Doce personas murieron

El agitado fin de año iraní

Cinco meses después de que Donald Trump rompiera un acuerdo histórico con Irán, las protestas estallaron en el país.

Las protestas empezaron en Mashhad, una ciudad al noreste del país y la segunda en importancia. / AFP

Los manifestantes gritaron “¡Muerte a Rohani!” y quemaron las banderas. Doce personas murieron al final de la jornada y 300 fueron detenidas, a pesar de que el gobierno asegurara que permitiría la protesta. El domingo 31 de diciembre de 2017 pasará a la historia como el momento en el que los iraníes se cansaron y demostraron su descontento.

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En las calles, las personas se quejaban de su situación económica que, desde hace meses, no da respiro. Criticaron el alza de precios, el desempleo y la pobreza.

“Para Rohani es difícil hacer aprobar los presupuestos de austeridad, pero se trata de medidas necesarias frente a la inflación y a los problemas de divisas, que buscan mejorar el atractivo de Irán para los inversores”, le dijo a AFP Esfandyar Batmanghelidj, fundador del Europe-Iran Business Foru, quien cree que es justamente la austeridad la que tiene a los iraníes frustrados y en la calle.

Sin embargo, el gobierno del presidente Hasan Rohani acusó a los opositores de haber fomentado las protestas. También acusó a “elementos hostiles” del extranjero de atizar el movimiento.

Los expertos, incluido Batmanghelidj, coinciden en que las manifestaciones sí terminaron siendo usadas para la conveniencia de algunos sectores políticos. Estos intereses, sumados al justificado descontento de la población, crearon un coctel que provocó la protesta más acalorada de la historia de Irán, después de los disturbios que siguieron las elecciones del predecesor de Rohani, Mahmud Ahmadineyad.

“Quienes destruyen los bienes públicos, crean desorden y actúan en la ilegalidad deben responder por sus actos y pagar el precio”, les advirtió Rohani a los manifestantes.

Era una tragedia anunciada. La agencia ILNA, vinculada a los sindicatos, había informado hace unas semanas que cientos de empleados del sector petrolero estaban protestando por retrasos de los pagos, así como de fabricantes de tractores en Tabriz contra el cierre de su fábrica.

Además, el derrumbe de empresas de crédito que afectó a millones de inversores terminó por rebosar la paciencia de la gente.

Mojtaba Musavi, politólogo con sede en Teherán, le dijo a AFP: “No me sorprenden estas manifestaciones. En los dos últimos años vimos un desfile en las calles contra los bancos y las sociedades de crédito. Muchos de estos manifestantes pertenecen a la clase media que perdió muchos de sus haberes”.

“Los dirigentes iraníes transformaron un país próspero, dotado de una historia y de una cultura ricas, en un Estado renegado a la deriva, que exporta principalmente la violencia, el baño de sangre y el caos”, dijo el gobierno de Estados Unidos.

Donald Trump, quien empezó el año tuiteando y jugando golf, no tardó en dar su opinión a través de las redes: “El mundo entero comprende que el buen pueblo de Irán quiere un cambio”. En octubre, el presidente estadounidense se negó a ratificar un acuerdo firmado por Barack Obama, en el que Irán se comprometía a frenar su desarrollo nuclear, mientras Estados Unidos y la ONU retiraban las sanciones económicas que agobiaron al país y a la población durante décadas. El acuerdo había permitido que Irán se reacomodara económicamente después de años de penurias.

Trump se encargó de destruir lo pactado y ya se sienten las primeras consecuencias.

 

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