El drama que viven los colombianos que duermen en las calles de un suburbio de París

En un improvisado campamento en Saint-Ouen, una población cercana a la capital francesa, duermen más de cien personas, en su mayoría provenientes de Colombia, luego de que fuesen desalojadas de una fábrica olvidada donde vivían. Cancillería asegura que los connacionales no serán deportados y que se les está acompañando para que formalicen su estadía en Francia.

Los refugiados latinos se paran junto a una pancarta que dice "Una casa es un derecho" en la explanada del ayuntamiento de Saint-Ouen, cerca de París.AFP

En un improvisado campamento en Saint-Ouen, en uno de los suburbios de Paris, se respira angustia por la incertidumbre. Bajo lonas impermeables, decenas de tiendas de campaña se apiñan desde hace casi un mes frente al ayuntamiento de Saint-Ouen, a las puertas de París, donde un centenar de latinoamericanos, en su mayoría colombianos, duermen a la intemperie tras haber sido desalojados de una fábrica que ocupaban.

"Nunca habíamos vivido algo tan difícil. La situación es realmente muy dura", dice a la AFP Elva Villera, una colombiana de 53 años que vive en este campamento improvisado con su hijo, de 22. "Llevo tres o cuatro días sin bañarme", añade, con el rostro marcado por el cansancio y con la voz entrecortada.

"Salimos de mi país por la violencia pero nunca en mi vida habíamos vivido una situación tan difícil como la que estamos viviendo aquí en Francia", asegura esta mujer que cuenta que huyó de Colombia hace cinco años "tras el asesinato de su marido" y que, como atestiguan sus papeles, tiene asilo político.

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Las cifras discrepan, pero según pudo constatar la AFP, un centenar de personas, incluyendo mujeres embarazadas y unos 20 niños, siguen viviendo bajo carpas. 

La mayoría son colombianos, pero también hay cubanos, bolivianos, dominicanos y peruanos. Algunos, como Elva, son refugiados políticos o aguardan una respuesta a su solicitud de asilo, otros son indocumentados.

Todos fueron expulsados el 30 de julio de una fabrica desafectada, propiedad de la municipalidad de Saint-Ouen, que ocupaban ilegalmente desde inicios de año y donde las autoridades planean construir una escuela en 2022. 

Sin saber a donde ir, decidieron instalarse frente a la alcaldía de esta localidad, situada en uno de los departamentos más pobres de Francia, a la espera de una solución de realojamiento. Pero desde entonces, la situación está en punto muerto. 

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Incertidumbre diaria

La difícil situación de decenas de migrantes colombianos que están durmiendo en las calles de una ciudad cerca a ParísMás de 30 colombianos duermen en este campamento improvisado en Saint-Ouen. Foto: Archivo partícular

Las jornadas se resumen básicamente en esperar y en gestionar el día a día. Mientras que unos cocinan, otros se encargan de mantener limpio el lugar y de cuidar de los más pequeños. Por la noche, se turnan para hacer guardia.

A las dos de la tarde, el hambre se empieza a sentir. En una cocina improvisada bajo un toldo gris, una mujer se apresura a cortar un kilo de cebollas, mientras que otra desmenuza con los dedos pechugas de pollo, en medio niños que corretean.

"Cocinamos en pequeñas estufas con botellitas de gas que duran aproximadamente 1 o 2 horas. Es una situación muy complicada, pero no nos queda de otra", comenta Esther, una dominicana de 34 años, madre de dos niños de 14 y 4 años, entre los pocos menores del campamento en estar escolarizados.

El campamento sobrevive esencialmente gracias a donaciones de asociaciones y de vecinos. "Vienen hasta 20 personas por día", cuenta Chanel Marté Castillo, otra dominicana, mientras acoge a dos hombres que llegan en un coche cargado con botellas de agua, y cajas con leche, galletas y "chocolates para los niños".

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"Es inadmisible ver a niños y a mujeres embarazadas durmiendo bajo carpas", estima Salim Khelifi, mientras entrega los víveres a uno de los responsables. "Ya van más de tres semanas aquí, las autoridades deben hallar una solución", añade.

Para todos, la prioridad es encontrar una vivienda antes de que llegue el invierno. "Las noches son cada vez más frías y los niños se enferman", comenta Joan Domínguez, un colombiano que afirma haber huido de su país por "amenazas de grupos paramilitares".

Pero encontrar un lugar asequible donde vivir en una de las ciudades más caras del mundo es casi misión imposible para estos migrantes, muchos de los cuales trabajan en negro en la construcción o limpiando casas. "Nos piden 2 o 3 meses de garantía y documentos que no tenemos", lamenta Joan.

En un comunicado enviado a la AFP a mediados de mes, el ayuntamiento de Saint-Ouen estimó que "no puede ser considerado responsable de la situación". "Si bien se tienen que hallar soluciones para esas personas, le corresponde exclusivamente al Estado proporcionarlas", señaló la alcaldía.

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La reacción colombiana

La embajadora Margarita Manjarrez, directora de Asuntos Migratorios y Consulares, aclaró que los 45 colombianos desalojados de una fábrica en Saint Ouen, cerca a París, no serán deportados pese a que están en condición irregular.

“Dentro de las potestades que tiene todo Estado estaría la deportación pero eso no va a ocurrir. De hecho ellos están allí y algunos han empezado sus procesos de regularización”, dijo. 

Manjarrez informó que algunos de ellos pidieron refugio y asilo, y que hay dos víctimas del conflicto armado que están recibiendo una atención especial.

“Cuando las personas solicitan refugio y asilo, el Estado del cual están huyendo tiene que mantenerse al margen porque incluso podría ser perjudicial para las personas que están haciendo su proceso” agregó. 

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La situación general de los migrantes colombianos radica en la falta de acceso a la vivienda y precariedad económica, por lo que se les ha orientado sobre las rutas de atención e instituciones oficiales francesas, así como las asociaciones y ONGs que se encargan de este tipo de casos.

De acuerdo con Cancillería, se han realizado una serie de visitas y atendido 29 solicitudes de asistencia jurídico-social de los connacionales, a las cuales se sumarán otras 9 esta semana, para un total de 38 casos que están siendo manejados por el Consulado.

Estos 38 casos de asistencia corresponden a 7 núcleos familiares de personas, en su mayoría, entre los 30 y 40 años, las cuales se encuentran en situación irregular. La población atendida son 12 mujeres, 26 hombres y 7 niños, 3 de los cuales tienen menos de 7 años. La mayor parte de estas personas son provenientes del Valle del Cauca y el Eje cafetero.

 

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2019-08-21T09:10:56-05:00

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2019-08-21T13:48:36-05:00

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Redacción Internacional con información de AFP

El Mundo

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