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El caso de una periodista asesinada que le costó el puesto al primer ministro de Malta

La reportera Daphne Caruana Galizia murió hace dos años víctima de un carro bomba tras denunciar diversos actos de corrupción en su país. Esta semana, tras meses de indagaciones, las investigaciones incriminaron a empresarios y altos miembros del gobierno, entre ellos a personas cercanas al jefe de gobierno Joseph Muscat.

De izquierda a derecha: Joseph Muscat, primer ministro de Malta; Daphne Caruana Galizia, periodista asesinada, y Yorgen Fenech, empresario acusado de ordenar el asesinato.AFP

"Hay delincuentes dondequiera que mires. La situación es desesperada".

Ese fue el último mensaje que escribió en su blog la reconocida periodista maltesa Daphne Caruana Galizia, asesinada en un carro bomba el 17 de octubre.

Galizia abordó un vehículo que había alquilado en el poblado de Bidnija, en el norte de Malta y a pocos metros de su casa, explotó. Según informó la prensa local, la bomba era tan potente que hizo volar el vehículo por el aire y lo lanzó a un campo cercano.

La pequeña isla europea quedó conmocionada con la muerte de la periodista, que se había hecho popular por sus investigaciones y denuncias públicas contra el Ejecutivo por supuesta corrupción y su papel en los "Panamá Papers", un escándalo develado por reporteros de investigación de varios medios internacionales a partir de una filtración de documentos confidenciales de la firma de abogados panameña Mossack Fonseca.

La filtración reveló un complejo entramado de corrupción en el que participaron numerosas personalidades a nivel internacional, desde jefes de gobierno hasta deportistas, que incluían evasión de impuestos, ocultamiento de propiedades de empresas o evasión tributaria.

En su página de internet, "Running Commentary", la periodista denunciaba las corruptelas de las altas esferas del gobierno liderado por Joseph Muscat, líder del Partido Laborista y primer ministro de Malta.  Dos miembros de su gobierno aparecían frecuentemente en sus denuncias: Keith Schembri y Konrad Mizzi.

Puede leer: Periodista de los Panama papers asesinada

En su momento, Muscat, a quien Galizia acusó de corrupción a inicios de 2017, condenó los hechos y aseguró que su gobierno, en colaboración con la agencia de investigación estadounidense, trabajaría para encontrar a los responsables. También insistió en que era inocente.

Los ciudadanos salieron a las calles para protestar por este brutal atentado y Muscat se vio obligado a declarar públicamente tres días después que Malta no era un "país mafioso" y que su Ejecutivo iba a llegar hasta el fondo del asunto.

Pero las cosas no salieron bien para el primer ministro. El 4 de diciembre de 2017, dos meses después del asesinato de Galizia, las autoridades maltesas detuvieron a tres sujetos acusados de ser los ejecutores del atentado: Vincent Muscat y los hermanos Alfred y George Degiorgio, actualmente enjuiciados. Sin embargo, todavía faltaba por saber quién había ordenado el atentado.

Dos años después del asesinato una nueva captura dio más luces sobre el caso. El pasado 19 de octubre fue detenido, en relación con otro suceso, un taxista que aseguró conocer quién era el cerebro tras la muerte de la periodista y al que se le ofreció la gracia a cambio de información que desentrañara el crimen.

Un día después fue acusado el considerado principal sospechoso del asesinato, Yorgen Fenech, uno de los hombres más ricos de la isla. Se cree que pagó 150.000 euros a los ejecutores para que pusieran el explosivo, comprado al parecer a la mafia siciliana Cosa Nostra.

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Para los investigadores, el "cerebro" de este asesinato es Fenech, detenido el 20 de noviembre cuando intentaba abandonar la isla en su yate. El millonario, quien se encuentra en prisión provisional, incriminó a Keith Schembri, jefe de gabinete del primer ministro, y a otros altos funcionarios del gobierno.

El empresario, copropietario del grupo familiar Tumas (hostelería, automóvil, energía) señaló esta semana a Schembri como el "verdadero autor intelectual" del asesinato de la reportera.

La captura del millonario provocó no solo la renuncia de Schembri, quien dejó su cargo solo días después de la aprehensión, sino también la del ministro de Turismo, Konrad Mizzi y el de Economía, Chris Cardona. Los tres dimitieron por su presunta relación financiera con el empresario y principal sospechoso del asesinato de la periodista.

Esta escandalosa trama aumentó la presión popular sobre el primer ministro del país, Joseph Muscat, quien este domingo acabó anunciando su dimisión.

"Desde mañana debemos mirar adelante. Soy consciente de que para que esto suceda se requiere una señal clara de empezar una nueva página, y eso solo lo puedo hacer yo pues debo asumir las responsabilidades aunque no esté implicado", afirmó Muscat. 

Muscat puntualizó hoy que se limitará a la "administración ordinaria" hasta la fecha efectiva de su dimisión, prevista para el próximo 12 de enero, y que "el plazo entre el anuncio de la renuncia y la elección de un nuevo líder (del Partido Laborista) ha sido lo más corto posible".

Sin embargo, la familia de la periodista maltesa presentó una demanda judicial para solicitar que se investigue al primer ministro del país y su posible implicación en este homicidio. 

 

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