento, expresar su apoyo públicamente y alentar a otros a seguirlo.

Christian Cantor es el embajador de Israel en Colombia.

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