Colombia, Canadá y la OTAN han sido cuestionadas

El alto precio de ser “amigo” de Trump

Las fuertes declaraciones del presidente estadounidense contra Iván Duque son apenas un ejemplo de las varias veces que el magnate ha cuestionado a sus aliados más cercanos. Canadá, Francia, Alemania y Reino Unido también han tenido que lidiar con la impredecibilidad del republicano.

El presidente estadounidense, Donald Trump, estrecha la mano del presidente de Colombia, Iván Duque.  / EFE
El presidente estadounidense, Donald Trump, estrecha la mano del presidente de Colombia, Iván Duque.EFE

Una breve -pero explosiva- declaración del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sobre el papel que Colombia y su presidente, Iván Duque, han tenido en la lucha contra las drogas en los últimos meses, fue suficiente para levantar un avispero diplomático del que el mandatario colombiano no se recupera del todo.

“No ha hecho nada por nosotros”, afirmó Trump sobre Duque el pasado viernes, al referirse sobre el aumento en el ingreso de drogas a su país desde Colombia. Aunque Trump aclaró que este problema no era solo responsabilidad de Duque, el mensaje del estadounidense no cayó bien en Bogotá, pues ha sido uno de sus principales aliados en la región.

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Pero Duque no es el único amigo de Estados Unidos que ha sido víctima de la lengua mordaz de Trump. Desde su llegada a la Casa Blanca en enero de 2017, el mandatario estadounidense con frecuencia ha atacado y cuestionado sin piedad a muchos de sus aliados, mientras que con algunos de sus rivales ha sido benevolente.

“Una crítica común de la política exterior de Trump es que es amable con los adversarios y trata mal a los aliados”, explica Michael Shifter, presidente del Diálogo Americano, un think tank estadounidense con sede en Washington.

Estrechar la mano del presidente Trump no ha sido tan bueno para varios de los países aliados a Estados Unidos. En sus casi dos años de gobierno, el magnate ha dejado en ridículo a aliados históricos de Washington como Alemania, Francia, Canadá, entre otros. “En este sentido, es completamente diferente a cualquier otro presidente en la historia de Estados Unidos”, añade Shifter de Diálogo Americano.

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Y es que así como le sucedió a Duque, otros mandatarios del planeta han tenido que apagar los incendios provocados por el magnate. La primera ministra británica, Theresa May, por ejemplo, luego de recibirlo en Londres en mayo de 2018, vio cómo Trump la cuestionaba en público por el accidentado manejo del proceso del brexit, que dos años después de votado no ha podido hacerse efectivo.

El presidente estadounidense cuestionó públicamente a Theresa May durante una visita oficial en Londres en julio de 2018. Foto: AFP

“Le dije cómo debería haberse hecho, pero ella no lo escuchó”, afirmó el magnate. “Lo habría hecho de una forma muy diferente”, agregó el magnate.

El canadiense Justin Trudeau también tuvo que lidiar con la impredecible política exterior del presidente norteamericano. A pesar de ser uno de sus más viejos y leales aliados, la relación entre Canadá y Estados Unidos fue durante muchos meses tensa, porque Trump argumentaba que sus vecinos del norte se estaban beneficiando del Tratado de Libre Comercio de América del Norte.

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“Traidor, débil y sumiso”. Así calificó Trump al primer ministro de Canadá, al finalizar una tormentosa Cumbre del G7 en Ottawa en 2018, en la que, por otra parte, llevó la tensión al máximo con sus homólogos de Alemania, Francia, Italia, Japón y Reino Unido al proponer el regreso de Rusia al selecto grupo.

“Trump es muy impulsivo y rara vez piensa en las consecuencias de sus duras palabras”, explica Michael Shifter. “Por lo general, recae sobre otros miembros de su administración y del Congreso el minimizar el daño de sus declaraciones y asegurarse de que la relación no se dañe”, agrega.

 

Duro con los amigos, dócil con los enemigos

 

Una de las críticas que más ha recibido Trump durante sus dos años de gobierno por parte de los demócratas, y un sector de los republicanos, es la diferencia en la forma en que se ha comportado con sus aliados y rivales, pues mientras a los miembros de la OTAN los ha calificado de “usureros”, ha sido benevolente en palabras con los gobiernos de Rusia y Corea del Norte y sus líderes, Vladimir Putin y Kim Jong-un.

“Trump no tiene un particular conocimiento de los asuntos exteriores y todo lo que quiere es llevar la contraria a la antigua alianza de demócratas liberales y moderados republicanos”, explica el profesor Richard Anderson, titular de ciencias políticas de la Universidad de California en Los Angeles (UCLA). “Mientras ataca a Francia y Alemania, alaba a Putin y Kim, ya que la alianza haría lo contrario.

En su momento, el fallecido senador republicano John McCain cuestionó la forma en la que el presidente estadounidense ha tratado a sus amigos, y afirmó en su momento que “los estadounidenses, y su Congreso, todavía creen en ellos, y está claro que nuestros aliados también creen en nosotros”. 

 

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Jesús Mesa / @JesusMesa

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