La policía inglesa dice que identificó al culpable

El asesino de Mánchester y Ariana Grande tienen algo en común

La confusión reina en Inglaterra después del atentado que dejó 22 muertos y 59 heridos. EI se adjudicó una responsabilidad que no es tan clara y las autoridades encontraron un culpable. Pero no se sabe mucho.

Una de las fanáticas de Ariana Grande en Mánchester. / AFP

El supuesto responsable de los 22 muertos y 59 heridos en Mánchester tiene la misma edad de Ariana Grande. De hecho, con 22 años, es un poco menor. Se llamaba Salman Abedi. Si la policía está en lo cierto, cobra algo de sentido que el atacante traspasara los filtros de seguridad del estadio Manchester Arena, donde sucedió la masacre. Abedi encaja en el rango de edad de los asistentes al concierto de una diva que se hizo famosa gracias a Nickelodeon y a Instagram. A pesar de sus intentos por verse más adulta, por ser una más entre los símbolos sexuales de la industria del entretenimiento estadounidense, de su grito desesperado por lucir sexy disfrazándose de coneja con un traje hecho en cuerina, Ariana Grande tiene cara de niña, su público son niños, adolescentes y adultos muy jóvenes, y el responsable de asesinar y herir a sus fans, ahora lo sabe el mundo, es tan niño como ella. Sería, así, un niño matando otros niños.

Después de la explosión, Ariana escribió en su cuenta de Twitter que estaba rota. Que lo sentía muchísimo, que no tenía palabras.

En la mañana de ayer, la policía informó que Abedi murió al provocar el estallido de la carga explosiva que llevaba encima, y publicó un comunicado en el que prometió esclarecer si había actuado solo o acompañado.

Ni las autoridades británicas ni las estadounidenses, ni el mundo, saben mucho más sobre lo ocurrido. Saben que el culpable se llamaba Abedi y que tenía 22 años. Que sus padres eran libios y que habían huido de su país para escapar del régimen de Muamar Gadafi. Pero ¿y lo demás?

Por ejemplo, aún no es claro qué tan conectado estaba Abedi con el Estado Islámico (EI). Según Rukmini Callimachi, corresponsal para The New York Times especializada en ISIS (acrónimo en inglés para el Estado Islámico de Irak y el Levante) y Al Qaeda, el EI tiene la costumbre de considerar todos los atentados “inspirados” en su ideología como ataques que se desprenden del corazón de la organización. En marzo, cuando un hombre arrolló con su carro a transeúntes que caminaban cerca del Parlamento británico, EI también lo adjudicó a su nombre.

Las cosas no cambiaron esta vez. En el nombre de Alá, como siempre, el Estado Islámico celebró los 22 muertos y más de 50 heridos en Mánchester. En su comunicado oficial, la organización dijo: “Con la guía de Alá y bajo su gracia y en venganza por la religión de Alá, uno de los soldados del Califato pudo detonar los artefactos explosivos en una reunión de cruzados en la ciudad de Mánchester”.

A pesar de la carencia de detalles, el comunicado no sólo es claro al afirmar que Alá ampara la muerte de 22 personas y las heridas de otras 59, entre ellas muchos niños y adolescentes (las primeras víctimas identificadas fueron una joven de 18 años y una niña de ocho). También es claro en cuanto a la existencia de artefactos explosivos. Sin embargo, la inteligencia estadounidense señaló que el vínculo con los yihadistas todavía no está verificado.

Por eso, cuando The New York Times entrevistó a Michael S. Smith II, un especialista en el terrorismo de EI y autor de un libro sobre sus operaciones externas, él respondió: “Este tipo de objetivo era absolutamente previsible. El Estado Islámico ha venido destacando en su propaganda que decenas de niños han sido asesinados en ataques rusos y de la coalición contra bases del Estado Islámico en Irak y Siria”.

Sin embargo, Richard Barret, director de la oficina global contra el terrorismo en el MI6, la agencia de inteligencia internacional inglesa, dijo que “construir una bomba no es tan complicado. No estoy seguro de que requiera que alguien se vaya a Siria para convertirse en experto”.

Según Callimachi, “EI no tiene la historia clara”. Primero hablaron de un soldado del califato, después, en un comunicado publicado minutos más tarde, hablaron de varios y después volvieron a hablar de uno solo. Además, hay otro actor curioso en esta pesadilla. Existe un portal web que tiene todas las novedades del EI. Se llama Amaq News, y esta vez no fue la excepción.

Refiriéndose al portal, Callimachi escribió en un artículo para el Times: “Publican un gran flujo de versiones cortas en una aplicación de teléfono cifrada llamada Telegram. Funcionan más como una agencia de noticias oficial dentro de un Estado totalitario”.

No usan el típico lenguaje hiperbólico de EI, pero, dice Callimachi, “no hay que fiarse”. “Aunque no son reconocidos como uno de sus medios oficiales, funcionan como si lo fueran”, agregó la periodista.

En efecto, fue Amaq News quien primero publicó, antes de cualquier agencia, que el EI se había adjudicado el atentado.

Después vinieron comunicados oficiales y réplicas en distintos medios de comunicación del mundo.

Los simpatizantes del EI en Twitter están contentos con que la organización tenga que ver con esto. Algunos han escrito que se trata de una venganza por la intervención de Inglaterra en los bombardeos en Irak y Siria. Un usuario identificado como Abdul Haqq dijo: “Parece que las bombas de la Fuerza Aérea británica sobre los niños en Mosul y Raqqa acaba de devolverse sobre #Manchester”.

En medio de la confusión sobre qué tanto tuvo que ver EI con el atentado, la policía británica entregó entonces una respuesta: Salman Ramadan Abedi, de 22 años, nacido en Mánchester, es “el responsable del ataque suicida”.

El diario The Guardian, de Inglaterra, dice que, “incluso antes de que Abedi fuera identificado, varios miembros de la comunidad libia del sur de Mánchester se preguntaban si el suicida se convertiría en uno de los suyos: quizás uno de los jóvenes que habían luchado en Libia durante la revolución de 2011, algunos de los cuales regresaron traumatizados, enojados e inquietos”.

El informe policial les dio la razón, para su desdicha. El asesino es uno de sus niños.