El líder espiritual que hizo que 30.000 refugiados regresaran a Sudán del Sur

Se llama Kwongo Dak Padiet y es rey de la tribu Shilluk. Hace cuatro años cuando estalló la guerra en el país más joven del mundo, decidió abandonar la zona y exiliarse en Sudán. Decidió que era hora de regresar.

Alrededor de 35.000 refugiados han regresado a Sudán del Sur en las últimas dos semanas provenientes del vecino Sudán.AFP

Alrededor de 35.000 refugiados han regresado a Sudán del Sur en las últimas dos semanas provenientes del vecino Sudán, siguiendo a Kwongo Dak Padiet, rey de la tribu Shilluk y líder espiritual, después de que el monarca decidiera que ya era momento de volver a su "reino" tras cuatro años de exilio.

Kwongo Dak Padiet es el trigésimo quinto rey de los Shilluk, que establecieron su reino en el siglo XVI en Fashoda, una zona que se convertiría en parte de Sudán en 1965 y que pasó a ser Sudán del Sur con el nacimiento de este Estado en 2011.

La guerra que afronta el país más joven del mundo desde prácticamente su nacimiento llevó al rey a abandonar la zona hace cuatro años y exiliarse en Sudán, al igual que la mayor parte de los miembros de la tribu.

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Pero hace algo más de dos semanas, el rey de Shilluk decidió que el exilio había terminado.

El portavoz del Gobierno de Fashoda, Othur Akouj, dijo a Efe que alrededor de 35.000 personas han llegado a través de la frontera desde el estado sudanés de Nilo Blanco y se dirigieron a la ciudad de Kodok, en Fashoda, considerada la capital de los Shilluk, la tercera tribu más importante de Sudán del Sur.

"Después del regreso del rey, gracias a la paz y la estabilidad que prevalece en el estado de Fashoda (norte), la gente empezó a regresar en grandes números", aseguró Akouj.

El portavoz señaló que las autoridades locales esperan que más personas "lleguen al país en los próximos días a través de las carreteras y del río" Nilo, siguiendo a su líder, que no tiene autoridad política en la actualidad pero goza de gran respeto y se le venera como a un dios.

A su vuelta a casa, el rey recibió en un poblado remoto de Fashoda a una delegación de la Misión de Naciones Unidas en Sudán del Sur (UNMISS), que en su momento ayudó a evacuarle en medio del conflicto armado entre las fuerzas del Gobierno y los rebeldes, que estalló a finales de 2013.

Kwongo Dak Padiet agradeció a la ONU el apoyo humanitario prestado a su pueblo hasta este momento pero aseguró que "ha llegado el momento para que ellos regresen a casa", según un comunicado de la UNMISS.

Ataviado con una tela de color rojo que sólo le cubre un hombro y pulseras y collares blancos, el rey llamó a su pueblo a regresar a casa, afirmando que en Fashoda ya no hay violencia y allí "la gente de distintas comunidades convive pacíficamente".

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El rey cuenta con una protección especial de las autoridades locales dentro de las fronteras de su reino y cuenta con un consejo de líderes tribales que le ayudan a tomar decisiones y a dirimir litigios locales.

Es también el garante de mantener el orden y la armonía dentro de la tribu y los súbditos le presentan ofrendas porque creen que en el cuerpo del monarca vive el espíritu de dios, por lo que también recibe un tratamiento especial como líder espiritual.

Por ello, su llamamiento ha atraído a tantas personas que, en coordinación con las autoridades locales, están regresando a sus tierras, ahora que cuentan con la bendición y protección del monarca.

El conflicto en Sudán del Sur ha desplazado a más de cuatro millones de personas, en el interior del país y hacia los Estados vecinos, muchos de los cuales se encuentran refugiados en Sudán.

En agosto del año pasado el Gobierno de Salva Kiir y la mayor parte de los grupos opositores, incluido el principal contrincante del presidente, Riek Machar, firmaron un acuerdo para poner fin a este litigio que desangra al país africano.

El acuerdo fue ratificado un mes después y desde entonces se trabaja en un proceso lleno de incidentes y con dificultades económicas para plasmar en hechos el pacto alcanzado en papel.