El Espectador le explica: ¿Puede la vacuna contra el COVID-19 ser un bien público global?

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Ya son cerca de 150 países los que hacen parte del mecanismo COVAX; plataforma con la que la OMS pretende garantizar el acceso a la vacuna contra el COVID-19 en todo el mundo. Colombia anunció su adhesión durante la Asamblea General de las Naciones Unidas.

En un panorama tan incierto donde las grandes potencias –y en general todos los países– buscan a como dé lugar que la vacuna contra el COVID-19 llegue a sus territorios, António Guterres, secretario General de la ONU, insiste en que es vital que la vacuna se considere un bien público global, que sea “de la gente” y que no deje por fuera a la población más vulnerable. El llamado de atención de Guterres fue para los países que tienen intereses particulares, y que están cerrando acuerdos exclusivamente para sus poblaciones; conseguir la vacuna se convirtió en una puja política entre las grandes potencias.

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El secretario General de la ONU enfatizó que debido a que el virus no respeta fronteras, la vacuna debe estar disponible para todos, lo que requiere “un salto cualitativo en la financiación”. La pregunta clave es cómo garantizar la distribución, en cuánto tiempo, y si los países de menores ingresos podrán acceder a ella.

¿Qué es un bien público global?

Es un concepto económico que se refiere a productos, conceptos o políticas que tienen efectos –tanto positivos como negativos– en todo el mundo. Algunos ejemplos incluyen semáforos, normas de tráfico e información pública, elementos que son vitales para el funcionamiento en una ciudad.

En el contexto de la salud, los bienes públicos pueden ser programas, políticas y servicios que tienen un impacto global en la salud a nivel mundial; generalmente un impacto positivo.

El Nobel Joseph Stiglitz fue un pionero en el estudio de los Bienes Públicos Globales (BPG); en su libro Teoría de los Bienes Públicos Internacionales y la Arquitectura de las Organizaciones Internacionales (1995) identificó cinco básicos: la estabilidad económica, la seguridad internacional, la protección del medio ambiente, las organizaciones de asistencia humanitaria ante las crisis y el conocimiento.

¿Puede la vacuna contra el COVID-19 ser un bien público global?

El reto no es fácil pues hay intereses privados y políticos de por medio. Esto sin contar con que la cooperación internacional –en términos de voluntad e inversión– es fundamental para garantizar que la vacuna pueda ser distribuida en cada rincón del mundo.

De hecho, a Alianza para la Vacunación (GAVI), una organización internacional que reúne a los sectores público y privado para crear un acceso equitativo a las vacunas, explicó en un documento emitido el 11 de septiembre que los medicamentos y las vacunas suelen ser rivales y excluibles, por ejemplo, si los precios establecidos son tan altos que los países de ingresos bajos y medianos no pueden comprarlos.

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Sin embargo, la Organización Mundial de la Salud (OMS) y GAVI impulsaron un mecanismo llamado COVAX con el que pretenden garantizar el acceso a la vacuna contra el COVID-19. “Es una iniciativa mundial destinada a colaborar con los fabricantes de vacunas, de modo que los países de todo el mundo tengan un acceso equitativo a vacunas seguras y eficaces una vez que estas hayan obtenido la licencia y autorización”, explicó la OMS.

Tedros Adhanom Ghebreyesus, el director General de la OMS, explicó que “la Coalición para la Promoción de Innovaciones en pro de la Preparación ante Epidemias, está apoyando el desarrollo de nueve vacunas candidatas que se pondrán a disposición del mecanismo en caso de éxito. Siete de dichas vacunas candidatas están siendo objeto de ensayos clínicos”, explicó. Todos los países participantes, independientemente de sus niveles de ingreso, tendrán el mismo acceso a estas vacunas una vez se desarrollen.

GAVI informó que los gobiernos ya invirtieron US $1.400 millones para este esfuerzo, pero aún se necesitan US$1.000 millones adicionales para seguir avanzando. Hasta el momento, cerca de 150 países hacen parte de la iniciativa.

¿Cualquier persona podrá tener acceso a la vacuna?

El objetivo inicial, según explicó la OMS, es tener 2 mil millones de dosis disponibles para finales de 2021, lo que debería ser suficiente para proteger a las personas más vulnerables. La organización explicó que se debe dar prioridad a la vacunación de los trabajadores esenciales y de las personas que corren mayor riesgo, en particular las personas de edad avanzada y aquellas con afecciones subyacentes.

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“En nuestro mundo interconectado, si las personas de los países de ingresos bajos y medios no se vacunan, el virus seguirá matando y la recuperación económica mundial se retrasará (...) Por tanto, el uso de las vacunas como un bien público mundial redunda en el interés nacional de todos y cada uno de los países”, dijo el director General de la OMS.

¿Cuál es el escenario para Colombia ?

El presidente Iván Duque anunció, durante su intervención en la Asamblea General de las Naciones Unidas, que Colombia suscribió el acuerdo con el mecanismo Covax. El mandatario explicó que “se espera que un gran número de países, desde el enfoque del comprador, puedan tener la mayor diversificación de los riesgos y garantizar el mayor acceso oportuno y seguro al acceso de una vacuna”, dijo. El mandatario aclaró que el proceso de vacunación iniciará con las personas que estén en alto riesgo.

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