El archipiélago de Venezuela que parece no estar en crisis

La isla de arena blanca y mar cristalino, ubicada en el mar Caribe, es uno de los destinos turísticos menos conocidos de Latinoamérica.

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En el archipiélago Los Roques, al norte de la costa de Venezuela, conviven dos rostros del país. El primero caracterizado por ciudadanos que enfrentan problemas de abstecimiento, falta de trabajo por el cierrre de la frontera que decretó Nicolás Maduro y altos costos para conseguir los alimentos. El segundo, de turistas europeos que viajan a esta paradisíaca isla para disfrutar de la tranquilidad de su mar y la arena blanca de sus playas. 

La BBC contó la historia de Rosemary y William Dunkley, dos turistas ingleses jubilados que llegaron a pasar vacaciones a estas islas que se encuentran a pocas horas de Caracas. Conocieron Los Roques gracias a la sugerencia de un conocido.Buscaron el archipiélago en Google y dicidieron viajar a Venezuela. Para el Ministerio de Exteriores de Reino Unido, los ingleses solo deben visitar este país en caso de ser necesario, hecho que preocupó a los hijos de estos dos turistas. La solución: firmar el testamento antes de viajar a "la peligrosa" Venezuela.

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Describen el lugar como "una burbuja sin explotar". En el archipiélago un mojito puede costar dos dólares y los turistas comparan este destino con Seychelles, Islas Cook, Malta o Galápagos.

Raquel y Luis, dos españoles jubilados de 73 y 83 años, aseguran que "no hay comparación" con los otros lugares que hayan visitado durante sus viajes. 

La tranquilidad de las islas es uno de los factores que llama la atención de los visitantes adultos, pero el kitesurf atrae a personas más jóvenes. Según informó la BBC, la estadía, los vuelos y trayectos en barco hacia los diferentes cayos del archipiélago pueden costar menos de US$300.

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La pesca es la forma de sustento para los habitantes de este lugar. El cierre de la frontera que decretó el presidente Nicolás Maduro afectó el comercio en tres importantes islas para el turismo del país (Aruba, Bonaire y Curazao), territorios cercanos al archipiélago que eran una alternativa de negocio para los locales. Ahora los pescadores tienen a quién vender sus productos. En Los Roques la estadía se paga en dólares o en bolívares, pero "a la tasa de cambio del mercado negro".