El Espectador le explica: Hace 58 años se levantaba el muro de Berlín, ¿por qué?

El 13 de agosto de 1961, la República Democrática Alemana ordenó la construcción de un muro que no solo dividió a Berlín, sino que también partió al mundo en dos bandos. El Espectador recuerda ese momento y le explica por qué se llevó a cabo el levantamiento del histórico "muro de la vergüenza".

"La ventana del recuerdo" es un monumento a las personas que murieron en su intento por atravesar el muro de Berlín. Alemania recuerda el 13 de agosto el aniversario de la construcción del muro de Berlín.EFE

Alemania recuerda el próximo 9 de noviembre los 30 años de la caída del muro de Berlín, un muro de seguridad que dividió a Alemania y que partió al mundo en dos bloques. Su construcción comenzó el 13 de agosto de 1961. Es recordado por ser el símbolo más importante de la Guerra Fría y de una de las etapas más traumáticas en la memoria colectiva de Berlín, ahora capital alemana. Hoy, mientras los alemanes rememoran el inicio de su dramática división, El Espectador le explica qué motivó el levantamiento de este muro, por qué fue tan importante y que produjo la división en ese país. Le puede interesar: El Espectador le explica: ¿Por qué se dice que Donald Trump es un racista?

¿Por qué construyeron el muro de Berlín?

Tras el final de la Segunda Guerra Mundial dos sistemas políticos, sociales y económicos muy opuestos se erigieron en el mundo: el capitalismo, liderado por Estados Unidos, y el comunismo de la Unión Soviética. Alemania había sido ocupada tras la guerra y dividida en dos bloques por parte de las naciones aliadas que salieron victoriosas del conflicto. Uno estaba formado por EE. UU. y sus aliados, Francia e Inglaterra. Así se formó la República Federal Alemana. El otro bloque estaba del lado oriental, al comando de los soviéticos que a su vez formaron otra nación: la República Democrática Alemana.

Los años subsiguientes a la repartición y división de Alemania transcurrieron con relativa normalidad, pues, los ciudadanos de ambas naciones podían transportarse de una a otra sin mayor dificultad. Pero pronto, terminando la década de 1950, los contrastes entre la Alemania Occidental y la Alemania Oriental se hicieron evidentes y se acentuaron las diferencias. Mientras la parte de Occidente se levantaba de la guerra y prosperaba con un modelo democrático y una economía más fuerte, su contraparte oriental se quedaba estancada por las limitaciones del Partido Comunista como uno de los aliados del Pacto de Varsovia.

Las condiciones peyorativas y la desigualdad en la República Democrática Alemana (RDA) obligaron a muchos a partir al lado occidental, y así comenzó a decrecer su población. La nación perdía fuerza de trabajo por la migración. Las autoridades soviéticas estaban alarmadas con el número de médicos, profesores y también ingenieros que se iban al lado occidental. Se estima que uno de cada seis alemanes del Este viajó a la parte occidental. Ese éxodo se conoció como la Republikflucht, o fuga de la República en español, que describía cómo la nación estaba perdiendo sus trabajadores especializados, y con ello la viabilidad del Estado se había puesto en riesgo.

Frente a ello, las autoridades de la RDA implantaron estrategias para evitar la fuga, como poner púas, cercas, postes y barreras para impedir el paso de sus ciudadanos hacia Alemania Occidental. Pero al no ser suficiente se buscó una solución más radical. En mayo de 1961, Walter Ulbricht, jefe de Estado de la RDA, le solicitó a Moscú un cierre de la frontera para evitar la fuga. Y aunque el centro del poder soviético no quería hacer una barrera para separar los dos bloques porque no consideraba esa decisión como una vía diplomática y las tensiones con Estados Unidos y sus aliados ya eran elevadas, finalmente accedió a ello. Así se puso en marcha la llamada Operación Rosa, como se le conoce al plan para levantar un muro. Siguiendo las ordenes de Ulbricht, el secretario del Consejo de Defensa Nacional de la RDA, Erich Honecker, lideró la construcción del muro para, principalmente, detener la fuga de sus ciudadanos.

Esta no fue la primera vez que se intentó dividir Berlín. En 1948, Iósif Stalin, el líder soviético, quiso bloquear las rutas terrestres que conectaban al occidente con la ciudad oriental, pero la desconexión no fue exitosa por la intervención del bloque de Estados Unidos y sus aliados.

¿Cómo construyeron el muro?

El plan fue un completo secreto. Sin embargo, hubo una declaración que dio indicios de la estrategia que se gestaba para tapar el coladero en el que se había convertido Berlín. Durante una rueda de prensa el 15 de junio de 1961, Ulbricht aseguró que “nadie tenía la intención de construir un muro”, luego de que una periodista le hizo una pregunta sobre la frontera nacional que dividía las dos naciones. Fue una respuesta que para muchos dijo más de lo debido para muchos. Los expertos se dividen sobre el episodio. Mientras una porción dice que fue un descuido, otros aseguran que fue una respuesta premeditada. Lo cierto es que, aunque el jefe de Estado de la RDA lo negó en su momento, él estaba proyectando un plan para levantar un muro en Berlín.

Entre la noche del 12 de agosto de 1961 y la mañana del 13 de agosto del mismo año, las autoridades de la RDA reclutaron por la fuerza a más de 50.000 ciudadanos de la Alemania Oriental, entre los que estaban civiles, albañiles y uniformados, para levantar con agilidad lo que bautizaron como el “muro de resistencia antifascista”. A ellos los dotaron con ladrillos, escombros, alambres de púas y cemento para elevar la pared. Los materiales eran transportados por camiones en las calles de Berlín. Así comenzó el levantamiento ante la pasiva mirada de los soldados fronterizos que observaban desde Berlín Occidental la escena.

El tráfico se interrumpió. Con el muro se obligó a cortar las líneas de transporte público que conectaban a los dos bloques. A la una de la madrugada se cerraron las estaciones y terminaron de facto las comunicaciones entre ambos sectores. Se levantaron 12 kilómetros de muro con planchas de hormigón de tres a cuatro metros de alto, más 155 kilómetros de alambradas que tuvieron varias reestructuraciones en los siguientes años. Se le sumaron en las siguientes dos décadas puestos de vigilancia, búnkeres, e iluminación para tener vigiadas las zonas donde los ciudadanos querían saltarse los puestos fronterizos y escapar. Había más de 300 torres de vigilancia. Además, se ubicaron torres con policías armados y se pusieron minas antipersona en algunos puntos. Para la mañana del 13 de agosto de 1961, Berlín amaneció dividida.

¿Cómo reaccionaron los ciudadanos?

Fue uno de los momentos más traumáticos en la historia de la ciudad. A través de Berlín cruzaban a diario familias. "La construcción del muro produjo una escisión histórica a escala mundial (...) El destino de los berlineses quedó marcado por ese trauma durante décadas", afirmo el alcalde de la capital alemana, Michael Müller, en el aniversario del día en el que Berlín despertó atravesado por alambradas.

Los berlineses despertaron aquel día, un domingo, horrorizados y conscientes de su estado indefenso ante la impasibilidad de las tres potencias que tras el final de la II Guerra Mundial se repartieron el sector occidental. Tanto del lado occidental como del oriental fue un día amargo, al que siguieron 28 años con Berlín estigmatizada como ciudad mártir de la Guerra Fría, plasmada en la cruda realidad de la llamada “Franja de la Muerte”, como se le bautizó a la zona por la que muchos intentaron cruzar la frontera y murieron en su intento.

¿Cuántas personas murieron?

SI bien en los primeros años luego de la instalación del muro más de 40.000 personas lograron atravesar la frontera, con la integración de altos sistemas de seguridad el paso se hizo cada vez más difícil. Cerca de 130 personas murieron intentando atravesar el muro y por lo menos 200 resultaron heridas.

¿Era imposible escapar?

Imposible no, pero era una tarea de mucho riesgo y muy difícil. Se crearon cerca de 70 túneles para intentar escapar del bloque oriental al oro lado del muro. Tenía 130 metros y lograron escapar por él más de medio centenar de personas. Los autos se adaptaron para ocultar personas en su interior y esquivar los sistemas de seguridad en el paso fronterizo. Se tiene el registro que también hubo de intentos de escape por el aire, de familias que escaparon en globos aéreos hacia occidente.

Con el ocaso de la Guerra Fría llegó también el final del muro. Cerca de la medianoche del 9 de noviembre de 1989, las autoridades de la RDA anunciaron que las restricciones impuestas habían sido levantadas. Los ciudadanos de occidente y oriente llegaron a las cercanías del muro a reencontrarse con familiares y amigos y a romper la pared que por 10.680 días los mantuvo separados. La caída del muro de Berlín es un tema especial y diferente al de su construcción, por lo que le dedicaremos una nota más amplia cuando se acerque el 30° aniversario de este suceso.

 

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- Redacción Internacional

El Mundo

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