La justicia venezolana le negó la libertad condicional

El mormón que Trump le pide a Maduro

Se llama Joshua Holt, es de origen estadounidense y fue acusado de posesión de armas de guerra y de orquestar planes para desestabilizar al gobierno de Venezuela. EE. UU. reclama su liberación.

Thamara Caleño y Joshua Holt días después de casarse. / Archivo particular

Después de un año de intercambiar mensajes por internet, Joshua Holt y Thamara Caleño decidieron encontrarse en República Dominicana. Era mayo de 2016 y los jóvenes, ambos miembros de la Iglesia de los Santos de los Últimos Días, querían dar un paso más en su romance virtual. El flechazo fue inmediato. El misionero mormón estadounidense, de 25 años, y la ecuatoriana nacionalizada venezolana, de 26, decidieron en la paradisíaca isla que había llegado el momento de casarse. Lo planearon todo.

La idea del Holt, procedente de Utah (Estados Unidos), según relata su familia, era formalizar su relación con Thamara, tramitar las visas para ella y sus dos pequeñas hijas y regresar a Estados Unidos como una familia. Todo marchaba según lo acordado: Holt llegó a Caracas el 11 de junio y días después se casó con Thamara. Pero la noche del 30 de junio de 2016 los planes de la pareja quedaron frustrados.

Casi a la madrugada tocaron a la puerta de la vivienda que Holt y Caleño ocupaban en Ciudad Caribia, un complejo de apartamentos adscrito al programa chavista Gran Misión Vivienda. Era la Policía Nacional Bolivariana (PNB), que, en el marco de la Operación Libertad del Pueblo (OLP), buscaba a los culpables del asesinato “por encargo” del militante del Partido Socialista Único de Venezuela (PSUV) Ómar Molina Marín, muerto a tiros en esa zona.

Según el relato de los abogados, cuando Thamara abrió la puerta de su vivienda, los policías preguntaron por el “hombre de la casa”. A los uniformados les llamó la atención que fuera Holt, un estadounidense, el esposo de Caleño. “Como no vieron nada sospechoso, se fueron, pero al rato volvieron. Revisaron el apartamento, detuvieron primero a Holt y después a Thamara”, señaló Carlos Gómez, uno de los representantes legales de la pareja, al periódico El Nacional.

“Holt tenía ocultas armas, municiones de guerra y mapas estratégicos de Caracas en la vivienda”, dijo el 20 de julio de 2016 el entonces ministro del Interior y Justicia, Gustavo González. En diez minutos televisados, el funcionario expuso la investigación contra el mormón. Dijo que “la pareja había establecido una extraña y sospechosa relación en línea y que Holt, apodado el Gringo, pertenecía a una banda criminal paramilitarizada que tenía la intención de atentar contra líderes chavistas”.

González López dijo que Holt estaba relacionado con “fachadas” utilizadas por los servicios secretos de Estados Unidos que “estimulan la confrontación de bandas criminales paramilitarizadas en sitios como los de la Gran Misión Vivienda para realizar una guerra no convencional”. Lo acusó de ser “adorador” de las armas de fuego y para comprobarlo mostró unas imágenes de Holt disparando en Estados Unidos. Según el expediente, el misionero está acusado de poseer un fusil AK47 y munición y de orquestar presuntos planes para desestabilizar el gobierno del presidente Nicolás Maduro.

La defensa argumenta que el joven mormón le envió esas fotos a su novia en una conversación en la que le cuenta de su afición por la caza, “algo muy común en Utah”. Pero a los chavistas, que han denunciado decenas de complots planeados desde EE. UU., el Gringo les parece muy sospechoso y por eso el proceso se complica con los días.

La pareja lleva 18 meses detenida en el Helicoide, el mismo lugar en donde están recluidos varios opositores de alto perfil. A los abogados defensores eso les parece sospechoso y temen que el de Holt “sea un caso de interés”. Gómez denuncia que el proceso es muy lento y que el misionero presenta quebrantos de salud.

El 14 de julio, antes de salir de las filas del chavismo, la entonces fiscal Luisa Ortega Díaz emitió una decisión en este caso. Pidió que los acusados fueran “juzgados en libertad con régimen de presentación periódica y prohibición de salida del país”. Pero la exfiscal ya no tiene voz ni voto y su decisión fue archivada.

El papel de Trump

De acuerdo con reportes de la prensa estadounidense, desde febrero de 2017, Donald Trump está mediando con el gobierno de Maduro por Joshua Holt. Pide su liberación por “razones de salud”. Pero la diplomacia de Trump no ha dado resultados. Laurie Holt, madre del misionero mormón, le ha reclamado al presidente estadounidense su falta de interés en el caso. En un reportaje para BBC le pide que “lo vaya a buscar” y lo acusa de “no hacer lo suficiente para lograr su libertad”. Esta mujer ha publicado audios de su hijo diciendo que ha tenido bronquitis y neumonía y que el acceso al médico es muy burocrático.

Por eso, tras 18 meses, el caso vuelve a ser una prioridad para la Casa Blanca. Este martes volvieron a pedirle al gobierno de Venezuela que libere a Holt por razones humanitarias. “Creemos que se encuentra en muy mal estado de salud, razón por la cual seguimos pidiendo al gobierno que lo libere”, dijo la portavoz del Departamento de Estado, Heather Nauert.

Pero la relación entre Washington y Caracas se encuentra en su punto más bajo tras las sanciones que se han impuesto a funcionarios chavistas, y esas peticiones caen en oídos sordos.

El caso se complica. El miércoles 13 de diciembre la justicia venezolana decidió enjuiciar a Holt y le negó una medida de libertad condicional. “Ahora va a pasar a juicio formal y tiene que ser asignado un nuevo juez. Nos preocupa cuánto va a tardar. La medida cautelar fue negada, no va a haber casa por cárcel”, dijo a la AFP Carlos Trujillo, su otro abogado, tras la audiencia preliminar.

El defensor aseguró que “la evidencia presentada daba claridad de la inocencia de Joshua. Veo esto como una maniobra para retrasar el caso y una maniobra de la jueza para lavarse las manos y dejar que esto corra a otra persona”, subrayó Trujillo. Holt, explicó su mamá a la BBC, se ha dedicado a evangelizar en la prisión, esperando que la mediación de Trump dé resultados.