El Espectador le explica: La guerra de Trump contra los científicos

Un grupo de científicos que trabajaron para el gobierno estadounidense denunció que el presidente Donald Trump ha silenciado los comentarios de sus expertos sobre el cambio climático. ¿Por qué? El Espectador le explica.

El presidente estadounidense Donald Trump ha atacado constantemente las investigaciones sobre los efectos del cambio climático.AFP

Un análisis de la Iniciativa de Gobernanza y Datos Ambientales a miles de sitios web del gobierno de Estados Unidos encontró que, en los servicios del gobierno, los términos relacionados con el cambio climático cayeron 26% entre 2016 y 2018. Eso quiere decir que en los primeros dos años de la administración del presidente Donald Trump las investigaciones o referencias relacionados con este problema han disminuido sustancialmente. Según denuncias de varios expertos que han trabajado en el gobierno estadounidense, el republicano ha silenciado a quienes hacen comentarios y advertencias relacionados con la crisis climática.

Joel Clement, experto en políticas de tierras públicas con experiencia en clima, energía y adaptación climática, denunció que existe una “cultura de miedo, censura y represión” dentro de la administración Trump que impide a los científicos hacer su mejor trabajo y advertir sobre los riesgos del cambio climático. Si bien los científicos advierten que en todos los gobiernos, sean demócratas o republicanos, las investigaciones se diluyen o se suaviza el lenguaje, desde la llegada de Trump a la Casa Blanca la interferencia política ha alcanzado un nuevo nivel. Vea también: Trump patea el acuerdo por el cambio climático 

Los estudios se han retrasado, los científicos se han visto obligados a censurarse y eliminar palabras como “cambio climático” de sus informes, y otros expertos han sido despedidos de sus cargos o reasignados. En otros casos, la administración Trump ejerce presión sobre los expertos que trabajan en el mismo gobierno para que renuncien.

“Soy un ejemplo de los métodos menos discutidos que la administración está usando para destruir la investigación científica. No me despidieron e inmediatamente me dijeron que me fuera; en su lugar, buscaron represalias mediante el uso discreto de la burocracia gubernamental para ejercer presión y reducir gradualmente los fondos”, le aseguró Maria Caffrey al diario The Guardian. Ella trabajaba para el Servicio de Parques Nacionales y se disponía a presentar un testimonio ante el Congreso sobre el daño catastrófico del cambio climático, pero su declaración fue bloqueada por la Casa Blanca.

El diario The Guardian destaca el testimonio de seis científicos, entre ellos Caffrey y Clement, que han denunciado la operación del gobierno para silenciar sus comentarios. Jeff Alson, ex ingeniero del laboratorio de vehículos de la Agencia de Protección Ambiental (EPA) señala que, a su llegada, Trump dejó claro que las cosas iban a cambiar bastante.

“En agosto de 2018, la administración propuso una congelación de los estándares de gases de efecto invernadero por ocho años. Realmente fue increíble: por primera vez en la historia de la EPA, el liderazgo político decidió cambiar los estándares de contaminación que funcionaban bien sin permitir que el personal de carrera y los expertos desempeñaran ningún tipo de papel. Estábamos completamente encerrados. No hubo una justificación científica o técnica para hacer retroceder los estándares, el análisis que usaron fue la cosa más parcial que he visto”, dice Alson, quien agrega que Trump toma decisiones negando la ciencia y el cambio climático, y que la moral dentro de su gremio está baja, pues ven cómo han hecho de su trabajo algo irrelevante.

Chris Frey, quien fue presidente del Comité Asesor Científico de Aire Limpio de la EPA, señala que Trump entró con una actitud desinteresada hacia el trabajo de los científicos, y que por ello su labor de vio disminuida. “Estaba en un panel observando los riesgos que plantean las partículas. Teníamos mucho más trabajo por hacer, pero nos disolvieron cuatro días antes de que la EPA publicara una evaluación que habríamos revisado. El momento fue alucinante. Me enteré al ver un comunicado de prensa en el sitio web de la EPA, seguido de un correo electrónico que decía que nuestros servicios ya no eran necesarios”, confesó. Le recomendamos: La NASA, entre negar o creer en el cambio climático

“La administración Trump está amenazada por la evidencia, la ciencia y la experiencia. Estas cosas interfieren con su capacidad de obstaculizar a las agencias gubernamentales y reducir la supervisión. Es alucinante y una amenaza profunda para la democracia, pero también aumenta los riesgos para la salud y la seguridad estadounidenses. Todos los estadounidenses deberían preocuparse, independientemente de la franja política”, concluye Clement.

Betsy Southerland, funcionaria de calidad del agua en EPA, dice que nunca había visto un abandono tan grande de la ciencia en ninguna administración. “Los científicos son realmente irrelevantes en EPA ahora, no se solicita su aporte. Simplemente son dirigidos por el equipo político para ayudar a cumplir los deseos de los donantes, sin importar el costo para los estadounidenses. Por el momento es solo una cuestión logística de qué tan rápido pueden ir en esto”, denuncia.

Jacob Carter, quien trabajó en el área de impactos del cambio climático en EPA, señala que cada vez que se veía “algún tipo de informe de la agencia que menciona levemente el cambio climático y tal vez sus impactos en los parques nacionales, o algo así, la administración intentaba minimizar el papel del cambio climático y el trabajo de los científicos federales en los comunicados de prensa”.

Los despidos de expertos, censuras a investigaciones y recortes en el presupuesto al campo de la ciencia hacen parte de las estrategias del gobierno Trump para ganar su guerra contra la ciencia. En su defensa, la administración del presidente señala que es lógico que estos cambios hayan ocurrido pues el mandatario defiende prioridades distintas a las de la administración de Barack Obama. Mientras tanto, el mandatario se ha convertido en su propia fuente de consulta sobre problemas del medio ambiente, pues asegura que ha nacido con un "instinto natural para la ciencia".

 

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- Redacción Internacional

El Mundo

El Espectador le explica: La guerra de Trump contra los científicos

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