El caso que acorrala a Jimmy Morales, presidente de Guatemala

A pocos días del segundo aniversario de la renuncia de su predecesor, Otto Pérez, el presidente de Guatemala protagoniza una trama corrupta.

Crecen la protestas en Guatemala por la corrupción. El presidente, Jimmy Morales, está en el ojo del huracán. EFE

Fue en el restaurante Fulanos y Menganos donde Jimmy Morales lanzó su candidatura presidencial en abril de 2015. Un escenario conocido para este cómico de televisión, que ganó la Presidencia de Guatemala sólo por la corrupción escandalosa que mandó a la cárcel al expresidente Otto Pérez Molina. De otra manera no habría tenido ningún chance, pues ni Morales ni su partido aparecían en las encuestas antes del megaescándalo de corrupción destapado por Iván Velásquez, el exmagistrado colombiano y titular de la Comisión Internacional contra la Impunidad (Cicig).

El mismo personaje que Morales declaró “persona no grata” y al que amenazó con expulsar del país. Un mal chiste para un hombre que, antes de ser presidente, se ganaba la vida haciendo humor político. Los chistes (flojos, según la crítica) de Nito y Neto —personajes que interpretaba el mandatario junto con su hermano, Sammy— se inspiraban en el saqueo del país y en el perfil de los dueños de las empresas criminales dedicadas al expolio del Estado.

Pero los papeles cambiaron y hoy es la familia del cómico presidente la que inspira los chistes sobre la corrupción. Además está en la lista de investigados por la fiscal gutemalteca, Thelma Aldana, una mujer con fama de recia, que ha llevado a los más poderosos a la cárcel.

Un libreto viejo y conocido, pues hace dos años caía el expresidente Otto Pérez por otra trama de corrupción. 

¿Cuál es el caso que acorrala a la familia de Jimmy Morales? Todo ocurre en su escenario natural: Fulanos y Menganos, propiedad del diputado del Frente de Convergencia Nacional (FCN), Gilmar Othmar Sánchez, socio y compadre del mandatario. Según El Periódico de Guatemala, por medio de su empresa de actuaciones y del restaurante de su compadre, Morales hizo programas para el monopolio de la televisión abierta y ganó varias licitaciones. Además, dice la revista Nómada, antes de asumir la Presidencia, Morales declaró que su patrimonio era de US$1 millón. Pero resulta que, de acuerdo con investigadores, ese dinero podría venir de negocios corruptos con el gobierno anterior y de evasión fiscal.

Desayunos costosos que no se llevaron a cabo en ese restaurante (epicentro de la campaña de Morales) y adjudicaciones tramposas de contratos serían caso de investigación. Fulanos y Menganos vendió al gobierno 18 millones de quetzales en servicios y las empresas de producción audiovisual del presidente y su hermano vendieron 1 millón de quetzales.

Su hijo mayor, Juan Manuel Morales; su hermano y socio, Sammy Morales, y su compadre y diputado, Gilmar Othmar Sánchez, están siendo investigados por Cicig. José Manuel y Sammy ya declararon ante la Fiscalía, pero como suele pasar con algunas investigaciones, esta llevó a otra más grande.

La Fiscalía de Delitos Electorales encontró que Morales, en su calidad de secretario general de su partido político, FCN-Nación, pudo haber recibido contribuciones para su campaña en forma anónima (algo prohibido por ley), además de hacer una serie de transacciones irregulares que jamás registró en los libros contables de la organización política.

En reuniones realizadas en ese restaurante, el mandatario habría recibido cerca de un millón de dólares. Para avanzar en las pequisas, la fiscalía y la Cicig pidieron a la Corte Suprema de Justicia levantar la inmunidad presidencial, decisión que debe tomar el Congreso y que llevó a Morales a pedir la expulsión del investigador colombiano. Los tiempos cambian, pues cuando Morales ganó la Presidencia prometió extender hasta el 2021 el mandato de la Cicig.