El Espectador le explica: la sangrienta historia de atentados y golpes de estado de Burkina Faso

Burkina Faso es un país africano asediado por la violencia, la pobreza y el hambre. El día de hoy 24 militares murieron en un ataque, presuntamente llevado a cabo por grupos yihadistas, que pasó a ser uno de los peores de la historia del país. Las autoridades siguen buscando la solución a un problema que parece imposible de eliminar.

En marzo de 2018 murieron 15 personas en un atentado perpetrado en la capital de Burkina Faso. AFP

La región africana del Sahel vive desde hace años una situación llena de conflictos intercomunales, violencia yihadista y y lucha por rutas de contrabando. El atentado de hoy en Burkina Faso es el retrato de lo anterior. Un sangriento ataque contra una base militar en Koutougou, en la provincia norteña de Soum, dejó al menos 24 militares muertos, 7 heridos y cinco desaparecidos, sin que todavía haya información sobre los responsables. Una vez más, las autoridades deben buscarle solución a un problema que no ha dejado de atormentar al país a lo largo de toda su historia.

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El acontecimiento tiene conmocionado al país. Las primeras hipótesis del gobierno y las fuerzas armadas apuntan a que todo habría sido coordinado y ejecutado por el grupo yihadista de Ansarul Islam, el cual también acabó con la vida de 12 soldados en Nassoumbou, en la misma provincia de Soum, en diciembre de 2016. 

El ascenso del terrorismo en Burkina Faso comenzó en abril de 2015, cuando miembros de un grupo afiliado a Al Qaeda secuestraron a un guardia de seguridad rumano en una mina de manganeso Tambao, al norte del país, y que aún sigue desaparecido. Desde entonces, el número de ataques, que se atribuyen al grupo local, Ansarul Islam; a la coalición yihadista del Sahel, el Grupo de Apoyo al Islam y los musulmanes (GSIM), y al Estado Islámico en el Gran Sáhara (EIGS), ha ido aumentando de forma exponencial.

A tal punto se ha elevado la preocupación, que el gobierno de Uagadugú declaró el estado de emergencia el pasado diciembre en varias provincias del norte limítrofes con Malí. Desde 2014, además, alrededor de 4.500 soldados participan en una operación antiterrorista en el vasto Sahel liderada por Francia y denominada "Operación Barkhane", que busca controlar la insurgencia yihadista a las puertas de Europa.

Por otro lado, en marzo de 2018 un ataque a se presentó otro ataque que dejó 15 muertos en un ataque al Estado Mayor de las Fuerzas Armadas de Burkina Faso y la embajada de Francia en Uagadugú. 

Según testigos, cinco hombres armados salieron de dicho vehículo y abrieron fuego contra unos peatones antes de dirigirse hacia la embajada de Francia, en el centro de la capital de Burkina Faso. Una fuente en el interior de esa delegación diplomática contó en su momento que cinco hombres armados habrían intentado entrar en el edificio, pero no lo lograron, a la negativa dispararon contra el inmueble.

Al mismo tiempo se produjo una explosión cerca de la sede de las fuerzas armadas burkinesas y del Instituto Francés que se encuentran a alrededor de un kilómetro del lugar del primer ataque.

Por último, uno de los más recientes atentados en el país se presentó el pasado mayo, cuando hombres armados irrumpieron en una iglesia católica, asesinaron a seis personas, y quemaron el recinto.  

Burkina Faso contra la historia

Las alegrías de Burkina Faso son pocas. A duras penas tienen una selección de fútbol que cada vez que se disputa la Copa de África ilusiona a los casi 20 millones de personas que viven en el territorio. De resto, se encuentra en una zona preocupantemente pobre conocida como "el cinturón del hambre", en donde la falta de acceso al mar, las altas temperaturas, las tormentas de arena y las fuertes sequías dificultan manetener unas condiciones de vida decentes. 

Además, la agricultura ocupa al 90% de la población, según la ONG SOS Faim, pero solo contribuye a un tercio del PIB del país. Entre los pocos recursos naturales que poseen, el principal producto que produce el territorio es el algodón, junto con el oro, que le da tres cuartas partes de los ingresos totales por concepto de exportación. 

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A esto se suma una convulsionada política plagada de golpes militares a lo largo de los años. El primero se presentó en 1966, cuando un grupo de las fuerzas armadas derrocó al presidente a cargo, Maurice Yaméogo. Tuvieron que pasar 12 años para que el poder civil recuperar el poder, en 1978. Sin embargo, en 1980 después se dio un segundo golpe que duró dos años con el militar Saye Zerbo fungiendo como presidente del país. 

Una de las fechas clave del país es en 1984, cuando el capitán Thomas Sankara asumió el poder del país, con otro golpe militar, y cambió el nombre del país a Burkina Faso, que significa 'patria de hombres íntegros' (previamente se llamaba República de Alto Volta). Alberto Masegosa, corresponsal de EFE, aseguró que esa decisión se tomó para "dejar claro que su primer enemigo iba a ser la corrupción”. 

Su mandato no duró mucho, pues fue asesinado en 1987. Desde ese momento hasta 2014 gobernó el dictador Blaise Compaoré, quien fue derrocado tras una violenta guerra civil que se desató en todo el país. Fue entonces cuando en 2015 se llevaron a cabo unas elecciones generales de las que salió vencedor Roch Marc Christian Kaboré, quien se mantiene como presidente de Burkina Faso.

 

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- Redacción Internacional con información de AFP

El Mundo

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