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hace 1 día

El Espectador le explica: Las razones de los suicidios colectivos en Turquía

El segundo caso de suicidio colectivo de una familia despertó las alarmas en Turquía. El gobierno, medios y expertos debaten las razones que pudieron conducir a estos episodios. ¿Qué está pasando?

Las graves condiciones económicas contribuyen a los sentimientos de desesperanza entre los turcos.Pixabay

Una familia de cuatro personas fue hallada muerta en Antalya, al sur de Turquía, el sábado pasado. Todos murieron por envenenamiento con cianuro, según los medios locales. Varios socorristas que llegaron a atender la escena fueron hospitalizados por el olor al ingresar al apartamento, lo que provocó una evacuación del edificio de ocho pisos donde se encuentra la residencia. Selim Şimşek, de 36 años, esposo de Sultan Şimşek, de 38 años, y padre de Ceren Şimşek, de 9 y Ali Çınar Şimşek, de 5, había dejado una nota antes de morir en la que decía que había estado sin trabajo durante los últimos nueve meses y que ya no podía continuar, de acuerdo con The New York Times. “Pido disculpas a todos, pero no hay nada más que hacer. Estamos terminando nuestras vidas”, concluía la nota. Por ello, las investigaciones concluyeron que se trató de un suicidio colectivo, no de un homicidio. Y este no es el primer episodio de este tipo en el país.

Cuatro días antes, el martes 5 de noviembre, cuatro miembros de la misma familia entre 47 y 60 años también fueron encontrados sin vida en un departamento del distrito Fatih de Estambul. Se trataban de los hermanos Yetişkin, dos hombres y dos mujeres. Todos solteros, sin trabajo. Sus vecinos alertaron a las autoridades de que algo no marchaba bien, pues no habían podido comunicarse con ellos. Al llegar al departamento, las autoridades encontraron una nota en la puerta de la casa: “Cuidado con el cianuro”, advertía. No había signos de entrada forzosa a la casa, tampoco signos de violencia. Se trataba de un caso de suicidio colectivo. Le puede interesar: La amenaza de Turquía que pone a temblar a Europa

Los Yetişkin también tenían severos problemas financieros, según las investigaciones. Yusuf Deniz, quien atiende una tienda en la planta baja del bloque de viviendas en el que vivía la familia, apuntó a que los Yetişkin llevaban viviendo con dificultades los últimos 15 años. Se la pasaban solicitándole crédito, pero que en las últimas semanas no habían podido pagar la deuda que tenían con él. Además, la madre de los hermanos Yetişkin había fallecido dos años atrás y ellos heredaron grandes deudas.

“Habían estado tratando de pagar la deuda de su madre durante mucho tiempo, Oya llevaba la carga económica de toda la familia, pero no podía Mantenga. Tenía problemas en el trabajo”, resaltó Serpil Alkan, una actriz turca que conocía la familia desde hace ya más de tres décadas. “Eran personas hermosas. Hicieron lo que hicieron debido a la pobreza”, dijo el comerciante local. Horas después de que los cuerpos fueran llevados a una morgue, la compañía de electricidad local cortó la electricidad en el departamento debido a meses de facturas sin pagar.

Estos dos casos han sacudido a Turquía en la última semana, pues son el reflejo de las difíciles condiciones que enfrenta toda la sociedad. En palabras de la escritora turca Elif Shafak, una sociedad que “ha perdido la esperanza”. Los suicidios colectivos se presentan en un año de convulsiones económicas tras una poderosa caída de la lira turca, la moneda nacional. El umbral de pobreza para un hogar de cuatro personas es de 6.705 liras (US$ 1.162), lo que representa tres veces más del salario mínimo mensual. Muchas empresas luchan por pagar sus deudas, mientras la inflación y el desempleo, que alcanzó una tasa de 13.9%, se han disparado. Según análisis, la economía se contraerá 0.5% en 2019, lo que significaría la primera en una década. Pero esto no es todo. La crisis económica no ha terminado y continúa golpeando a los turcos. El precio de la electricidad, por ejemplo, se ha multiplicado por diez en el último año y El desempleo entre los jóvenes alcanza el 27%.

“Está bien establecido que los suicidios aumentan durante los períodos de crisis económica”, le dijo a Bloomberg Ilker Kucukparlak, un psiquiatra en Estambul.

El gobierno ha rechazado una conexión entre la actual situación del país y los suicidios colectivos. Incluso ha señalado a los sectores liberales de manipular la opinión pública de “manchar” la reputación del país en el mundo y de querer conectar estos episodios con el estado de la economía para perjudicar al presidente Recep Tayyip Erdogan. Un periódico islamista y progubernamental señaló que la causa de los suicidios había sido una copa del libro La desilusión de Dios, al que las familias habrían tenido acceso. Pero la realidad, pese a las negaciones del gobierno, es innegable. Vea también: El Espectador le explica: ¿Qué es el DACA y a quiénes beneficia?

 “El suicidio es siempre un tema sumamente difícil y delicado, y nunca sabemos por qué una persona termina su propia vida. Pero en un país donde no hay libertad de expresión y no hay espacio para un debate sensible y matizado sobre nada, la reacción a estos casos ha sido fea, por decir lo menos”, apunta Shafak en una columna de The Guardian. “Después del choque inicial de la tragedia, lo que siguió fue una cobertura extremadamente crítica y politizada en la que las víctimas fueron acusadas, avergonzadas y condenadas por última vez. Despojado de cualquier empatía o contexto, el suicidio también se consideró una rebelión contra Dios y un acto de desafío contra las autoridades y el orden existente”, agrega.

Desde 2012 Turquía se enfrenta a un aumento dramático en las tasas de suicidio, algo que es considerado como un pecado en el país de mayoría musulmana. Según estadísticas, en 2018 se registraron 3.161 suicidios, lo que significa ocho casos cada día.

“Cuando pensamos en la recesión, el desempleo y la pobreza, pensamos principalmente en los números. Pero cada número representa una historia humana real. Los tiempos de crisis financiera e inestabilidad política tienen un impacto devastador en cómo las personas ven no solo el presente sino también sus esperanzas de un futuro mejor. Sin embargo, hay algo más importante que rara vez se habla: la pérdida de dignidad. Cuando y donde sea que se rompa la democracia en pedazos, y se pisoteen los derechos humanos, la libertad de expresión, la diversidad y el pluralismo, también se quita la autoestima a las personas”, concluye la escritora Elif Shafak.

 

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- Redacción Internacional

El Mundo

El Espectador le explica: Las razones de los suicidios colectivos en Turquía

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