El Espectador le explica: ¿Qué pasó en Bolivia y por qué hay denuncias de fraude electoral?

Dos días después de las elecciones presidenciales todavía no se sabe quién gobernará Bolivia entre 2020 y 2025. Los cuestionamientos al trabajo de la autoridad electoral boliviana no solo surgen del país, sino también de organismos internacionales como la OEA y la Unión Europea.

AFP

Si hay una palabra que resuma lo que ha vivido Bolivia tras las elecciones presidenciales del pasado domingo es incertidumbre. Pasados dos días de los comicios, los bolivianos no saben todavía que ocurrió durante las votaciones del 20 de octubre. No saben si Evo Morales seguirá siendo el presidente de su país o si tendrá que disputar el poder en una segunda vuelta con el opositor Carlos Mesa.

Una serie de irregularidades ha rodeado todo lo relacionado con las votaciones. Una interrupción abrupta, y sin previo aviso, del conteo preliminar de los votos el domingo encendió las alarmas de la oposición boliviana, que por primera vez en 13 años se ha convertido en una amenaza para el presidente indígena.

Pero lo que vino después elevó aún más las sospechas sobre la transparencia de las elecciones bolivianas.

Puede leer: Estallan incidentes en Bolivia tras cuestionados resultados

 

¿Qué ocurrió?

El domingo, día de la votación, el país votó tranquilamente y sin ningún problema mayor de orden público. Finalizada la jornada, el Tribunal Supremo Electoral (TSE), la autoridad electoral boliviana, inició el conteo preliminar de los votos, que para el 83% de lo escrutado indicaba que Morales y Mesa debían ir a segunda vuelta. 

Pero lo que ocurrió después aún no ha sido explicado. El país se fue a dormir con el conteo preliminar oficial suspendido abruptamente. La oposición bolivana encendió las alarmas y se mostró preocupada por este hecho, que lo calificó como el principio de un fraude. 

Pero un día después, el conteo fue reestablecido y los resultados preliminares daban como ganador a Morales. Esta proyección desencadenó en fuertes cuestionamientos no solo por su contrincante Mesa, sino también por simpatizantes de la oposición y organismos internacionales como la OEA.

 

Denuncias de fraude

Varios de los manifestantes que salieron a las calles de La Paz y otras ciudades de Bolivia portaban papeletas electorales marcadas a favor de Evo Morales que, según ellos, habían sido encontradas en domicilios particulares y que serían prueba del fraude.

A través de cadenas de Whatsapp y por las redes sociales, los grupos de oposición circularon fotografías de papeletas y actas de votación denunciando que se encontraban fuera de los recintos oficiales y que habían sido modificados para favorecer al presidente boliviano.

"Son demasiados indicios los que demuestran que sí existió intencionalidad política en la decisión de suspender el recuento de votos el domingo porque la tendencia era que sí se llegaría a una segunda vuelta", afirmó el opositor a la BBC.

Le recomendamos: Bolivia propone a OEA auditar "una a una las actas" de las elecciones 

 

Primera renuncia

El vicepresidente del Tribunal Supremo Electoral (TSE), Antonio Costas, dimitió este martes en medio de fuertes críticas al trabajo del organismo por la paralización de un conteo preliminar el domingo que dio lugar a críticas sobre la transparencia en el escrutinio de votos.

La renuncia fue motivada por "la desatinada decisión de la sala del Tribunal Supremo Electoral de suspender la publicación de los resultados del Sistema de Transmisión de Resultados Preliminares Electorales-TREP", explicó Costas en una carta dirigida al vicepresidente boliviano Álvaro García, también presidente del Congreso, que designa a los vocales del TSE.

"No participé [en esa decisión] pese a ser Vicepresidente del TSE", escribió Costas en la nota.

 

¿Por qué es tan importante la segunda vuelta?

La oposición boliviana apostó desde el primer momento de la campaña electoral por llegar a la segunda vuelta, pues entendían que era difícil sacar del poder a Evo Morales, que ha ganado con comodidad en las pasadas tres elecciones. Sin embargo, para los comicios de este año, una victoria de Morales ya no era tan segura.

El mandatario, en el poder desde 2006, evitaría la segunda vuelta si obtiene en primera ronda más del 50% de los votos válidos o 40% con al menos una ventaja de 10 puntos sobre el segundo.

En el conteo, Morales recibe 46,4% y el expresidente Carlos Mesa 37,07%, con 95,63% de las actas. Este sistema por teléfono sirve para orientar sobre la tendencia del cómputo oficial definitivo, pero no tiene carácter oficial.

Mientras, el Tribunal Supremo Electoral (TSE) avanzaba este martes en el cómputo oficial al 83,87% de los votos válidos, en los que Morales estaba adelante con 43,64%, seguido de Mesa con 40,01%.  

Es un "cambio drástico y difícil de justificar en la tendencia", denunciaron los observadores electorales de la OEA.

 

¿Qué dice el gobierno?

Ante los cuestionamientos, sobre todo de la OEA, el gobierno boliviano pidió a este organismo que audite los comicios del domingo. En una carta al secretario general de la OEA, Luis Almagro, Bolivia solicitó que "a la brevedad posible, pueda establecer una comisión que haga una auditoría a todo el proceso de cómputo oficial de los votos de las elecciones del 20 de octubre", dijo Pary en rueda de prensa.

"Nos interesa como gobierno que todo el proceso tenga la transparencia necesaria", insistieron. 

 

887379

2019-10-22T19:49:55-05:00

article

2019-10-22T19:50:17-05:00

alagos_86

none

redacción internacional

El Mundo

El Espectador le explica: ¿Qué pasó en Bolivia y por qué hay denuncias de fraude electoral?

96

6919

7015