Lo que el anuncio de Francisco sobre la unión de parejas del mismo sexo quiere decir

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Hernán Olano, profesor y vaticanista, habló sobre el inédito anuncio del líder del Vaticano en apoyo a las uniones civiles de parejas del mismo sexo. Estas son las claves del histórico apoyo.

En un documental, estrenado este miércoles en Roma (Italia), el Papa Francisco afirmó que se debe crear una ley para permitir la unión de personas del mismo sexo. Según dice, se trata de una reforma civil, no religiosa. ¿Qué significa esto? El vaticanista Hernán Olano aclara las claves sobre el inédito anuncio del sumo pontífice.

El anuncio del papa Francisco causó un gran revuelo. ¿Qué significa?

Hernán Olano: Es una posición personal del papa. Sin embargo, hay que tener en cuenta que incluso en el catecismo de la iglesia —que fue escrito por San Juan Pablo Segundo— se habla de la misericordia para las personas que dentro de las familias son homosexuales.

Eso se amplió en Amoris Laetitia, que sí es del papa Francisco, y que se expide con ocasión del sínodo de los obispos; se habla, no propiamente de las uniones, pero sí del respeto de las personas que sean homosexuales, y que hacen parte de la familia, las cuales deben ser acogidas misericordiosamente dentro de sus hogares, entenderlas y respaldarlas.

Hasta ahí quedó Amoris Laetitiam que es el documento sobre el matrimonio, y podríamos decir que ya se abrió parcialmente la puerta —no hacia el reconocimiento de las uniones del mismo sexo— pero sí al reconocimiento de los valores dentro de la familia de cualquier persona homosexual".

El papa dijo en la entrevista: “Lo que tenemos que crear es una ley de unión civil. De esa manera están cubiertos legalmente”. ¿Esto qué significa?

Olano: Como tal, en la Iglesia, el matrimonio fue instituido por un sacramento, por Jesús, y así aparece definido en el Código de Derecho Canónico: la unión de un hombre y de una mujer, bautizados, que tienen tres fines que son, vivir juntos, procrear y auxiliarse mutuamente.

Lógicamente cuando son dos personas del mismo sexo, estaría excluido como tal el procrear, no obstante que existan las adopciones y demás. Entonces, ya habría dos de los tres fines del matrimonio en una unión homosexual.

Sin embargo, sí hubo una necesidad como tal del que dentro de los países exista una regulación para no dejar desamparado o desprovisto de unos bienes futuros a la persona que ha acompañado a otra siendo del mismo sexo.

Incluso yo hace algunos años elaboré un proyecto de ley que se tramitó en el Congreso, en primera instancia, para el reconocimiento de las uniones civiles. Esa propuesta sirvió para reformar el Código Civil del Estado de Jalisco, que digamos es uno de los estados más ‘machotes’ de México, y del Estado de Campeche; los dos códigos civiles de sus estados fueron reformados con base en la propuesta que yo les hice precisamente para regular las uniones civiles de personas del mismo sexo, con base en el proyecto que inicialmente habíamos tramitado acá.

¿Y qué podría estar buscando el papa Francisco con esto?

Yo creo que el Papa como persona lo ve sabiendo que la convivencia de personas del mismo sexo es una realidad. Y muchas veces las personas que tienen esta forma de vida, son rechazadas por las familias. Pero a la hora de que fallece alguno de ellos, y que de pronto ha generado algún capital, ahí sí quienes los repudiaron vienen por lo que por ley eventualmente les corresponde. Entonces, por ejemplo, el compañero de ese señor realmente no tiene ningún vínculo para reclamar algo de lo que eventualmente han construido como capital esas uniones.

Pienso que ese podría ser el interés del papa en cuanto a su posición personal. Lógicamente está por fuera de la concepción de la doctrina social de la iglesia el tema matrimonial en el mismo sexo, por su propia raíz institucional qué tiene que ver con el vivir juntos, procrear y auxiliarse mutuamente. Entonces ya sería ir en contra, no sólo de la doctrina que se desprende de lo que han dicho los papas desde la silla, sino ir en contra de la misma raíz de la cristiandad en cuanto a la institución del matrimonio, pero no en contra de la misericordia o en todo lo que se desprenda en torno a la compasión o al acogimiento o al respaldo de las personas.

De todas maneras, los estados han ido avanzando en ese tema como uniones civiles, como pactos de unión civil pero no como matrimonio. Lo que pasa es que indebidamente las personas siempre han hablado de matrimonio de las personas del mismo sexo, pero eso no se podría dar en la esencia del derecho natural. El derecho natural es el que está dado por las cosas y el derecho positivo es el creado por los hombres, entonces dentro del creado por los hombres sería un error hablar de matrimonio de personas del mismo sexo, pero sí de un pacto de unión civil permanente de personas del mismo sexo, que genera de todas maneras los mismos derechos y obligaciones.

¿Es este un cambio imposible para la Iglesia?

Acordémonos de ese viaje de regreso en el cual el Papa cuando le hacen la pregunta, él dice: “Quién soy yo para juzgar”. Ese es el punto de partida en torno a la doctrina particular de Francisco. Después, en Amoris Laetitia, también habla de la acogida a los divorciados vueltos a casar, a los separados; de la necesidad de una pastoral para los separados y divorciados en las diócesis, lo cual nunca se ha hecho.

Le apuesta a dar el punto de la iglesia hacia la actualidad en esos temas, sin dejar de lado algo muy importante —que eso sí el papa ha sido enfático— la tolerancia cero en cuanto a los abusos sexuales. Es decir, si bien el papá en Amoris Laetitia habla de esa acogida a la persona homosexual en la familia, también rechaza el abuso de quién sea homosexual hacia las personas puestas en incapacidad de resistir o hacia los menores de edad. De hecho, durante este pontificado a los Cardenales les ha quitado el título, y a otro cardenal, hace un mes, le quitó el título por corrupción.

Sin embargo, cuando se dan los procesos penales en las jurisdicciones de los países y se encuentra legalmente que la persona no cometió el crimen que se le imputó, el papa también ha acogido a esas personas que han sido absueltas. Es el caso, por ejemplo, del cardenal George Pell que regresó a Roma después de haber estado en la cárcel en Australia.

Entonces es una apuesta a punto en la realidad de los tiempos de la Iglesia, sin cambiar la doctrina, pero sí con opiniones que darán para que eventualmente, a través de un concilio, se pudieran dar en las décadas futuras, ajustes como tal a la doctrina de la Iglesia.

¿Hay resistencia para las reformas del papa Francisco?

Hay que tener en cuenta, sin embargo, que las encíclicas son documentos doctrinales y que dentro de las encíclicas del Papa el tema de la última de fratelli Tuti de la hermandad y la solidaridad, pues bien digamos tiene ese contenido hacia la acogida de cualquier tipo de persona no digo que en relación con su orientación sexual sino en cuanto a la dignidad de la persona que él sí lo dice en los primeros numerales del preámbulo antes de empezar

Esto genera, de todas formas, corrientes de resistencia en grupos conservadores y ultraconservadores de la Iglesia e incluso hasta en grupos más liberales porque muchos de estos están más enfocados al tema de la teología de la liberación o a la función social de la propiedad que propiamente que al tema que tiene que ver con el aspecto digamos de integración de las familias.

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